Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2003:
William Barnes
 

Iconos del Imperio: La Presentación Real y la Concepción del Poder en el México Azteca

Evidencia Textual y el Traje de Xipe

Nicholson (1961:380-383) ha argumentado que los trajes que llevaban estas figuras eran variantes del traje del dios del centro de México, llamado Xipe Tótec, asociado con la guerra y la conquista (Barnes 1997). 3   Según la descripción de Alvarado Tezozomoc (1975:430), el retrato de Axayacatl lleva un tocado de plomas de espátula, 4   un escudo en una mano y una espada ("espadarte") en la otra. Está parado en la piel de un jaguar ("tigre"), y está decorado "con la marmajita dorada, azul y plateada, que hacía aguas y colores, que resplandecía" (Alvarado Tezozomoc 1984:430). Nicholson (1961:384) también señala Ahuitzotl, el segundo gobernante que hizo tallar su retrato en Chapultepec, está específicamente descrito como vestido con el traje de Xipe. El último gobernante que según Alvarado Tezozomoc (1975:668-670) hizo su retrato en Chapultepec fue Motecuhzoma Xocoyotl. Su traje de Xipe consiste en un toca de plumas de tlauhquechol (espátula), una barra nasal y adorno labial de oro, orejeras de esmeralda, brazaletes de piel de jaguar en su mano y tobillo derecho, un escudo, y una vara-sonaja.

Figura 1: Imagen de Xipe en el Sahagún Códice Florentino (después de Sahagún 1979:1:np)

Debido a mi familiaridad con la iconografía del dios Xipe Tótec, me extrañaron estas descripciones, pues no corresponden en general con sus representaciones tradicionales. Las descripciones más extensas del traje del dios Xipe Tótec (a diferencia del traje de sus "asistentes / figurantes" o xipeme [plural de xipe]) se encuentran en el Códice Florentino de fray Bernardino de Sahagún, del siglo XVI. En el libro primero (Sahagún 1970[1978]:40) asevera que el traje de esta deidad consiste de pintura facial de codorniz, "hule en sus labios," una corona puntiaguda yopi-, una piel humana desollada, plumas sueltas en su cabeza (tzonchaiaoale), orejeras de oro, una falda de hojas de zapote, cascabeles, un escudo con círculos concéntricos y una vara sonaja. Aunque coincide parcialmente con su ilustración (Figura 1, arriba), esta descripción no corresponde exactamente con el traje con que se describen los gobernantes aztecas en Chapultepec. En la mayoría de detalles, particularmente en el tzonchaiaoale (o tzonchayahualli) esta descripción parece corresponder a la de los xipeme, tal como los presenta Sahagún en sus ilustraciones del festival de Tlacaxipehualiztli (el desollamiento de hombres) (Figura 2a y Figura 2b, abajo), donde las bolas de plumón son claramente visibles en la cabeza de los figurantes. La figura no lleva un tocado de plumas de espátula en ninguna ilustración.

Figura 2a: Xipeme del festival de Tlacaxipehualiztli (después de Sahagún 1979:1:np)    Figura 2b: Xipeme del festival de Tlacaxipehualiztli (después de Sahagún 1979:1:np)
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Los xipeme no parecen haber sido "figurantes de dioses" en el sentido estricto del término, particularmente en la manera como se entiende este fenómeno en Mesoamérica (véase Hvidtfeldt 1958). En los ritos poco usuales que ocurrieron durante el festival de Tlacaxipehualiztli, las pieles desolladas de los prisioneros de guerra sacrificados eran ’prestadas’ a los penitentes por sus ’dueños’ (los individuos que capturaron al prisionero). Estos individuos se vestían con las pieles y luego circulaban por la ciudad recibiendo limosnas y dando bendiciones. Al término del día devolvían las pieles al templo o al dueño y repetían el proceso al siguiente día. Esto parece haber continuado a lo largo del "mes" de Tlacaxipehualiztli.

A los xipeme se les concedía cierto grado de reverencia (aparte de la gente que trataba de desprender piezas de sus ombligos), pero no parecen haber sido considerados como encarnaciones del dios Xipe Tótec. Más bien, parecen haber ocupado un lugar similar al de los asistentes de Tlaloc, los tlaloque, tal como están descritos en varias fuentes. 5 

Hay unas pocas menciones del gobernante azteca, específicamente Motecuhzoma, bailando con la piel de un señor desollado en Motolinía (1950:64; Klein 1986:143). Sin embargo, aparte de Motolinía y López de Gómara (1943:2:261), que se basó fuertemente en los trabajos de Motolinía, no hay otras menciones específicas de un señor azteca bailando con la piel desollada.

