Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2005:
Ruud van Akkeren
 

De Cómo Nuestra Amada Madre Doncella Fue Salvada de Una Muerte Prematura:  Una versión cristianizada de la historia de Xkik’, del Popol Wuj

Qachu Kilaj Qapoj o Nuestra Amada Madre Doncella

En la variante moderna que he registrado, Xkik’ pasó a ser la sagrada Virgen. Qachu Kilaj Qapoj o "Nuestra Amada Madre Doncella" (de aquí en más el texto de la Doncella Amada). Ella es la hija de "Nuestro Padre Celestial", quien la mantiene encerrada en su casa. Sin embargo, queda embarazada al comer una manzana que le da San Pedro a través de una pequeña ventana. Aquí, la calabaza del Popol Wuj es reemplazada por la fruta prohibida bíblica.

En Rab’inal, San Pedro es el prototipo de lo que yo he llamado el Viejo Dios de la Tierra, una mezcla de los dioses mayas D y N. En la cosmovisión maya, él es el hermano mayor de San Pablo, el santo patrono de Rab’inal, que representa al antiguo dios Tojil. Siempre se rinde culto a los dos. En otras publicaciones he mostrado que la pirámide de templos gemelos en el pueblo precolombino de Kaqyuq, en Rab’inal, estaba dedicada a estos antepasados mayas de San Pedro y San Pablo (Van Akkeren, 2000a:249-254). En la iconografía maya hay varios ejemplos que muestran los avances amorosos de un anciano hacia una joven muchacha (Taube, 1989:fig. 24.13, 24.14, K1339). El personaje del anciano ya está también anticipando al futuro esposo de Nuestra Amada Madre Doncella, San José.

Cuando el padre se entera de su preñez, ordena que Nuestra Amada Madre Doncella sea ultimada, como su contrapartida en el Popol Wuj. Sus verdugos, San Miguel y San Vicente (Ferrer), ángeles que reemplazaron a los mensajeros Búho, sucumben a su ruego de dejarla ir. Ella les explica que en su vientre lleva el cuerpo del dios de la nueva era. Pero de todos modos, los ejecutores deben presentar una prueba de su defunción, y aquí la versión moderna despliega más detalles que su paralela en el Popol Wuj. Ahí donde en el Popol Wuj los señores de Xib’alb’a quieren su corazón en un recipiente, el padre de Nuestra Amada Madre Doncella quiere escuchar su grito de muerte y ver su corazón y su sangre.

Los mensajeros encuentran el grito de muerte en una planta local llamada tup. Se trata de una planta con grandes hojas carnosas y tallos largos. Cuando se la arranca de su vaina, la hoja produce un sonido agudo. Un dato interesante es que la tup es ingerida por las mujeres mayas que acaban de dar a luz, puesto que garantiza la calidad de la leche del pecho materno. El corazón falso viene del corazón de un árbol llamado ratit kako, que literalmente significa "abuela del cacao", aunque en español se lo llama "madre de cacao". Su tronco, cuando es cortado, presenta una coloración claramente roja; muchas veces sirve para proteger con su sombra a los árboles de cacao, y de ahí su nombre. La sangre se procura con la pitaya, una planta que se prende de las rocas con sus raíces. Produce un fruto oscuro, púrpura, y una savia del mismo color.

Una vez que los mensajeros tienen en su poder las pruebas falsas de su muerte, regresan con su amo, y Nuestra Amada Madre Doncella inicia el largo viaje hacia el este. El epítome del este es la ciudad de Jerusalén. Ya en el documento del siglo XVI Título de Totonicapán observamos que Jerusalén, en tiempos de la colonia, reemplaza a la legendaria precolombina ciudad de Tullan. Para llegar allí, Nuestra Amada Madre Doncella debe cruzar una extensión de agua, al igual que debían hacerlo los que emigraban a, y desde Tullan (Edmonson, 1971:línea 7258).

