Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2007:
J. Gregory Smith, Ph.D.
 

Temporada de Campo 2001 del Proyecto Arqueológico Kulubá

Preguntas y Objetivos de Investigación del Proyecto

La pregunta teórica central del Proyecto Arqueológico Kulubá tiene que ver con determinar la naturaleza del control político de Chichén Itzá en el área. Con las investigaciones previas, se ha establecido que hubo algún tipo de conexión entre Chichén Itzá y Kulubá. Andrews IV y Andrews V notaron similitudes arquitectónicas y Barrera Rubio agregó fuentes cerámicas y de obsidiana. Mientras que los lazos existentes entre Chichén y Kulubá han sido reconocidos, la naturaleza precisa de esta conexión todavía no ha sido abordada con rigurosidad. ¿Cómo es que Chichén controlaba políticamente a Kulubá, si es que esto sucedía? ¿Puede ser que Chichén Itzá haya conquistado la ciudad-estado de Kulubá e instalado a sus propios administradores en la región? ¿O tal vez los líderes políticos de Kulubá se apropiaron ventajosamente de símbolos asociados con Chichén Itzá, que ayudaran a legitimar su autoridad? En este escenario, Chichén no tenía control alguno sobre Kulubá, y las similitudes entre ambos sitios fueron resultado de la emulación entre las élites. Y para finalizar, ¿cómo quedarían reflejadas, arqueológicamente, las distintas estrategias de control político?

Son tres los modelos de control político que ayudan a conceptualizar la naturaleza de la estrategia por parte de Chichén Itzá: territorial, hegemónico, y ningún control (autónomo). Cuando la capital de un estado impone un control directo sobre centros de orden inferior, las élites secundarias de la capital a menudo son trasladadas al centro provincial para que gobiernen. Esta estrategia es conocida como control territorial, puesto que el poder de los líderes políticos en la capital es equilibradamente distribuído por todo el territorio del estado (Earle y D’Altroy 1989; Hassig 1992: 41-44). En la estrategia de control hegemónico, los centros subordinados no son controlados en forma directa sino en cambio indirecta (Hassig 1985; Santley y Alexander 1992). Los líderes políticos en las capitales de los estados con frecuencia imponen exigencias de tributos de los centros subordinados, pero las élites locales no son trasladadas del lugar. El último modelo, al que podemos referirnos como modelo autónomo, se da cuando una capital no invierte esfuerzo alguno para controlar ningún asentamiento en particular. En este caso, el asentamiento permanece completamente autónomo: es capital de su propio estado.

Un avance metodológico en cuanto a tratar de entender la naturaleza de la presencia de Chichén Itzá dentro del estado de Kulubá, es que Chichén cuenta con un claro registro arqueológico que es relativamente fácil de identificar. En términos de arquitectura, no sólo los edificios de la élite son distintos de los de otras ciudades-estado mayas, sino que también lo son las viviendas de los plebeyos. Mientras que la mayoría de las viviendas en Yucatán tenían cuartos que se unían lateralmente ("casas de la fila"), las viviendas de Chichén típicamente tienen una entrada y una planta con frente y fondo, conocidas tanto en inglés como en castellano como "file houses" (Lincoln 1991; Ruppert y Smith 1957). Como ya mencionamos con anterioridad, los artefactos portátiles del tipo de las cerámicas y la obsidiana también se distinguen en Chichén Itzá. Así, hay varias clases diferentes de datos arqueológicos que indicarían algún tipo de influencia por parte de Chichén. Considerando los modelos de control político a que nos referimos más arriba, se construyeron varios argumentos puntuales para la propuesta original que presentamos a FAMSI:

  1. Si Chichén Itzá hubiera empleado una estrategia de control territorial en la región de Kulubá, entonces:
  1. Kulubá y sus centros de segundo orden deberían tener arquitectura de élite construída al estilo de Chichén, como por ejemplo edificios con peristilo y otro tipo de arquitectura Floreciente Modificada conocida como patio-galería. Las estructuras de patio-galería eran casi con total certeza residencias de élite (Cobos Palma, comunicación personal; Freidel 1981), de modo que su presencia en Kulubá y en los centros de segundo orden sugerirían la presencia física de élites itzáes.
  2. La arquitectura cívica de la región de Kulubá tendría que estar asociada con artefactos portátiles de estilo Chichén, como podrían ser las cerámicas Sotuta, la obsidiana verde o las esculturas "toltecas" en bajo-relieve.
  3. Las residencias de los plebeyos deberían tener plantas como las que se encontraron en Chichén y tendrían que estar asociadas con artefactos portátiles de estilo Chichén. Esto podría indicar la presencia de plebeyos de Chichén e indicaría que Kulubá pudo haber funcionado como un puesto de avanzada de Chichén.
  1. Si Chichén Itzá hubiera empleado una estrategia de control hegemónico en Kulubá, entonces:
  1. Habría escasa evidencia de arquitectura Chichén. Los centros cívicos en la región de Kulubá deberían presentar alguna evidencia de bienes de prestigio de Chichén, pero un predominio generalizado de artefactos de estilo no itzá.
  2. El edificio con persistilo documentado por Andrews IV y Andrews V así como todos los otros que se descubrieran en los centros de segundo orden, deberían asociarse con artefactos comunes en todo el Yucatán pero no en Chichén Itzá. Entre estos artefactos se cuentan las cerámicas Cehpech, la obsidiana no verde, y esculturas en bajo-relieve en el estilo Maya "Clásico". Ello estaría sugiriendo que los estilos arquitectónicos eran emulados por la élite local, pero que por otro lado no estaban involucrados en el sistema de bienes de prestigio de Chichén.
  3. Las casas de los plebeyos no deberían ser estilo Chichén ni deberían estar asociadas con artefactos estilo Chichén, puesto que el formato hegemónico opera sólo a nivel de la élite: mientras que Kulubá debería haber tenido lazos con Chichén, no era éste el caso con los plebeyos.
  1. Si Chichén Itzá no ejercía control alguno sobre Kulubá, y el sitio permanecía autónomo, entonces:
  1. Debería haber una falta absoluta de una frecuencia baja de arquitectura Chichén y de artefactos Chichén, como podrían ser la alfarería Sotuta y la obsidiana Pachuca en toda la región.
  2. Los edificios con peristilo de Kulubá (y cualquier otro que se encontrara en los centros de segundo orden), deberían datar del período Clásico Temprano. Hay ejemplos de estructuras con peristilo del Clásico Temprano, muy llamativamente en el sitio de Aké, en el noroccidente de Yucatán (G. Andrews 1995; Roys y Shook 1966).
  3. Los asentamientos de plebeyos en la misma Kulubá y en otros centros de orden inferior, no deberían tener artefactos estilo Chichén ni viviendas construidas al estilo Chichén.

Con estas construcciones teóricas y estos argumentos de refuerzo en mente, entramos en el campo con el objetivo general de lograr una mejor comprensión de la ciudad-estado de Kulubá como un todo, a través del cambio de foco del trabajo arqueológico en la capital para ocuparnos de sus regiones más alejadas del centro urbano.

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