El libro 8 del Códice Florentino de Sahagún incluye descripciones específicas de los trajes de batalla de los gobernantes (Sahagún 1954[1979]:8:33). En sus elementos básicos, se dice que el traje incluía un tocado de plumas de espátula roja con oro y plumas de quetzal, y un tambor que se llevaba en la espalda. El extenso texto náhuatl en esta sección es un tanto ambiguo, ya que contiene una lista casi completa de trajes de guerrero después de los que se dicen haber sido usados por el gobernante (por lo menos 16 trajes específicos se mencionan). Adicionalmente, no da detalles sobre cuando y donde pudo el gobernante usar un traje particular. De los primeros tres trajes se dice que pertenecieron solamente al gobernante. El primero se caracterizaba por un tocado de plumas rojas de cotinga, 6   el segundo por un tocado de plumas azules de cotinga, y el tercero es descrito como el "ocelototec" (Sahagún 1954:8:33) que puede traducirse como "nuestro señor ocelote." El término Tótec es usualmente (aunque no exclusivamente) aplicado a Xipe (e.g. Xipe Tótec), pero ninguno de los trajes mencionados en esta sección del libro 8 son específicamente descritos como el traje de Xipe. Los trajes "no estándar" de Xipe se discuten en un trabajo mayor del que este estudio es una porción. 7 

El texto español de Sahagún (puesto que el Códice Florentino está escrito en dos columnas, castellano y náhuatl) en esta sección difiere un tanto del náhuatl en su organización y en pocos detalles. Sahagún (2000:2:747-748) empieza simplemente por aseverar que los señores usaban un traje de batalla decorado con "plumas muy coloridas." 8   Estos trajes consistían de una faja de plumas y oro, un casco de plumas ricas con crestas de plumas de quetzal en el centro, una peluca de plumas verdes y oro, y un pequeño tambor y un portador para la espalda, ambos de oro (Sahagún 2000:2:747). El traje también incluía una falda de plumas finas, un collar de grandes piedras de jade y turquesa, y una hebilla con un círculo de oro alrededor de la orilla, y el centro y el borde inferior hechos de plumas finas verdes y multicolores. Estos detalles reflejan la versión náhuatl, pero Sahagún añade que este "traje standard" podía incluir una faja hecha de plumas rojas brillantes con conchas doradas añadidas – todo lo cual alcanzaba hasta la mitad del muslo – o una faja hecha de plumas verdes y decorado con "rayos hecho de oro" (Sahagún 2000:2:747). Luego indica que "se llevaban" (sin mencionar un sujeto específico) otros emblemas y armaduras, incluyendo el ocelototec, xiuhtototl, y otros.

En el libro 9 del Códice Florentino, hay una descripción detallada del traje del dios Xipe. Sin embargo, este ser sobrenatural no es llamado Xipe, sino Tótec y Yoallauana. 9   Esta deidad, descrita como patrón de los orfebres, estaba adornada con:

la piel de un cautivo cuando lo habían desollado [ . . .]. Y en esta manera estaba dispuesto. Colocaban en su cabeza su plumaje de plumas rojas preciosas de espátula; las plumas rojas preciosas de espátula servían como su tocado. Y su nariguera de media luna de oro, y sus orejeras de oro. Y su sonaja sonaba cuando la sostenía en su mano derecha; cuando la lanzaba al suelo sonaba. Y tenía consigo su escudo con un círculo dorado. Y sus sandalias eran rojas y adornadas con plumas de codorniz. Así era el adorno de codorniz: plumas de codorniz estaban regadas en la superficie. Y había tres banderas de papel que llevaba en su espalda, que iban crujiendo. Y su falda de hojas de zapote estaba hecha de plumas preciosas, de las conocidas como plumas de quetzal con punta, del color de chile verde, colocadas y preparadas en hileras; en todas partes había plumas preciosas. Y su collar de piel era de oro adelgazado. Y tenía su asiento de hojas de zapote (Sahagún 1976[1959]:9:69-70).

Figura 3: "Xipe" incluida con la descripción del dios Tótec goldsmith (después de Sahagún 1979:2:np)

Este traje de Xipe como patrón de los orfebres es prácticamente el mismo descrito para el gobernante. Sin embargo, la imagen que Sahagún incluye en su libro (Figura 3, arriba) es claramente el de uno de los figurantes del dios que recorrían la ciudad recolectando limosnas y repartiendo bendiciones.

