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Etnicidad, Casta, y Gobierno en Mixquiahuala, México
Reconstrucción Familiar
En un estudio reciente de la historia poblacional de México durante la colonia, Robert McCaa juzgó que la reconstrucción familiar era un esfuerzo inútil entre la población indígena (2000: 269-270). Plantea las fallas resultantes de dos estudios anteriores que intentaron usar la metodología (Calvo 1984, Klein 1993), y llega a la conclusión que ninguna parroquia cuenta con registros lo suficientemente completos de una población lo suficientemente estable como para que el esfuerzo valga la pena. Un estudio que omitió fue la propuesta de Malvido (1980b) de usar vínculos de registros computarizados en su estudio de los registros parroquiales de Tula. La falta de ulteriores publicaciones sobre ese tema en particular estaría indicando que ella tampoco tuvo demasiado éxito.
Yo no estaba al tanto de estos estudios previos cuando comencé mi intento de vincular los registros de Mixquiahuala con las historias familiares, y si bien está claro que los registros mexicanos de alguna manera son más problemáticos que los de las poblaciones europeas en las que se aplicó este método con anterioridad, también ofrecen algunas ventajas. Y resulta importante que los registros de casamientos generalmente incluyen los nombres de los padres de ambos esposos. Los registros de defunciones, si bien incluyen únicamente una fracción de la población, casi siempre incluyen o al cónyuge o a los padres del difunto.
Hasta este momento, mi base de datos para Mixquiahuala no incluye muchas familias completas esto es, de familias donde se conozca la fecha de nacimiento, casamiento y muerte de cada uno de sus miembros, pero incluye varias que están bastante bien documentadas. Puede ser que nunca sea posible juzgar hasta qué punto estas familias son representativas de la población general, pero hay entre ellas algunos patrones interesantes de observar.
Un ejemplo de una familia muestra el potencial de la reconstrucción familiar. Maria Ysabel Ximenez, hija de Gaspar Martin y Josepha Ximenez, nació el 6 de julio de 1675 en el Barrio de San Nicolás, Mixquiahuala, siendo la primera de nueve hijos conocidos. Seis de sus hermanos/hermanas murieron antes que su madre, que fue enterrada el 23 de septiembre de 1700, dejando a su esposo y tres hijos como herederos. Maria Ysabel contrajo matrimonio con Francisco Martin el 2 de abril de 1692 a la edad de dieciséis años en Mixquiahuala; él tenía casi dieciocho, habiendo nacido el 19 de abril de 1674 de Diego Martin y Maria Salome. Tuvieron ocho hijos conocidos: Nicolasa (nacida el 7 de julio de 1699), Bernarda (nacida 15 de junio de 1701), Manuela (nacida el 29 de diciembre de 1703), Efigenia Maria (nacida el 19 de diciembre de 1705), Teresa (nacida el 10 de febrero de 1708), Cayetano Martin (Nacido el 18 de agosto de 1711), Agustina Francisca (nacida el 5 de octubre de 1713), y Manuela Maria (nacida el 6 de enero de 1717). Maria Ysabel fue enterrada el 13 de octubre de 1722 in Mixquiahuala, a la edad de 47 años. Tres de sus hijos, Efigenia Maria Ximenez, Cayetano Martin, y Manuela Maria Ximenez (también conocida como Manuela Martina) se casaron en Mixquiahuala y tuvieron sus propios hijos.
Si bien un único ejemplo como éste carece de valor estadístico, echa luz sobre algunos patrones que también se observan en otros datos. Estos incluyen los matrimonios a temprana edad, al menos para las primeras normas modernas europeas, un espaciamiento de dos a tres años entre cada hijo, y una alta mortalidad infantil. También es digno de mención que cuando Maria Ysabel usó un apellido, fue el de su madre, y que cuando sus hijas usaron un apellido, éste con frecuencia fue el de Ximenez.
Debido a los vacíos tanto en los registros de nacimientos como de matrimonios, se hace difícil rastrear familias antes de la década de 1670. Es de esperar que nuevos trabajos en otros materiales de archivo y en los registros de las parroquias vecinas, nos ayuden a llenar estas lagunas.
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