[Aztlan] Are there debates around the proper procedure to conduct and present findings within, say, Peru ?

Mario Cabrejos casal at infotex.com.pe
Mon May 22 18:37:38 CDT 2006


Saludos Cordiales, listeros.

May 21, 2006 Michael Stevenson wrote ----

> Just as NAGPRA exists in the States, do other countries have similar legislation?... 
> Debates surrounding Kennewick seem to be about the relationship between interested parties
> in the present. Presumably, in regards to the Moche woman, the Peruvian government allowed the
> archeologists to proceed and there is some legitimized manner of doing this. Are there debates 
> around the proper procedure to conduct and present such findings within, say, Peru?
> ... I was wondering if South American Indians are not only nationalizing their natural resources
> but also demanding a say in the past and its preservation/presentation? ... Are there no discussions
> surrounding these issues in Peru?

Yes there is, Michael. Hereunder an example. 

Mario

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From: Lista Arqueologia Peruana 
Sent: Monday, May 22, 2006 5:00 PM
Subject: RESPETO A ANCESTRO DE EL BRUJO

En relación a la divulgación por varios medios de comunicación sobre el hallazgo de los restos de una mujer de alto estatus en Huaca Cao Viejo, valle de Chicama, deseo expresar mi opinión y mi posición individual en el artículo que sigue, en mi situación de descendiente de una antigua familia originaria de Ascope, en el valle mencionado.

Agradeceré, por tanto, la divulgación de este mensaje, sin mayores comentarios adicionales.

Lic. Cesar Gálvez Mora


ARQUEÓLOGOS, COMUNIDAD Y RESPETO A LOS ANCESTROS
César A. Gálvez Mora*
Publicado en el Boletín C.I.P. N°9, noviembre 2005, pp. 2-3. 
Centro de Investigaciones Precolombinas, Buenos Aires

En ocasiones los arqueólogos divulgamos hallazgos de tumbas, extensos cementerios, o bienes muebles aislados, en un escenario donde la identificación de la comunidad con su Patrimonio Cultural va en un lento proceso, existiendo el riesgo que el valor trascendente de los restos humanos pase a un segundo plano, y en cambio los objetos suntuarios ocupen las primeras planas de los medios de comunicación, tentando al investigador a posar junto a su "gran hallazgo". En tal caso, la opinión pública asume que la Arqueología depende de ciertos "descubrimientos" y se pierde la perspectiva de para qué o para quién se investiga.

Por eso Luis Alberto Martos y Vicente Camacho advierten: "...Y si bien es cierto que es muy agradable (y tal vez en el fondo todos aspiramos a ello) realizar un gran hallazgo, habrá que recordar que todo elemento cultural es trascendente, que constituye una pieza más para la reconstrucción del complicado mosaico del comportamiento humano que nos precedió, ya sea una simple navajilla o un taller lítico, una concentración de tepalcates, o una ofrenda rica o suntuosa, los cimientos de una unidad habitacional o una acrópolis de cinco niveles, fragmentos de hueso o la gran tumba de tiro con entierros múltiples" ("Acerca del sensacionalismo o el hallazgo en la arqueología mexicana", 1997).

En este escenario las ciencias sociales han demostrado el rol y significado del ancestro en la cosmovisión de los pueblos antiguos y de siempre. Así, la Arqueología prueba la veneración y respeto a los ancestros en el Perú prehispánico desde hace 12000 años atrás, independientemente de su localización geográfica, rango y procedencia étnica. De igual manera, las fuentes históricas ofrecen descripciones del trato y veneración a los ancestros, y los sacrificios y ofrendas en su honor, pues se creía que "...los cuerpos muertos sienten, comen y beben", y la Antropología da cuenta del comportamiento de los
pueblos tradicionales en relación a los ancestros, quienes continúan vigentes en la memoria colectiva, de ahí que se respeten los denominados sitios de gentiles y persisten las conmemoraciones en honor a los difuntos.

Un caso especial es el de los seres humanos ofrendados a volcanes localizados en los actuales territorios del Perú, Argentina y Chile, varios de los cuales fueron removidos desde 1896, de los espacios donde continuaban viviendo, según las creencias antiguas y de siempre. Sólo en la última década los arqueólogos sacaron once momias de niños incas de los volcanes Ampato (1995), Sara Sara (1996), y Misti (1998) (Arequipa, Perú), mientras que en el volcán Llullaillaco (Salta, Argentina) se recuperaron las momias de tres niños. 

