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Ruud van Akkeren
 

De Cómo Nuestra Amada Madre Doncella Fue Salvada de Una Muerte Prematura:  Una versión cristianizada de la historia de Xkik’, del Popol Wuj

Tz’onoj o la Acción de Peticionar

La beca FAMSI estaba destinada a la transcripción, traducción y comentario sobre el texto de la Doncella Amada. Sin embargo, será instructivo proporcionar algún conocimiento sobre la ocasión en la que se recita el texto. Como ya se dijo, el texto de la Doncella Amada es recitado por un sacerdote maya durante una ceremonia de casamiento llamada Tz’onoj, que significa la acción de "peticionar". Lo que se peticiona, es la mano de la joven por parte de la familia del muchacho. La petición tradicional de mano está rápidamente perdiendo terreno en el pueblo de Rab’inal. Por lo general, sólo se la practica en los caseríos más remotos. Yo tuve la oportunidad de participar en una ceremonia de Tz’onoj.

El Tz’onoj es el residuo de aquello que en los tiempos precolombinos debe haber sido la ceremonia oficial en las bodas mayas. Más o menos hasta los años cincuenta del siglo pasado, las bodas seguían siendo arregladas. Los padres determinaban cuándo un joven estaba preparado para contraer matrimonio y le elegían una pareja que fuera adecuada para él. Una vez encontrada, se ponían en contacto con un sacerdote maya (al que en Rab’inal se le llamaba tiniente o abogado), y junto con él, iniciaban una serie de siete visitas a los padres de la joven. Las visitas tenían por objeto que se conocieran entre sí, y que los padres del muchacho honraran a sus futuros parientes con regalos. En el transcurso de la última visita, se fijaba la fecha para el Tz’onoj.

El Tz’onoj, o Pedido de Mano, tiene lugar en la casa de la joven. Ambas partes son representadas por un sacerdote maya y su asistente, quienes se presentan con sus esposas. En el preciso día del Tz’onoj, el sacerdote que representa al muchacho hace tres visitas a la casa de la joven. La primera bendición ocurre a las seis de la mañana, cuando realiza una bendición en la entrada al patio (tzam ja o tzam aq’es, "a la salida de la casa," "en el borde de la maleza/arbustos"). La segunda tiene lugar al mediodía, en el medio del patio (unik’ajal uwaja). La tercera se organiza para las seis de la tarde; es aquí cuando toda la familia acompaña al sacerdote. El sacerdote lleva a cabo la tercera bendición justo frente a la puerta, bajo el drenaje (ub’e tz’uj). Luego el grupo se aproxima a la puerta, donde espera el otro grupo sentado en el interior (Figura 1). Hay bancos tanto adentro como afuera, porque las plegarias rituales de los dos grupos duran de tres a cuatro horas. Sólo después de haber concluído con estas plegarias, al grupo del muchacho se le permite entrar en la casa (Figura 2). Esta oración se llama Lajuj Tz’ij, "Diez Palabras" (por los Diez Mandamientos), y en ella se menciona al panteón completo, a la geografía y a la distribución administrativa de Rab’inal, y a todos sus antepasados muertos. El sacerdote del grupo de la joven recita la misma oración, pero con sus propias palabras e interpretación.

En el interior hay un altar donde el grupo que entra rinde su homenaje. Una vez adentro, cada grupo toma asiento a un lado distinto del altar. Parecen seguir el modelo que se practica en la iglesia los días de fiesta, cuando las imágenes de los santos se ubican a la izquierda, y las de las santas a la derecha (mirando hacia el altar) (Figura 3, Figura 4, y Figura 5). Aquí también el grupo del muchacho se sienta a la izquierda, y el de la joven a la derecha. Una vez que tomaron sus asientos, el sacerdote del grupo del muchacho comienza con su versión del texto de la Doncella Amada (Figura 6). En promedio, tiene una duración de hora y media. Éste recita el texto entonándolo como un cántico, como solían hacer los sacerdotes católicos. El otro sacerdote, sentado en el lado opuesto, le responde ocasionalmente, cuando el narrador murmura ¿keje k’u compadre?, "¿no es así, compadre?". Después, el sacerdote del grupo de la joven recita nuevamente su versión del texto de la Doncella Amada (Figura 7). Todo depende de las habilidades de actuación del narrador, con respecto a cuán interesada se muestra la gente en escucharlo. Pero ni siquiera el narrador más hábil podrá mantener la atención del público después de varias horas de oraciones, de alcohol, y de estar cómodamente adormilados. Como en muchos rituales, lo importante es que las plegarias sean dichas en su totalidad. Mientras el sacerdote hace sus cánticos, se dan todo tipo de actividades. Las personas entran o salen, hablan entre ellas, se reparten licor y cigarros, si un sacerdote necesita ir al baño su lugar es ocupado por su asistente, etc.

