Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2006:
Karen Bassie
 

El Proyecto de la Cueva de Jolja’

Estudios Previos de Jolja’

Wilbur y Evelyn Aulie llamaron la atención exterior por primera vez hacia las pinturas de Jolja’ en 1961.  Los Aulie fueron misioneros que trabajaban en la región de Tumbalá. Ellos compilaron un diccionario ch’ol/español, y registraron algunas de las creencias ch’oles contemporáneas (Aulie y Aulie 1978). En el diccionario de los Aulie, se señala que la cueva de Joloniel era usada para rituales (Aulie y Aulie 1978:53):

    Hay una cueva en Joloñel donde nuestros antepasados entraron a adorar a sus dioses.
    "There is a cave in Joloniel where our ancestors entered to adore their gods".

Su diccionario también incluyó referencias a don Juan, al igual que un artículo sobre la religión ch’ol por Whittaker y Warkentin (1965).

Gertrude (Trudy) Duby Blom y su esposo Frans Blom vivían en San Cristóbal de Las Casas. Frans era un arqueólogo maya y Trudy era una fotógrafa ávida, bien conocida por sus fotografías de Chiapas. El 26 de abril de 1961, Trudy, Wilbur Aulie, su hijo Edward y varios miembros de la comunidad de Tumbalá viajaron en mula desde Tumbalá a Jolja’. Cerca de la cueva, se les unieron miembros de la comunidad de Joloniel. La expedición pasó varias horas en la cueva, durante las cuales Trudy fotografió los Grupos 2, 3, 4, 5 y 6, usando película blanco y negro formato 120.  En algunos casos, hizo varias tomas del mismo grupo con un grado variable de éxito. Ninguna de las fotografías de Blom están completamente enfocadas, problema que da idea de la dificultad de tomar fotos en un ambiente de poca luz.

En mayo de 1961, Frans Blom le envió fotografías de las pinturas de Jolja’ a Eric Thompson, quien publicó ejemplos de los Grupos 2 y 5 en su introducción a la edición reimpresa de 1975 de The Hill-Caves of Yucatán, por Henry Mercer. Thompson comentó sobre el estilo temprano de las pinturas, y sugirió una fecha de 300 d.C.

Como se mencionó, Navarrete, Martínez y Muñoz hicieron una investigación arqueológica de la región, incluyendo Jolja’, a principios de los 1970s. En un artículo de la prensa mexicana, Navarrete señaló que varias inscripciones habían sido dañadas (Periódico Excelsior 4.8.1974). Recientemente, Navarrete publicó una figura a color de la Pintura 2 del Grupo 2 en un artículo de revista sobre Tila (Navarrete 2000).

Los negativos y fotografías hechos por Trudy Blom a lo largo de su vida están guardados en el Museo Na Bolom en San Cristóbal de las Casas. Algunos de los negativos de Jolja’ en los archivos son negativos copiados de fotografías. Parecería que los negativos originales fueron extraviados por Blom alguna vez, y se reemplazaron con negativos hechos fotografiando una fotografía. Por ejemplo, el negativo original para la figura del Grupo 2, que fue publicado por Thompson (1975) está perdido, y las publicaciones subsecuentes de esta imagen son de un negativo copiado. El museo ha asignado números de archivo a los negativos copiados así como a los negativos originales que quedan.

Berthold Riese (1981) hizo dibujos basados en la fotografías de Blom, y los publicó en un artículo corto en Mexicon. Estos incluyeron ejemplos de los Grupos 2, 3, 4, 5 y 6.  Sin embargo, el dibujo del Grupo 3 por Riese está orientado incorrectamente. Debe voltearse 90 grados para que los prefijos numerales de la rueda calendárica queden en la posición de superfijos.

José Alejos García (1994) visitó Jolja’ en 1984 mientras hacía investigaciones etnográficas en el área de Joloniel. Sus fotografías en blanco y negro incluyen ejemplos de los Grupos 2, 4, 5 y 6.  De particular interés es su figura de un ídolo formado por el agua que gotea, y varias hachas precolombinas. En otro volumen sobre la reforma agraria del siglo XX, Alejos García (1999) también se refirió brevemente a algunas ceremonias contemporáneas realizadas en la cueva.

En su libro sobre la historia de Tumbalá, el historiador local Miguel Meneses López (1986) registró, tanto en ch’ol como en español, algunas creencias contemporáneas sobre la cueva de Jolja’, y reprodujo una fotografía a color de las figuras en el Grupo 2.  En 1988, también publicó un panfleto en San Cristóbal, que contenía referencias a las ceremonias y creencias sobre la cueva. En 1997, apareció una segunda edición de su libro de 1986, con algunas modificaciones. Una omisión significativa en la nueva edición es una historia sobre un tatuch que entró al fondo de la cueva a rezar por lluvia.

En varios artículos y en su libro de recopilación sobre las pinturas mayas en cuevas, Andrea Stone (1987, 1989, 1995) reprodujo tres de las fotografías de Blom del Grupo 2.  También presentó sus propios dibujos de los Grupos 2, 4, 5 y 6, basados en las fotos de Blom y los dibujos de Riese. Discutió el estilo clásico temprano de las pinturas, y señaló correctamente que los diferentes grupos no eran contemporáneos unos con otros. Jolja’ también se menciona en otros dos resúmenes generales sobre las cuevas mayas y el arte rupestre (Bonor Villarejo 1989:177; Pincemin Deliberos 1999:99-102).

En 1998, miembros de la comunidad de Joloniel descubrieron una trinchera de saqueo en las cámaras interiores de la Cueva #1.  Con financiamiento del Instituto Nacional Indigenista, la comunidad instaló una pared de concreto, malla metálica y puerta de metal a través de la boca de la cueva para protegerla. Este fue un enorme esfuerzo que requirió que los hombres de la comunidad trasladaran grandes bloques de cemento a sus espaldas, desde el pueblo hasta la cueva. Debido a lo lejano de la cueva y la falta de un guardián de tiempo completo, las pinturas todavía son vulnerables al saqueo y vandalismo.

En el mismo año, Walter (Chip) Morris, entonces director del Museo Na Bolom, recibió una beca de la National Geographic Sociey, para organizar los archivos del museo. Como parte del proceso, la archivista Fabiola Sánchez, su esposo Ian Hollingworth y el antropólogo Alejandro Shesena viajaron a Joloniel y evaluaron la condición actual de las pinturas. También hicieron un mapa preliminar del pasaje principal de la Cueva #1, y registraron una petición hecha para ellos en la cueva, por el tatuch de Tumbalá, Miguel Arcos Méndez (Arcos Méndez 2001).

En enero de 2000, Karen Bassie, Alfonso Morales y Julie Miller visitaron Jolja’ mientras viajaban por la región. Con permiso del INAH, Karen Bassie, Marc Zender y Jorge Pérez de Lara fotografiaron las pinturas con película ultravioleta e hicieron dibujos preliminares en abril.

Página Anterior  |  Contenido  |  Próxima Página

Regrese al comienzo de la página