Pero antes de llegar a la costa, a Nuestra Amada Madre Doncella le espera un arduo camino. Por las noches pide refugio en distintas residencias de gentes acomodadas. Todos ellos le imponen tareas imposibles de cumplir, lo cual recuerda la tarea que le dio la abuela Xmukane a Xkik’. Como en el Popol Wuj, recibe la ayuda de los animales. En una escena, debe hilar una carga completa de algodón y tejer telas con ella, y justo cuando comienza a llorar, las arañas (’am) comienzan a deslizarse por el techo y le ofrecen su ayuda. En otra, le dan sacos de maíz con una mezcla de variedades, y elle debe seleccionar el maíz. En este caso, es ayudada por las palomas (palomax). Al contrario que en el Popol Wuj, las personas que le encargan estas tareas sospechan más ella cuando logra completarlas con tanta aparente facilidad, y la echan de la casa.

Finalmente llega hasta el océano. El corazón nuevamente le da un vuelco, ante la imposibilidad de cruzarlo. Primero, un basilisco (patix) le ofrece cargarla en sus espaldas, pero sólo deben avanzar un corto trecho para que el animal caiga en la cuenta que ella es demasiado pesada – está embarazada, – y deben regresar. Entonces una criatura llamada Señor Dragón (ajaaw taragon) se ofrece a ayudarla. Su naturaleza no se especifica, pero puede tratarse de una versión de Sipakna, porque es un predador de peces. El Señor Dragón logra cruzarla hasta la otra orilla.

Ella no tarda mucho en llegar a Jerusalén. Los nobles de la ciudad se muestran muy interesados en su persona. Convocan al sacerdote para que oficie una sagrada misa para Nuestra Amada Madre Doncella. Todos los nobles son invitados, y deben portar un bastón con flores en su parte superior. El hombre cuyo bastón comience a florecer durante la misa, la desposará. Y así sucede; todos los señores se hacen presentes, y la iglesia está atiborrada de gente. Todos bailan y tocan la flauta, mientras que la doncella permanece de pie junto al altar. Entonces en medio del transcurso de la ceremonia, un fuerte perfume comienza a inundar el templo. El sacerdote envía a sus dos mensajeros para buscar al elegido, pero éste no se encuentra entre los muchos hombres jóvenes y viriles que están en la primera fila. En cambio, el bastón florecido le pertenece a un anciano de cabellos blancos llamado San José, quien está de pie al fondo, cerca de la entrada de la iglesia. A regañadientes sigue al mensajero hasta el altar. ¿Cómo puede ser él el elegido? El sacerdote señala su bastón y le dice que ésa es la señal. Nuestra Amada Madre Doncella acepta a su pareja, y le dice que habrá de amarlo como padre y como esposo, y contraen matrimonio. Después de la misa deben huir de la ciudad bajo la protección de un grupo de hombres buenos, porque un rico pretendiente planea robarle la doncella a San José.

La pareja casada escapa de la ciudad e inicia otro viaje a través de una zona seca y desértica con árboles yermos. Nuestra Amada Madre Doncella siente hambre y sed, pero no parecen haber alimentos disponibles. Sin embargo, cada vez que ella se sienta debajo de un árbol, éste comienza a soltar hojas y a dar frutos (tapal or ’peralejos’, y q’enum o ’jocotes’). Esta aparición milagrosa de frutos recuerda al árbol de calabaza del Popol Wuj, el cual también inmediatamente comenzó a dar calabazas cuando la cabeza de Jun Junajpu fue colgada de él, y fue subsecuentemente visitado por el predecesor de Nuestra Amada Madre Doncella, Xkik’. Esto es comprensible, puesto que la doncella es en su esencia una diosa de la tierra. Sucede que el moderno Achi llama a la tierra, entre otros nombres, Nuestra Amada Madre Doncella.

La historia termina como un típico cuento de Navidad, con Nuestra Amada Madre Doncella dando a luz al "hijo del dios que está en el cielo", lo cual en términos del Popol Wuj, vendría a ser el hijo de Juraqan. Su niño nace en un pesebre, en Belém y los ángeles lo anuncian a los pastores del campo y una estrella brillante guía a los Tres Reyes Magos hasta el niño en el pesebre.

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