Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2003:
Marilyn A. Masson, Carlos Peraza Lope, y Timothy S. Hare
 

Proyecto Fundamentos Económicos de Mayapán: resultados de la temporada 2001

Análisis de la fauna

Masson y Amanda Schreiner también emprendieron un proyecto paralelo para el análisis de restos de fauna de todos los huesos de animales recogidos en superficie en el año 2001, un muestreo de las excavaciones de Brown (1999) en solares, y un muestreo de las excavaciones de Peraza en la zona monumental (Masson et al. 2002). Se han obtenido algunos resultados preliminares interesantes. Para el sitio como un todo (Figura 21), los mamíferos constituyeron el soporte principal de la dieta (43%), mientras que las aves (14%) representaron la segunda categoría más habitual. Por lo menos la mitad de estos huesos de ave son de pavo, aunque también se han identificado algunos loros. Los venados de cola blanca y los canes fueron los mamíferos que más se consumieron en Mayapán, con cantidades representadas mucho más reducidas de gamos y pecaríes (Figura 22). Las comparaciones de la fauna de la zona de monumentos con la de los solares, fuera de esa áreas estudiadas por Brown (y nuestras concentraciones en superficie), revelan un contraste llamativo. Los huesos de perro son escasos en las muestras analizadas de viviendas, lo que sugiere que esta especie puede haber sido un alimento preferentemente ritual. Las aves también se presentan en una proporción mayor en la zona de monumentos, en comparación con su distribución en la totalidad del sitio (Figura 23).

También se observan variaciones en los contextos de la zona de monumentos (Figura 24). En el basural de El Caracol (Q-152) el perro fue particularmente importante, junto con huesos de pavo/aves e iguanas. El perro también fue habitual cerca de la plataforma Q-79. El venado es más común en la plataforma del cenote Ch’en Mul (Q-153) y en El Castillo (Q-162). Buena parte de los huesos de perro y venado de El Caracol eran de subadultos casi maduros o adultos muy jóvenes, por el escaso desgaste de sus dentaduras y la presencia de huesos largos no fusionados de la epífisis (Figura 25, abajo). Un contexto de Q-162 presenta once maxilares de venado y un número más reducido de huesos postcraneanos. Hay al menos cinco venados representados, y cuatro de ellos son adultos jóvenes o jóvenes. Muchos otros contextos de la zona de monumentos también dieron huesos de perro y de venado mayoritariamente inmaduros o muy jóvenes. Estos perfiles de edad sugieren que dichos animales no eran procurados por medio de una caza indiscriminada, sino más bien que se los criaba en Mayapán y se los mataba en edad temprana para usos rituales o celebratorios. Los animales de caza constituyen entonces otro recurso que identificamos en Mayapán, lo cual se correlaciona sin dificultad con las referencias etnohistóricas que sugieren que este sitio albergaba recursos de caza para intercambiar con los sitios de la costa (Landa 1941:40).

Figura 25. Epífisis inmadura de perro.

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