Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2005:
Ruud van Akkeren
 

De Cómo Nuestra Amada Madre Doncella Fue Salvada de Una Muerte Prematura:  Una versión cristianizada de la historia de Xkik’, del Popol Wuj

Creación de una Nueva Era

El personaje de Xkik’ conecta la época en desaparición de Xib’alb’a con la nueva era del sol y la luna, y los hombres hechos de maíz. Yo creo que la historia de Xib’alb’a es en esencia un comentario literario sobre el ocaso histórico de la civilización Maya Clásica de las tierras bajas, corporizada en un mito que era popular en ese momento. No importa lo repulsivos que pudieran ser los señores de Xib’alb’a, los héroes gemelos Junajpu y Xb’alanq’e todavía están relacionados con ellos por línea materna. Si los gemelos son los alter egos de los escribas del Popol Wuj, estos autores (del linaje Kaweq) pueden estar queriendo propalar el mensaje que ellos son descendientes de los linajes del Clásico Maya de las tierras bajas. Y ciertamente, se trata de un concepto que gradualmente está siendo confirmado a través de la reconstrucción de la historia del Clásico Tardío y del Posclásico Temprano de las tierras altas (Van Akkeren, 2000; 2002a; y s/f).

Dejando la historia de lado, la saga de Xkik’ también es incuestionablemente una historia creacional sobre el surgimiento de una nueva era, y está centrada en las generatrices de la nueva generación. Como ya se dijo, anuncia la era del sol y la luna, y de sus seres formados de maíz. Estos elementos de los nuevos tiempos están corporizados en los héroes gemelos, quienes después de sus aventuras se transforman en el sol y la luna llena (la luna masculina que actúa como el sol nocturno, que se eleva por el este y se pone por el oeste, de ahí el nombre Q’eqchi de Xb’alan Q’e, o Sol Oculto). Sin embargo, también están relacionados con el maíz por haber plantado una mazorca de maíz verde en el patio de la casa de Xmukane, antes de partir a enfrentarse con Xib’alb’a. La regeneración de la planta simboliza su victoria por sobre los señores de Xib’alb’a.

En tiempos de la colonia, los mayas de las tierras altas se vieron obligados a olvidar todo lo relacionado con sus antiguos dioses y héroes divinos. Aunque en un lugar apartado como Rab’inal, durante los dos primeros siglos la influencia española se redujo a unos pocos frailes dominicos. Los escribas y narradores mayas, asumiendo cargos eclesiásticos como estos de "maestro de iglesia" o "sacristán mayor", se adaptaron a los principios culturales y religiosos de la nueva potencia, y fusionaron sus propias historias con las que contaban los frailes (Van Akkeren, 2000b:nota 21). Nuestra Amada Madre Doncella se transformó en la nueva generatriz, y su hijo en el sustituto de los héroes gemelos. Su historia también ejemplifica el inicio de la nueva época. Nuestra era moderna se inicia con el supuesto nacimiento de su hijo.

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