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Alexander F. Christensen
 

Etnicidad, Casta, y Gobierno en Mixquiahuala, México

Uso del Lenguaje

Las fuentes etnográficas de los siglos diecinueve y veinte están de acuerdo con que el único idioma indígena que se hablaba en casi todo el Mezquital era el otomí (Grimes y Grimes 2001). Las SIL (Smithsonian Institution Libraries) dividen al "otomí" en nueve lenguas diferentes (que otros habrían de llamar dialectos), con un total de 223,000 hablantes, según el censo de 1990. El otomí del Mezquital es la más importante de ellas, con 100,000 hablantes.

Las fuentes del siglo dieciséis presentan un cuadro un tanto más complejo. La Descripción del Arzobispado de México de fray Bartolomé de Ledesma, con fecha de 1571, proporciona información sobre qué idiomas hablaban tanto los feligreses como los sacerdotes. En cada uno de los casos del Mezquital, todos los indios hablaban otomí, pero en muchos otros pueblos algunos también hablaban náhuatl. Así, en Mixquiahuala, "hablan todos la lengua otomí y algunos la mexicana [Nahuatl], en las cuales les confieso y administro los sacramentos" (Paso y Troncoso 1905: 63-6). En otras parroquias, se especifica el número exacto de hablantes de náhuatl. En Acayuca, "no son hasta treinta que hablan la lengua mexicana", y en Tilquauhtla, "como hasta diez yndios que hablan la lengua mexicana" (ibid.: 79-81). En tanto que muchos de los curas sí hablaban otomí, o eran trilingües, un buen número de ellos sólo hablaba náhuatl y español, y deben haber tenido grandes dificultades para comunicarse con la amplia mayoría de sus feligreses.

En el valle de Toluca, muchos pueblos que eran fundamentalmente hablantes del matlazinca tenían barrios en los que únicamente se hablaba el náhuatl, que eran el resultado de una colonización con motivaciones políticas por parte de Tenochtitlán (García Castro 1999). No hay evidencia de tales barrios en la mayor parte del Mezquital. Huichapan es la excepción, con su Barrio de los Mexicanos. En otros lugares, los registros parroquiales de Mixquiahuala de principios del siglo dieciséis, ocasionalmente describen a un individuo como un "indio mexicano", y un número reducido de hombres portan el apellido Mexicano. Pero la escasez de dichas referencias, dejan en claro que la identidad mexicana era una cosa fuera de lo común que merecía ser señalada explícitamente.

Algunos registros matrimoniales de Mixquiahuala especifican el idioma en que hablaba la pareja y sus testigos, y está claro que la mayoría de la población, la nobleza incluidio, hablaron otomí con sus curas hasta época tan avanzada como la década de 1720, aún cuando los nombres otomíes estaban desapareciendo (véase más abajo sobre este particular). La nobleza fue la primera en dejar de lado los nombres otomíes, mientras que algunos apellidos españoles comenzaron a aparecer en la década de 1570, y sin embargo ni siquiera ellos se sentían cómodos hablando en español con el sacerdote.

El Mezquital no está tan bien representado por documentos en idiomas indígenas como otras regiones de México. Esto podría explicarse en parte por la falta de estudios: han sido muchos más los historiadores que han escarbado en los archivos de México y España en busca de documentos de Yucatán, Oaxaca, Cuenca de México, y Puebla-Tlaxcala.Pero ello también probablemente refleja diferencias culturales y administrativas entre las diferentes regiones de la Nueva España. Dentro del Mezquital, hay claras diferencias regionales tanto en la cantidad de textos como en los idiomas usados.

Los estudios más antiguos de fuentes de idiomas indígenas estuvieron centrados en las historias en prosa y pictóricas. Sólo unos pocos textos de ese tipo, del Mezquital, han sobrevivido, entre ellos el muy notable Códice de Huichapan (Ecker 2001), que es un relato ilustrado otomí en prosa de la historia de Huichapan y la administración del monasterio en ese lugar. Estudios más recientes han explorado la riqueza de los documentos notariales en idiomas indígenas, producidos por miembros de comunidades indígenas tanto para uso interno como para ser presentados en las cortes españolas. También esos documentos son escasos en el Mezquital. Una búsqueda de la literatura impresa al igual que en los índices del Archivo General de la Nación, revelaron para esa región muy pocos documentos en lenguas indígenas, especialmente en comparación con la Cuenca de México, o Puebla-Tlaxcala. A pesar del hecho que el otomí se hablaba en todo el Mezquital, los únicos documentos en otomí que han llegado a nuestros días provienen de la región occidental (Wright 2001). Hacia el este y el sur, el náhuatl era la lengua preferida. De esta manera, mientras Felipe Calisto de Santiago y su esposa escribían en Huichapan sus testamentos en otomí, en la década de 1690 (AGN Tierras 2118, exp. 7), en 1696, don Antonio Cornejo de la Cruz, de Tezontepec, hacía traducir los "testamentos de sus padres, abuelos y antepasados, de sus tierras" del náhuatl por don Nicolas de Abila, un mestizo que no sólo era cacique de Tepetitlan sino también maestro de escuela (AGN Tierras 1427, exp. 6). Los documentos de don Antonio sólo han llegado a nuestros días en su forma traducida; he encontrado muy pocos ejemplos existentes en náhuatl. Don Diego Daniel de Contreras, de Tlahuelilpan, dejó un testamento en náhuatl en 1635. Los archivos municipales de Ixmiquilpan, según fueran microfilmados por la BNA, contienen un único documento en náhuatl catalogado como "Súplico de condanación de tribute y servicio personal de un natural de Itzmiquilpan, 1667". El texto en náhuatl más conocido de Tula, es el libro que guarda la Cofradía del Santissimo Sacramento de 1570-1730 (Schwaller 1989).