Figura 4: Tonalamatl Aubin - Xipe como patrón de la trecena 1 Perro orientando el escudo tripartido (Tonalamatl Aubin 1981)

Mientras que el patrón de los orfebres lleva un escudo con un círculo de oro en el centro, la mayoría de imágenes del dios incluyen un escudo con círculos concéntricos.10  Sin embargo, el escudo de Xipe de los gobernantes tiene un motivo tripartito: piel de jaguar, símbolos de jade, y círculos concéntricos. En otro trabajo lo he identificado (Barnes 1997:109) como el escudo de Xipe de tipo Aubin, pues su única representación prehispánica en color está en el Tonalamatl Aubin (1981:14) (Figura 4, arriba). Motecuhzoma Xocoyotzin lleva este mismo escudo en el Codex Vaticanus A "Ríos" (Figura 5, abajo), donde el futuro gobernante también lleva un traje de Xipe. Un escudo similar, de origen prehispánico, está esculpido en la llamada Piedra Chimalli (Figura 6, abajo), ahora en Cuernavaca.

Figura 5: Motecuhzoma Xocoyotzin usando el Xipe traje de combate (después de Codex Vaticanus A Ríos)

Figura 6: La Piedra Chimalli (después de Seler 1991:2:91)

Eduard Seler (1990:2:92) asoció la creación de la Piedra Chimalli con la muerte de Motecuhzoma Ilhuicamina (ca. 1470) y la entronización de Axayacatl, quien era uno de los primeros gobernantes aztecas de quienes se menciona el uso del traje de batalla de Xipe. Seler (1990:2:92-93) llega a ’traducir’ la inscripción en la Piedra Chimalli como "’Axayacatl, semblanza de Xipe’, o el gran Xipe, empieza a reinar en el año ’tres casa’ en el día ’cinco movimiento’". Umberger (1981:167) señala que el estilo de la escultura cae en el período medio del estilo Azteca y esto apoya en fechamiento de Seler para el monumento.

Seler también trató de descifrar el significado de las tres porciones del escudo, sugiriendo que simplemente se refieren al escudo de Xipe Tótec (y por tanto al dios). Los dos segmentos restantes sirvieron como metáfora para atl-tlachinolli, el término poético nahua para la guerra (particularmente la guerra sagrada). En el esquema de Seler, Xipe es mencionado por medio de los círculos concéntricos (que llama anahuayo), mientras que las líneas onduladas con el glifo chalchihuitl representan agua (atl) y la piel de ocelote representa fuego (tlachinolli).

Barnes (1997:43-44) ha señalado que los círculos rojos concéntricos del escudo de Xipe (los tlauhteuilacachiuhqui), probablemente se refieren al sol naciente. Si eso es así, la figura de Xipe, cuando lleva este escudo en su brazo, sería una personificación de los espíritus de los guerreros muertos que eran responsables de llevar al sol desde su nacimiento en el este cada día, hasta el cenit (Sahagún 1969:6:162-164) – en efecto, un guerrero con arco. Entonces, el círculo dorado que decora el escudo del patrón de los orfebres se refiere al sol, puesto que el oro era teocuitlatl, excremento divino (véase Klein 1993).

Mientras que la identificación de Seler del segmento anauayo del escudo tripartito no parece ser problemática, yo no creo que su traducción atl-tlachinolli para los otros segmentos sea probable. Tlachinolli, literalmente "algo (tierra) quemándose", es más comúnmente representada por el cuerpo sin cabeza de una serpiente, con frecuencia con una mariposa-fuego emanando de la carne encrespada del corte, o una banda segmentada con forma de serpiente decorada con elementos repetitivos con forma de U, frecuentemente usados para representar campos in los códices postclásicos.11  No conozco ningún ejemplo explícito de representación del fuego con un patrón abstracto de ocelote/jaguar en el centro de México.12  Barnes (1997:111-112) interpreta al segmento del escudo del ocelotl, o jaguar, como referencia a la naturaleza real de su portador. Aparte de las asociaciones panmesoamericanas de los jaguares con la realeza, el tlatoani azteca era visto como la personificación, o ’ocupante del lugar’ del dios Tezcatlipoca (Sahagún 19XX:6:41, 44-45 ff). Tal como Tepeyollotl, o "corazón de la montaña", Tezcatlipoca es representado como un jaguar/ocelote. La colocación del patrón de piel de jaguar en el escudo tripartito haría referencia a las propiedades divinas del gobernante.

