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El Refugio Rocoso de el Gigante: Mesoamérica Arcaica y las Transiciones Hacia la Vida en Asentamientos
Introducción
El refugio rocoso de El Gigante es uno de los muy pocos sitios de Mesoamérica con extensas secuencias arqueológicas apropiadas para investigar una evolución cultural extensa. Como la historia cultural temprana de esta subregión de Mesoamérica casi no ha sido estudiada, la estrategia de investigación fue diseñada para que respondiera a preguntas generales relacionadas con tres períodos de la prehistoria mesoamericana. La primera de ellas tenía que ver con la definición de un horizonte Paleoindio en el sitio de El Gigante. La segunda estaba relacionada con la manera en que las crecientes poblaciones de cazadores-recolectores del Arcaico (>4.000 A.P.) capitalizaron las distintas posibilidades del medio ambiente que tuvieron ante sí a lo largo de seis mil años de cambios en el medio ambiente. La tercera pregunta de esta investigación tenía que ver con el desarrollo de un cultivo específico, el Zea mays, o maíz doméstico, y su relación con las economías establecidas de esos cazadores-recolectores en su transición a la vida de aldea sedentaria más familiar (Flannery, 1976; Joyce y Henderson, 2001).
En comparación con las florecientes culturas de la prehistoria más tardía, en Mesoamérica, el período Arcaico no ha sido muy estudiado. Sin embargo, resulta esencial llegar a entender este período tan poco llamativo, ya que las adaptaciones y los ajustes a la miríada de medio ambientes tropicales ocurridos durante esta época, aportan las bases para el desarrollo de las complejas economías de los períodos posteriores. La capacidad preadaptativa de los sistemas de subsistencia establece el potencial para la evolución y la elaboración cultural.
El estilo de vida arcaico en México a veces responde a la "Tradición del Desierto" de las culturas que la etnografía describe como de la Gran Cuenca, tomada en gran parte de las investigaciones de Jennings en Danger Cave, Utah (Jennings, 1957). Esta aproximación histórica directa no es apropiada para el caso de El Gigante. La investigación sobre el pasado de caza y recolección en el sitio de El Gigante, indica una adaptación similar a las condiciones medio ambientales locales. Sin embargo, tales condiciones son privativas de las tierras altas de Honduras, y muy distintas de aquellas de las regiones semiáridas del norte.
En algún momento durante el Arcaico-tardío, se tomó un compromiso formal en algunas partes de Mesoamérica para dar un giro en las economías de cultivos y de labranza. Esta transición fue el detonante de muchos otros cambios para las sociedades que siguieron este camino. Las especies de plantas domesticadas evolucionaron y fueron moviéndose por el continente (a través de la acción humana) en épocas tan tempranas como el Arcaico-medio, especies tales como la calabaza (Curcubita spp.), el aguacate (Persea Americana.), los ají-pimientos (Capsicum spp.), y por supuesto en el Arcaico-tardío, y con el tiempo, el maíz (Zea mays). La planta más tardía, una única mala hierba preadaptada, fue incorporada en la constelación existente de alimentos de subsistencia del Arcaico, y cambió para siempre la sociedad humana en todo el ámbito de Mesoamérica.
Los datos obtenidos en el refugio rocoso de El Gigante arrojan luz sobre este giro radical hacia la vida en asentamientos. Las evidencias surgidas de las investigaciones en El Gigante parecen indicar que la aceptación de un cambio de ese tipo no fue ni uniforme ni rápida en la totalidad del ámbito de Mesoamérica. Las economías basadas en el maíz (sensu Rindos, 1984), tuvieron un desarrollo lento en las tierras altas de Honduras.
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