Cuadro 7. Uso del lenguaje en los registros parroquiales pre-1650 del Mezquital
  Náhuatl Otomí Español
  Primero Ultimo Primero Ultimo Primero
Tepejí del Río 1561 1643 1571 1644 1629
Chapantongo 1616 1623 1614 1630 1609
Ixmiquilpan 1568 1587     1611
Hueypoxtla 1569 1611     1596
Mixquiahuala 1574 1590     1590
Tula 1586 1648     1597
Actopan 1604 1604     1546
Zempoala 1605 1644     1627
Alfaxayuca     1605 1647 1620
Tepetitlan     1605 1647 1605
Huichapan     1609 1646 1624
Taxquillo     1622 1648 1649
Pachuca         1568
Tizayuca         1585
Tetepango         1605
Chapa de Mota         1611
Atitalaquia         1613
Tlazintla         1616
Axacuba         1645
Yolotepec         1648

En los siglos dieciséis y principios del diecisiete, muchos registros parroquiales fueron escritos en lenguas indígenas. Hacia 1650, la totalidad de los registros parroquiales conocidos del Mezquital ya estaban en español. Los cuadros de los registros anteriores a 1650 revelan un patrón llamativamente similar al de los otros documentos (Figura 3). Nótese que mientras que los registros parroquiales de Xilotepec están todos en español, no comienzan sino hasta después del año 1650; la parroquia aparece indicada en el mapa para su contexto geopolítico.

Esta distribución se correlaciona con la geografía política precolombina (Figura 3). La totalidad del área del Mezquital estaba sujeta a Tlacopan, el miembro más joven de la Triple Alianza, antes de la conquista española. La porción oriental pertenecía a la provincia tributaria de Axocopan. La porción occidental completa pertenecía a una de las provincias tributarias más grandes, Xilotepec, que era en sí mismo un estado conquistado antes de ser subyugado por los tepanecas a principios del siglo quince (Berdan et al. 1996: 266). Entre estos dos había un cordón de pueblos a lo largo del Río Tula que no pertenecían a ninguna de estas provincias, sino que tenían su propia relación con al estado tepaneca. Berdan y sus colegas (1996) agrupan estos pueblos, desde Chilcuautla hacia el sur y hasta Tula, con Chiapan (la actual Chapa de Mota) en una "provincia estratégica". Tula era el pueblo más importante de toda la región, política y culturalmente, debido a su importancia, varios siglos antes, como capital del imperio tolteca, del cual los colhua-mexica se consideraban herederos. Todas las parroquias con registros en otomí caen dentro de Xilotepec; las que tienen registros en náhuatl están dentro de Axocopan o Chiapan. Las dos excepciones, Chapantongo y Tepeji del Río, tienen algunos registros en ambos idiomas. Ambas se encuentran cerca de la frontera entre provincias tributarias, y presumiblemente se vieron afectadas por las prácticas de sus vecinos.

Mientras que la escritura precolombina del México Central no estaba atada fonéticamente a ninguna lengua específica, debió haber sido leída, por lo general, en voz alta durante la representación de alguna tradición oral. La correlación entre las políticas prehispánicas y la alfabetización colonial sugiere que esta tradición oral difería entre los estados. En Xilotepec, la nobleza hablaba en otomí y éste era el idioma de la clase alta y el mayoritario. En Axocopan y Chiapan, la nobleza hablaba náhuatl, y era el idioma de la clase alta a pesar de ser hablado por una minoría. Cuando un noble de Mixquiahuala o Tula leía un manuscrito pictográfico, probablemente lo hacía en náhuatl; un noble de Huichapan o Tepetitlan hacía lo propio en otomí. Aún cuando la escritura alfabética fue introducida pasado un siglo desde que Xilotepec fuera conquistada por el imperio mexica hablante de náhuatl, las élites de allí todavía consideraban que el otomí era el idioma apropiado para escribir.

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