Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2005:
Timothy E. Scheffler
 

El Refugio Rocoso de el Gigante: Mesoamérica Arcaica y las Transiciones Hacia la Vida en Asentamientos

Apéndice I: Cueva El Salitre

Algunos refugios rocosos están repletos de fertilizantes, llamados "salitre." Los sedimentos de una cueva, llamada así por dicha actividad, son tan valiosos que la gente hace una caminata de nueve horas, ida y vuelta, para procurárselo. Aunque no se han realizado pruebas químicas, suponemos que son ricos en potasio (y probablemente en otros micronutrientes) derivados de los sedimentos volcánicos. Nuestros informantes nos indicaron que el precipitado blanco que se formaba en las paredes de la cueva y en los suelos era "salitre." En las grietas se ocultaban pequeñas cajas para tamizar grava y fragmentos de roca, y podían observarse discretas áreas de trabajo en torno a los pozos de minería. Nuestro informante partió con una bolsa de aproximadamente 3.5 litros, un peso importante para sacarlo y llevarlo cargando (8 kilómetros y con un cambio de elevación de 1300 metros) de vuelta a su camión.

Cueva Salitre fue visitado a fin de realizar excavaciones más intensivas, y tiene un alto potencial para agregar a nuestro muestreo de sitios que estuvieron ocupados durante el Arcaico. Los pozos de prueba de 1 x 1 metros arrojaron material cultural hasta una profundidad marcada (180 centímetros), y no se pudo llegar a la cama de roca por falta de tiempo. No hubo fondos disponibles para realizar ningún fechamiento de este refugio rocoso. Sin embargo, en el futuro, puede llegar a ser un punto de comparación interesante para los restos de El Gigante, siendo que está ubicada a una altura mucho menor y no es fácil llegar a ella desde las tierras cultivables.

Cueva Salitre mostró evidencias de yacimientos prehistóricos prolongados. Esta cueva resultó bastante única por diversas razones. No se realizaron sondeos en el refugio porque los pozos mineros ya dejaban ver la estratigrafía con bastante claridad. Los perfiles expuestos por los pozos mineros mostraron múltiples lentes de carbón y ceniza, incluyendo restos líticos y botánicos. Estos estratos antropogénicos se hallaban entremezclados con sedimentos más burdos, que presumiblemente estaban constituídos por erosiones de las paredes y el techo de la cueva; es interesante destacar que la base de estos depósitos reveló una tefra tipo piedra pómez, muy similar a los estratos terminales de El Gigante.

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