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Ivan Šprajc
 

Reconocimiento Arqueológico en el Sudeste de Campeche, México: Informe de la Temporada de Campo 2001

Comentarios Finales

Al igual que el método de Harrison (1981:262) para la ubicación de sitios en Quintana Roo, el nuestro fue también "de naturaleza no sistemática y con una preferencia por los sitios de mayor tamaño"; no obstante, puede decirse que nuestros conocimientos sobre los vestigios arqueológicos del sudeste de Campeche, al sur de la región de Río Bec, han mejorado notablemente. Aunque el análisis de la información de campo todavía no se ha completado, y aún cuando el proyecto no pudo tener demasiadas ambiciones en lo que a explicaciones se refiere, los resultados de los trabajos de reconocimiento realizados hasta el momento nos permiten exponer algunas generalizaciones preliminares.

Todos los sitios arqueológicos que conocemos hasta ahora pertenecen a la cultura maya, y mayormente al período Clásico (ca. 250-900 d.C.), aunque también se han encontrado vestigios de una ocupación más temprana, entre ellos, arquitectura monumental del Preclásico Tardío (cf. Šprajc et al., 1996; 1997a; 1997b; Šprajc y Suárez, 1998a; 1998b). Los relevamientos, a pesar de sus limitaciones, han revelado que la densidad de sitios arqueológicos en el sudeste de Campeche puede compararse con la que se observa en otras partes de las tierras bajas centrales mayas. Casi todos los sitios registrados tienen restos arquitectónicos, y representan reliquias de estructuras y espacios con funciones residenciales, religiosas, administrativas y otras; como ya se dijo (Šprajc et al., 1997a:11; 1997b:45), la arquitectura monumental y los modelos urbanos parecen compartir ciertas características con el Petén, por un lado, y con el norte de Belice, por el otro. Además, también se investigaron algunas cuevas interesantes, con elementos arqueológicos que apuntan hacia su uso predominantemente ritual; la zona, evidentemente, es muy promisoria para emprender estudios futuros, que podrían contribuir al entendimiento de la relación entre las cuevas, los modelos de asentamiento, y la visión del mundo por parte de los mayas (cf. Bassie-Sweet, 1996; Brady, 1997).

Si bien la arquitectura en pie raramente se encuentra preservada, las dimensiones y características de los restos arquitectónicos y de otro tipo, en distintos lugares, sugieren que fueron centros importantes dentro de la jerarquía política regional. Como ya se dijo al comienzo de este informe, se ha adoptado un método de ordenación por rangos relativamente simple para clasificar los sitios con arquitectura como "grandes", "medianos", y "pequeños". Debido a los criterios empleados, un número relativamente elevado de sitios fueron clasificados como "grandes" (Figura 1); como todos ellos incluyen "estructuras con un propósito específico", también se los puede definir como "centros" (Ashmore, 1981; Willey, 1981:391ff), pero la naturaleza de los vestigios arqueológicos encontrados permite que sólo algunos de ellos sean caracterizados como focos importantes de organización territorial regional. Aparte de El Palmar, que ya se conocía de largo tiempo atrás (Thompson, 1936), Los Alacranes, Mucaancah, Los Ángeles, El Gallinero, Champerico, Zapote Bobal y Las Delicias, deben haber sido centros importantes durante el período Clásico. Otro detalle de interés radica en que, en lo que a su ubicación se refiere con respecto al entorno natural, estos sitios pueden agregarse a la larga lista de centros mayas situados, característicamente, en los bordes de extensos bajos o pantanos que se inundan estacionalmente, aparentemente como resultado de las ventajas para la agricultura que ofrecen dichas ubicaciones para un asentamiento (cf. Harrison, 1981:273; Folan et al., 1995:311; Fedick, 1996; Adams, 1999:39f, 154).

Mientras que no puede decirse gran cosa, por el momento, sobre el nivel macroestructural de organización territorial en el área, los datos epigráficos que se han recuperado sí contienen alguna información específica relativa a las cuestiones de este tipo. La interpretación de los textos en las estelas de Los Alacranes, por ejemplo, ha revelado no sólo el glifo emblema de esta ciudad-estado, sino también algunos hechos sobre la naturaleza de su relación con Calakmul y otros centros de las tierras bajas centrales en el Clásico temprano (Martin y Grube, 2000:21, 104; David Stuart, comunicación personal, 1998). Se ha encontrado información comparable en las inscripciones de las estelas de Champerico y Zapote Bobal (véase el informe de Grube en el Apéndice). Teniendo en cuenta que los objetos con inscripciones jeroglíficas están entre los blancos predilectos de las actividades de los saqueadores, el hecho de que se hayan podido rescatar estos tipos de datos debe considerarse como uno de los resultados particularmente importantes del proyecto de relevamiento.

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