La tercera sección del escudo lleva un glifo para chalchiuitl (piedra verde/jade) colocado sobre un fondo de líneas onduladas. La afirmación de Seler (1992:3:47-49; 1993:4:124, 129) de que este es el glifo para chalchihuatl, o fluido precioso (i.e. sangre) parece probable. El que esta porción del escudo hace referencia a la sangre refleja, entre otras cosas, la calidad real de su portador y la justificación ideológica para la nobleza azteca (véase Klein 1987). Dejando de lado preocupaciones ideológicas expandidas, si este segmento simplemente significara agua (que era preciosa, después de todo), entonces los tres segmentos del escudo representarían los tres principales componentes del cosmos, el nivel celestial (con la referencia solar de los círculos concéntricos), el nivel terrestre (con el jaguar), y el reino acuático del inframundo (con la colocación de agua preciosa). Como lo señaló Seler (1992:3:49), las tres porciones del escudo también se refieren a los tres trajes de "Xipe", que se dice fueron usados por el gobernante (como se mencionó arriba). Cuando un escudo está presente en la representación de Xipe, entonces parece que la presencia del escudo tripartito puede referirse al gobernante, donde los otros escudos con círculos concéntricos se refieren a diferentes aspectos del ser sobrenatural y su culto.13

Al examinar las imágenes de Xipe es útil contrastar el listado de Nicholson (1961:403) de elementos diagnósticos para identificar el traje de Xipe de los gobernantes aztecas: (1) una piel desollada; (2) tocado de plumas de espátula roja (tlauhquecholtzontli); (3) prenda decorada con plumas de espátula roja (tlauhquecholeuatl); (4) una falta de hojas de zapote de plumas de quetzal (zapocueitl quetzalli); (5) un escudo con diseño tripartito (chimalli tlauhteuilacachiuhqui); (6) dispositivo de tambor negro pequeño (coztic teocuitlayo huehuetl o yopihuehuetl); (7) un bastón sonaja (chacahuaztli) (i.e. Figura 5), con los elementos diagnósticos del traje de los figurantes Xipeme, que parece estar compuesto de (1) una piel desollada; (2) tocado de plumas sueltas (el tzonchayahualli); (3) falta de hojas de zapote; y (4) un bastón sonaja (Figura 2a y Figura 2b).

Por tanto, el problema al acercarse a las representaciones de Xipe Tótec, es discernir exactamente quien, o que está retratado (o decidir si esta ambigüedad era intencional). Una figura de Xipe puede ser una representación del dios mismo, un figurante de la deidad, un figurante de ’tipo asistente’ (los xipeme), o el gobernante llevando un traje de batalla de Xipe—o, quizás, cualquier combinación de los precedentes.14  ¿Como hubieran sabido, en el México azteca, si estaban contemplando al figurante de Xipe, o al gobernante vestido en sus galas de batalla (o sus representaciones pintadas/esculpidas)? La piedra perdida de Chapultepec habría proveído una imagen básica de utilidad, por medio de la cual se podrían evaluar otras, pero como se mencionó, esta imagen está tan dañada que es prácticamente inidentificable. La especificidad con que Alvarado Tezozomoc y Sahagún describen el traje de Xipe del gobernante, y el número de fuentes coloniales que Nicholson (1961) cita con representaciones de este traje, sea en prosa o pintura, sugieren que las imágenes del gobernante en este traje eran bien conocidas, acaso comunes en tiempos prehispánicos y a inicios de la colonial. Mi investigación en esta área continúa, pro sospecho que un conjunto de figurillas de cerámica que se supone representan a Xipe Tótec son de hecho imágenes del gobernante en su traje de batalla, y como tales amplían grandemente el número y posible significado de las representaciones de gobernantes aztecas.15

