Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2005:
Ivan Šprajc
 

Reconocimiento Arqueológico en el Sudeste de Campeche, México: Informe de la Temporada de Campo 2001

Cuevas
Al pie del cerro, al sur del pueblo de El Manantial, hay una angosta abertura en el terreno que permite el acceso a un pozo casi vertical de unos pocos metros de profundidad, que conduce a un extenso sistema de cuevas con un curso de agua, el cual, en el momento de nuestra visita, no era más que algunos estanques poco profundos, pero cuyo caudal es abundante durante la estación de lluvias, cuando el ruido de la corriente de agua puede escucharse —según los informantes locales— hasta desde el exterior de la cueva. Caminando una distancia de aproximadamente 100 m, vimos gran cantidad de fragmentos de alfarería (los tiestos que recolectamos están siendo analizados), muchos de ellos parcialmente cubiertos por sedimentos de tufa calcárea, como así también una punta de lanza de cuarzo.

Con una forma similar, aunque aparentemente más pequeña y sin que contenga agua permanente, hay una cueva ubicada en la ladera de la montaña a unos 4 km hacia el este del pueblo de La Virgencita de la Candelaria. Una roca tallada yace en su entrada, aunque no hemos podido reconocer ningún motivo en particular (Figura 30, abajo). En el interior de la cueva hallamos tiestos de cerámica Tzakol, un núcleo de obsidiana, y algunos huesos humanos. La elevación cercana tiene montículos bajos en su parte superior, en tanto que a una distancia de pocos kilómetros, en, y alrededor del pueblo de La Virgencita de la Candelaria, hay concentraciones importantes de estructuras prehispánicas. Este sitio, sólo visitado apuradamente al final de la temporada de campo, es aparentemente bastante grande; un montículo que se encuentra a unos 500 m al sudeste del pueblo tiene alrededor de 10 m de altura, pero una mitad del mismo fue destruída pocos años atrás, cuando una compañía privada lo utilizó como cantera para extraer las piedras que se necesitaban para la reconstrucción de puentes a lo largo del camino que une El Manantial con La Virgencita. El vandalismo fue denunciado formalmente ante las autoridades del INAH.

Figura 30. Roca tallada en la entrada a la Cueva de La Virgencita.

Una cueva parecida a un cenote (pero sin agua) se encuentra a unos 3 km al sur del pueblo Veintiuno de Mayo, justo al norte del camino que lleva a El Tesoro. Su diámetro y profundidad son de 25 m y 20 m respectivamente. Un muro bajo construído con piedras burdamente talladas y de forma ovalada, cuyo eje menor tiene alrededor de 15 m de largo, se encuentra parcialmente preservado en el fondo de la cueva, rodeado por un pasadizo a un nivel inferior. Por todo el fondo de la cueva hay fragmentos cerámicos dispersos, aún cuando los desechos caídos deben haber cubierto una parte considerable de su superficie original. En las cercanías, hay montículos prehispánicos. De acuerdo con los informantes locales, hace unos diez años se demolió por completo una estructura de unos 15 m de altura, durante la construcción del camino que une Veintiuno de Mayo con El Tesoro. En torno al lugar indicado en el camino, unos 100 m al sur de la cueva, pudimos observar grandes cantidades de fragmentos de alfarería fina. El sitio muy bien pudo haber sido un lugar de las afueras de Los Ángeles, cuyo principal grupo arquitectónico se yergue aproximadamente a 2 km de distancia (v. supra).

En el ejido Blasillo se visitaron dos cuevas. La Cueva 1 presenta una entrada amplia, un descenso escarpado a un gran espacio pocos metros más abajo, y algunos pasadizos laterales. En el espacio principal hay restos de una construcción hecha con piedras burdamente talladas, empotrada en la pared de una roca y que forma un corto túnel (Figura 31, abajo). De acuerdo con los resultados preliminares de los análisis cerámicos, uno de los fragmentos hallados en la cueva corresponde al tipo Repollo Impreso (Repollo Impressed) perteneciente al complejo Mamón del Preclásico Medio, mientras que otros son tipos tempranos de la esfera cerámica Tzakol, del Clásico. Algunos montículos bajos, de menos de 5 m de altura, están a una distancia de 350 m en dirección sudoeste.

Figura 31. Cueva 1 de Blasillo, restos de una estructura de mampostería.

La Cueva 2 de Blasillo es más pequeña, pero no por ello menos interesante. Después de haber entrado a través de una angosta abertura y de haber hecho un descenso abrupto de unos pocos metros, llegamos a un espacio pequeño, más bien húmedo y habitado por murciélagos, donde observamos algunas vasijas de cerámica rotas colocadas sobre una saliente de tierra, posiblemente artificial, que nos dieron la impresión de estar prácticamente in situ (Figura 32, abajo). No nos llevamos ningún fragmento, para no perturbar el contexto, y a los lugareños se les aconsejó enfáticamente que adoptaran igual actitud y esperaran a que la cueva fuera explorada detalladamente. En la superficie inmediatamente al sur de la entrada, hay dos montículos de unos 4 m de altura.

Una cueva similar a la Cueva 1 de Blasillo está situada cerca del grupo arquitectónico de Plan de Ayala (supra). Se hallaron fragmentos Tzakol y Tepeu 2 del período Clásico, como así también restos de un muro que pudo haber cerrado un espacio en el nivel más bajo de la cueva. En el ejido Guillermo Prieto visitamos otra cueva, también con alfarería Tepeu y rodeada por algunos montículos bajos.

Figura 32. Cueva 2 de Blasillo.

Página Anterior  |  Contenido  |  Próxima Página

Regrese al comienzo de la página