Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2005:
Timothy E. Scheffler
 

El Refugio Rocoso de el Gigante: Mesoamérica Arcaica y las Transiciones Hacia la Vida en Asentamientos

Elementos

En el año 2000 durante la excavación, sólo se reconoció un elemento de importancia fundamental. Se trataba del gran pozo de carbón (con un diámetro de más de dos metros) que se extendía por las dos unidades desde la pared oeste (Figura 3, F1). Los suelos mostraban una textura tan fina que se hacía muy difícil hacer distinciones de elementos de menos de 25 centímetros cuadrados (según se ven en un piso parejo, por ejemplo), inclusive teniendo a la vista el perfil de una pared. En el año 2001 este problema quedó minimizado gracias a mejores técnicas de excavación.

Algunos de estos elementos representan pozos de almacenaje, tal vez recubiertos con pastos, como el tipo encontrado en Guila Naquitz (Flannery, 1986); de ser así, se trata de una fuerte indicación de que los habitantes permanecían en la cueva por un período prolongado de tiempo. Vale la pena destacar que la mayoría están agrupados en el estrato II, en ocupaciones que según nuestra hipótesis están fuertemente influenciadas por la transición hacia la agricultura. Sin embargo, dos de las fechas radiocarbónicas reportadas provinieron de estos elementos y los relacionan con los tiempos del Arcaico.

Esta clase de evidencias, conjuntamente con los datos disponibles que indican una marcada dependencia de los recursos arbóreos en el Arcaico, han aportado evidencias circunstanciales para la idea de que El Gigante fue usado como un lugar central desde donde llevar a cabo incursiones de recolección estacional. Es posible que los pobladores del período Arcaico usaran el refugio como un gran campamento base durante las recolecciones de alimentos silvestres que se organizaban con regularidad en el área, ubicándose hacia finales de los Recolectores del modelo continuum de Recolectores-Forrajeros en los sistemas de asentamientos de cazadores-recolectores de Binford (1980). Si pudieran almacenarse abundantes alimentos silvestres sólo en determinadas épocas del año, podría confiarse en los excedentes para los períodos más prolongados. El almacenaje, como estrategia para amortiguar riesgos o no, es un punto central para muchas hipótesis (por ejemplo, Smith, 1995; Flannery, 1986; y Testart, 1982) sobre adaptación para la subsistencia y complejidad social. Las economías de almacenamiento son un pre-requisito para la adopción eficiente de la agricultura. Los "Recolectores" (Binford, 1980) habrían estado predispuestos (preadaptados) a la adopción de las prácticas de agricultura, mientras que los forrajeadores no.

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