Notas Finales

  1. Sin mayor crítica, este dios usualmente se considera como dios de la primavera o la fertilidad. Como lo ha señalado Nicholson (1972), hay poca evidencia etnohistórica para apoyar esta interpretación, excepto por la hipótesis de Eduard Seler (1899). En mis propios estudios sobre este fenómeno (i.e. Barnes n.d.a; Barnes 1997) no he logrado encontrar ninguna evidencia prehispánica de un componente de fertilidad en el culto de Xipe. Véase también Broda 1970; Heyden 1986; y Scott 1993.
  1. Nota del traductor: Ajaia ajaja.
  1. Véase Klein (1980) para una discusión de los tlaloque.
  1. Nota del traductor: La familia Cotingidae incluye varias especies de aves, entre ellas el azulejo real (Cotinga amabilis), el cabezón mexicano (Pachyramphus major) y otras.
  1. En su estudio del traje de guerra del gobernante, Ursule Dyckerhoff (1993) presenta un resumen útil de las fuentes relacionadas con este traje, y una discusión de su variacion, tanto en las representaciones como en las descripciones. Sus conclusiones difieren un tanto de las mías, pero ella fue una de las primeras personas que conozco que sugirieron que había categorías específicas de trajes de Xipe.
  1. Todas las traducciones, español y náhuatl, por el autor (Barnes) a menos que se indique de otro modo.
  1. "Nuestro padre" y "Bebedor nocturno" respectivamente, los mismos nombres usados en el "himno a Xipe" incluido en los Primeros Memoriales de Sahagún (1997:146) y el Códice Florentino (1976[1959]:9:69-70).
  1. La palabra náhuatl para este escudo de oro, chimalli teocuitlanahuacayo, puede traducirse en forma variable. Dyckerhoff (1993:140) prefiere "el dorado costero" como traducción, supuestamente usando a(tl)-*nahua-c, donde nahua significa "cerca" (véase Andrews 1975:455). Teocuitla(tl) es oro, pero me inclino a creer que la raíz del segundo morfema se deriva de anahuacayo(tl), o "cosas traídas de lugares vecinos (Molina 1992:2:6r), o "vecino." Anderson y Dibble, en su traducción, parecen seguir la traducción de anahua- tal como la ofreció Seler (1991:2:28-42), que cuando se aplica a -anahuacayo(tl) podría traducirse como "que posee la naturaleza de los anillos" o "circundado." Por tanto, una traducción más precisa de chimalli teocuitlanahuacayo podría variar entre "escudo de oro importado", "escudo con bordes dorados", o "escudo con anillos de oro", todos los cuales parecen ser apropiados y probables – particularmente cuando se considera la multivalencia inherente en el pensamiento y habla náhuatl.
  1. Debo agradecer a Gerardo Gutiérrez por recordarme de la asociación con "campos" de estos elementos en forma de U. Véase Boone (2000:50-51) para una discusión de estas convenciones en los códices, y Seler (1993:104-148) para un comentario expansivo de estos elementos y la metáfora atl-tlachinolli. Yo prefiero ver aspectos reptilinos en la tierra para los aztecas (i.e. el cuerpo espinoso del monstruo de la tierra en monumentos tales como la Piedra de Dedicación y la Piedra de Tizoc), de modo que el cuerpo segmentado de la serpiente y la banda de campos son un tanto intercambiables (lo que también ayuda a explicar la enigmática y ubicua "serpiente de fuego" azteca). Un buen ejemplo de esta combinación puede verse en el Teocalli de la Guerra Sagrada, donde el cuerpo decapitado de serpiente que representa tlachinolli aparece de perfil, con su estómago segmentado abajo y su espalda cubierta con estas formas de U. Aunque periférico al presente argumento, la apariencia de estos elementos con forma de U en el Teocalli, que es anterior a la conquista, debe remover cualquier duda de que las huellas de pezuñas en terrenos arados coloniales inspiraron esta convención glífica.
  1. Virginia Miller (comunicación personal) ha señalado que este también es el caso en el área maya. Mientras que el sol nocturno es representado como un ser sobrenatural con características de jaguar, esto es algo diferente del "fuego".
  1. Tal suposición debería expandise para explicar las imágenes de Xipe en el Tonalamatl Aubin, y el Codex Borbonicus, donde el escudo tripartito es usado. La explicación más simple para la presencia del escudo sería que el tonalamatl pertenecía o fue copiado de un original en la biblioteca real azteca. No se explica tan fácilmente el escudo tripartito usado por el guerrero jaguar en la escena de Tlacaxipehualiztli en el Codex Magliabechiano y el Codex Tudela (pero no por las mismas figuras en otros miembros del "grupo Magliabechiano", véase Boone 1983:[126]—ni tampoco en otros trabajos pintados).
  1. Una variación de esta pregunta fue planteada por Dyckerhoff (1993) donde trataba de diferenciar entre imágnes de Xipe y del gobernante vistiendo el traje de batalla de Xipe.
  1. Klein (1986) ve las pieles desolladas como trofeos de guerra, y piensa que muchas de las imágenes de piedra de "Xipe" son de hecho imágenes de guerreros que llevan estas pieles, y no son imágenes del ser sobrenatural (comunicación personal, Klein).

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