Si bien la metodología del trabajo arqueológico y la atención de todas las condiciones necesarias para preservar los restos humanos no han sido cuestionadas, en cambio se han planteado reflexiones acerca del manejo de estos hallazgos y su repercusión. Especialmente en el caso Ampato, que corresponde al cuerpo de una niña de 14 años, acompañada de un ajuar especial, y el de Llullaillaco, donde se encontraron los cuerpos de una adolescente de 15 años, una niña de 6 años y un niño de 7 años, con vestimentas y ofrendas. Los hallazgos de Ampato y Llullaillaco fueron reportados por National Geographic (junio de 1996 y noviembre de 1999, respectivamente) y su divulgación la hicieron los medios de prensa peruanos y argentinos. 

En Argentina, los representantes de los pueblos originarios han expresado su oposición a que se exhiban los niños dormidos del Llullaillaco, conforme lo manifestaron en varios eventos: el Foro de Turismo Indígena (2004), XV Congreso Nacional de Arqueología Argentina (setiembre 2004), el Primer Foro Pueblos Originarios-Arqueólogos (mayo 2005), entre otros. Y en la actualidad hay tres opiniones en juego: La primera sostiene que el destino de los niños debe ser nuevamente la cumbre del volcán; la segunda defiende la devolución de los niños a la comunidad a la cual pertenecen, que sería la legítima dueña; y la tercera, que comparte una minoría, cree que las momias deben ser aprovechadas como un gran atractivo turístico, cuyos ingresos beneficiarían a las poblaciones indígenas.

En este debate, un sector de abogados -incluyendo la Comisión de Juristas Indígenas Argentinos- y personalidades del mundo cultural de ese país, entre ellos reconocidos científicos sociales, asociaciones civiles como NayA, y un sector de la prensa, vienen apoyando el derecho de los pueblos originarios sobre los cadáveres de los niños, aún cuando no esté reconocido por la ley del patrimonio arqueológico de ese país, pues ellos consideran una obligación moral el no exponerlos y respetar su derecho a descansar en paz. 

Así pude comprobarlo cuando participé en el Primer Foro Pueblos Originarios-Arqueólogos en Río Cuarto (Argentina, mayo del 2005), donde fui testigo de cómo se forjó la histórica Declaración de Río Cuarto, que -entre otros asuntos- recomienda: la no exhibición pública de restos humanos en todos los museos del país y sensibilizar al público sobre las razones que fundamentan esta propuesta; respetar la sacralidad ancestral de los restos humanos y sitios indígenas, y colaborar mutuamente para la restitución de los restos humanos indígenas que estén en colecciones públicas y privadas. Asimismo, contar con el acuerdo previo de las comunidades indígenas para la realización de investigaciones arqueológicas sobre el patrimonio cultural de aquéllas, y extremar las precauciones para que éstas y las autoridades cuenten con la información relevante para la toma de tal decisión; y, finalmente, hacer entrega de copias de los informes y trabajo resultantes a las comunidades donde se han realizado estas actividades.

Ahí radica la importancia del debate acerca de la extracción de restos humanos así como su destino final: su exhibición en museos y muestras públicas y privadas o la restitución a sus lugares o -de ser el caso- a sus comunidades de origen. Un tercer aspecto no menos importante es el previo consenso entre los arqueólogos y los medios de comunicación para divulgar en los mejores términos el hallazgo de restos humanos, privilegiando el valor excepcional de quienes yacían en las tumbas que investigamos. Para lo cual es imprescindible que se vigorice la correcta postura del arqueólogo y la majestad de la Arqueología como disciplina científica, y se realice un detenido análisis de los escenarios donde llega la información para evitar aquellos efectos negativos que suceden cuando la cautela se deja de lado.

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*Arqueólogo. coautor de cinco libros; autor/coautor de numerosas publicaciones sobre arqueología, etnología e historia norperuana, editadas en el Perú, Argentina, España, Bolivia y Estados Unidos de Norteamérica. Miembro de la Sociedad de Estudios Prehistóricos (Trujillo, Perú) y Centro de Estudios Históricos de Trujillo. Socio correspondiente del Instituto de Estudios Andinos (Berkeley, California. EE.UU.).



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