Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2006:
Karen Bassie
 

El Proyecto de la Cueva de Jolja’

Historia Postclásica y Colonial

La región aledaña a Jolja’ estaba ocupada por mayas hablantes de ch’ol en la época del arribo de los primeros españoles, hacia 1535 d.C.  El valle de Tila tenía una comunidad ch’ol bien establecida, y la cercana comunidad tzeltal conocida como Petalcingo estaba sujeta a ella. La subyugación española de los mayas ch’oles que vivían en las tierras bajas adyacentes involucró la relocalización forzosa a las comunidades establecidas en Tila, Tumbalá y Bachajón, o a pueblos nuevamente creados, tales como el pueblo moderno de Palenque.

Un camino antiguo desde Chiapas central hasta Palenque pasaba cerca de Jolja’ y de la cueva del cerro Norte. El viajero americano John L. Stephens (1841) da una descripción vívida de esta ruta, que tomó en 1840.  En el primer día, él y su compañero Frederick Catherwood viajaron del valle de Ocosingo a través del valle de Yajalón a Tumbalá en la altura del extremo sur de la montaña Misopa’. En el segundo día, descendieron por la ladera sur de la montaña Misopa’ a pocos kilómetros de Jolja’, y luego cruzaron el río Ixtelja’, subieron a la cordillera de Cordón Sumidero, y finalmente arribaron al pueblo de San Pedro Sabanilla en el valle de Tulijá. El tercer día cruzaron el valle de Tulijá y subieron por la cordillera de don Juan, rodeando su pico oeste, llamado cerro Norte, y pasaron cerca de la cueva de Cerro Norte. Luego descendieron por el lado norte de la montaña cerca del drenaje del río San Leandro, y salieron a la planicie costera cerca del pueblo moderno de Agua Blanca. La mañana siguiente viajaron al sureste a lo largo de la base de la cordillera de don Juan hacia Palenque. Stephens se quejó amargamente de lo empinado del cerro Norte, pero ésta era la única ruta sobre la cordillera de don Juan que no requería pasar un segundo valle y conjunto de colinas. El sitio clásico de Miraflores, subsidiario de Palenque, está cerca de Agua Blanca, y parece haberse situado para controlar esta importante ruta.

Las ofrendas rituales al dios de la montaña eran y todavía son costumbres mayas importantes. En 1675 d.C., los frailes dominicos viajaron a través de las montañas de Alta Verapaz, Guatemala, para convertir a los mayas ch’oles de la región (Villagutierre Soto-Mayor 1983:100). En lo alto de un paso de montaña, encontraron un sitio ritual donde los viajeros hacía ofrendas al dios de la montaña. En 1894, Karl Sapper viajó desde el norte de Alta Verapaz a Yucatán por la vía del Petén, y retornó por Tabasco y Chiapas. Señaló lo siguiente:

    En los cruces de caminos, todos los indios de Guatemala y Chiapas que pertenecen a las tribus de la familia maya erigen cruces, a las que los transeúntes ofrecen sus respetos de un modo singular. Usualmente, el indio que cruza tales pasos por primera vez lleva consigo una piedra, de modo que con frecuencia se observan pilas de piedras de tamaño considerable en estos cruces…En los pasos de montañas importantes, los indios kekchíes presentan ofrendas de incienso, quemando cierta cantidad de copal frente a la cruz, y luego repiten sus plegarias. Además de estas ceremonias, danzan en muchas cruces. Si un indio kekchí, en su recorrido por un camino de montaña, llega a un lugar donde no hay cruz, siempre presenta la misma ofrenda, pero no dirige su plegaria al dios cristiano, sino a su principal divinidad pagana, Tzulteccá (dios montaña/valle) (Sapper 1897).

Sapper también señaló que sus cargadores kekchíes dejaron de efectuar rituales cuando entraron a Belice y Yucatán, porque no vieron evidencia de que Tzulteccá estuviera presente allí:

    Descontinuaron todo ejercicio religioso por dos meses completos (aparte de una única visita a la iglesia en Mérida el Viernes Santo), hasta que en la región habitada por los choles en Chiapas, en un paso elevado (entre Sabanilla y Tila) encontraron unas cruces grandes de madera con flores atadas a ellas, entonces Sebastián Botzoc empezó a presentar devociones para él y los otros (Sapper 1897).

Jolja’ está junto a la ruta de Sabanilla a Tila. Tanto Jolja’ como la cueva de Cerro Norte fueron, por tanto, localidades rituales apropiadas y accesibles no solo para la población local, sino también para los viajeros que transitaban por esta región.

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