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El Refugio Rocoso de el Gigante: Mesoamérica Arcaica y las Transiciones Hacia la Vida en Asentamientos
Macrofósiles del Maíz
Las mazorcas de maíz mencionadas anteriormente constituyen un conjunto provocativo de restos arqueológicos. Es muy poco frecuente que los arqueólogos se encuentren frente a la oportunidad de evaluar material orgánico de más de 2000 años de antigüedad. Esta escasez de datos ha constituído el principal obstáculo para resolver los debates en torno al origen de la agricultura del maíz en Mesoamérica. Sólo en las unidades 1 y 2 se encontraron 1.290 mazorcas o fragmentos de mazorcas, de modo que al proyectar esta cifra para el total de la excavación, tendremos que la colección completa de la muestra estaría en el orden de las 10.000 mazorcas.
Hay dos aspectos sorprendentes del conjunto de Zea. En primer lugar, el tamaño de las mazorcas va en aumento, desde los especímenes diminutos de <2.5cm de los niveles inferiores, hasta las mazorcas que pueden compararse, por su largo, a las que se cosechan hoy en día en la región. En segundo lugar, en las acumulaciones más densas de mazorcas, la diversidad de formas es increíble. Algunos conjuntos del mismo nivel horizontal excavado, contienen mazorquitas pequeñas, de cuatro hileras, al igual que mazorcas de seis hileras y de hileras múltiples. Las formas de las mazorcas varían de largas y angostas o gruesas y en forma de cono, a las gordas y cilíndricas. La interpretación sería que para el Formativo Temprano al Medio, ya se estaban plantando muchas variedades (o razas) de maíz.
Por el momento dejamos de lado la posibilidad de una domesticación en situ del maíz, aquí en las tierras altas de Honduras, aunque en tiempos prehistóricos, el teosinte era silvestre en esta área. La ubicación es la correcta para encontrar Zea luxurians y/o Zea nicaraguensis (Benz, comunicación personal). Es ésta una conclusión inicial basada en el fechamiento directo de una única mazorca completamente domesticada, que se piensa es el especimen más temprano de la unidad 2 (400-350 a.C. y 310-210 a.C.), y en la falta de híbridos del tipo del teosinte o de teosintes como los que se encontraron, descritos y fechados directamente en Guila Naquitz (Benz, 2001).

No sabemos de dónde se llevó la planta original de maíz al área, y de la misma manera, los varietales más tardíos podrían representar especies híbridas localmente derivadas o podrían también ser importadas. La clasificación racial del conjunto de muestras representa una tarea fundamental que puede establecer el grado de conexiones con otras partes de Mesoamérica. La clasificación racial y el momento de la llegada de ciertas variedades tienen un gran potencial para establecer conexiones entre áreas geográficas distantes (Benz, 1994).
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