El Refugio Rocoso de el Gigante: Mesoamérica Arcaica y las Transiciones Hacia la Vida en Asentamientos
Reconocimientos Regionales y Pruebas de Sondeo
Una perspectiva regional acerca del uso de los refugios rocosos es decisiva para nuestra comprensión de la adaptación cultural a esta área. Podría hacerse una descripción mucho más precisa de la diversidad y las diferenciaciones surgidas después del período Paleoindio, y podría obtenerse una definición más sólida del Arcaico si incorporáramos evidencias de múltiples sitios. En 1998, y a través del Proyecto El Gigante, se logró identificar un total de 33 sitios arqueológicos (Figura 1).
Nosotros teníamos la esperanza de encontrar múltiples sitios con los cuales pudiéramos "replicar" un muestreo tomado de El Gigante. Las pruebas resultaron definitivamente negativas. Con la excepción de un solo sitio, Cueva Salitre (#33), no se identificaron otros sitios que contuvieran yacimientos arqueológicos intactos, de una antigüedad y estado de preservación comparables con los de El Gigante.
Durante el reconocimiento se realizaron recolecciones de superficie en todos los sitios visitados, aunque estos materiales todavía no se han analizado. Entre ellos había un predominio de lascas de piedra, y ocasionalmente de cerámica. En algún momento, los conjuntos de los distintos períodos de tiempo representados en la muestra excavada de El Gigante, serán comparados con las recolecciones de superficie de la región.
En base a la muestra del reconocimiento, se establecieron diez sitios para un programa de excavaciones a llevarse a cabo en el 2000. Estos sitios aparecen realzados en el Mapa Regional (Figura 1). Los diez sitios fueron seleccionados en base a sus componentes de artefactos y a su geomorfología. Los sondeos con barrenas se hicieron en: Grutas Guanizalez, en el Sitio 07 y 09 del complejo de El Gigante, en Cueva de los Murciélagos, Sitio 12, La Cueva Pintada, Cueva Salitre, Sitio 32, y Cueva del Chayo. No fue posible llegar al décimo sitio, Cuevas de Quiala, debido al alto volumen de aguas que traía el río, por lo que no ha sido excavado.
Todos los sitios fueron mapeados con una brújula Brunton montada sobre un trípode y 30 m de cinta (véase los mapas de sitio). El área de los sitios se calculó con los mapas dibujados en el campo para que quedara incluído todo el espacio usable dentro de la caverna hasta la zona de goteo al otro lado de la boca de la cueva. Los agujeros de barrena se ubicaron al azar en una relación de 5 cada 100 m2 de área del sitio, con otros 2 adicionales por cada 100 m2, en ubicaciones "elegidas". Los materiales de los sondeos fueron revisados a intervalos de 10 cm hasta la profundidad del lecho rocoso, pasándolos por una tela metálica de 1/8 de pulgada.
La mayoría de los agujeros de sondeo ubicados al azar mostraron una profundidad de <10 cm y resultaron estériles. Los agujeros de sondeo que arrojaron artefactos generalmente lo hicieron en los primeros 30 cm, y éstos consistieron en fragmentos de tiestos cerámicos no diagnósticos. No se encontraron depósitos culturales por debajo de los 50 cm de profundidad en ninguno de los refugios rocosos, con la excepción de uno (véase Apéndice I: Cueva El Salitre).
Página Anterior | Contenido | Próxima Página
Regrese al comienzo de la página |