Después de cada relación del texto de la Doncella Amada, tiene lugar una acción muy específica que en mi opinión epitomiza el significado mismo de la ceremonia del Tz’onoj. La acción se llama empás, difícil de deducir, aunque probablemente derive de una terminología española para las danzas. Ambos grupos se levantan de sus bancos y rezan frente al altar. Entonces se ponen de rodillas formando dos medios círculos que se van acercando entre sí (Figura 8). Después del primer texto de la Doncella Amada, el grupo del muchacho, liderado por el sacerdote, se mueve hacia el centro, y el grupo de la joven hacia la parte de afuera. Después de la narración del sacerdote que representa al grupo de la joven, las posiciones se invierten. Mientras están de rodillas, ambos sacerdotes se abrazan y hacen una inclinación, mientras pronuncian un corto saludo. Con esas palabras, ellos dan fé de que ahora su hijo y su hija habrán de casarse, que pasarán a ser una familia y que habrán de saludarse con carácter de tales en los lugares públicos. Entonces los sacerdotes siguen hacia el segundo de la fila y repiten la operación. Cada uno conoce al otro, y lo acepta como familia. Si hay algo que queda claro acerca del Tz’onoj como un todo, y aquí debemos incluir todas las visitas anteriores, es que la ceremonia tiene mucho más que ver con la unión de dos grupos sociales totalmente diferentes, que con la unión de un muchacho con una joven. El novio y la novia casi no están presentes durante los rituales, y sólo al final juegan un papel central. El empás es como una expresión coreográfica de la integración de dos grupos sociales.

Después de comer panes dulces y café, vemos a la pareja de contrayentes por primera vez, unas seis o siete horas después que llegara el grupo del muchacho. Ocasionalmente pasan al interior, pero no toman parte en la ceremonia, sino más bien socializan con sus pares afuera. Esta vez, se arrodillan frente al altar y son bendecidos con incienso por ambos sacerdotes (Figura 9 y Figura 10). Primero, el muchacho es presentado por su sacerdote al grupo de la joven, comenzando con su sacerdote, su asistente, el padre, otros compadres, y luego a todas las mujeres: las esposas del sacerdote, del asistente, del padre (o sea, la madre de la joven), etc. (Figura 11). Todos lo bendicen poniéndole una mano en la cabeza, mientras los sacerdotes recitan sus palabras rituales. A continuación, la joven es presentada por el sacerdote del muchacho a su propia familia. Luego la acción se invierte; esta vez el sacerdote de la joven tiene el liderazgo y presenta al muchacho con su propia familia (Figura 12). Después de él, la joven es presentada a su nueva familia.

Cuando esto ha concluído, la novia y el novio se colocan una vez más frente al altar y sus conocimientos sobre las plegarias católicas son puestos a prueba. Después de todo, el sacerdote católico les pedirá reproducir estos textos cuando se preparen oficialmente para la boda en la iglesia (información). Se puede dar algún que otro consejo en cuanto a estudiar un poco una o dos de las oraciones. A continuación, las esposas del grupo de la joven (las comadres) aceptan formalmente el traje de bodas que ha llevado el grupo del muchacho (Figura 13). Finalmente, hay una última oración comunal frente al altar. Cuando el grupo del joven se retira, realizan una última oración puertas afuera (Figura 14).

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