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Dinámica Cultural del Valle del Mezquital durante el Epiclásico
Las Figuras
¿Cómo son, y cuáles son los rasgos que comparten para incluirlas dentro de un mismo estilo? Como puede observarse en las ilustraciones que acompañan a este texto, se trata de placas de piedra verde, 1 muchas veces con perforaciones que las convierten en pendientes, y que mediante la técnica del bajo relieve retratan la imagen frontal de un personaje antropomorfo.
El personaje presenta los ojos 2 y la boca abultados, porta orejeras, además de un tocado que puede variar en complejidad. Frecuentemente lleva pegado al cuello un sartal de cuentas circulares. Cuando la figura se representa completa muestra a un individuo de pie o hincado "[
] con las manos levantadas en actitud ritual sobre el pecho [
]" (Sáenz, 1963a:21, ver también Hirth, 2000:203). Algunas veces sosteniendo entre ellas un objeto circular.
Como afirman William Ringle, Tomás Gallareta y George Bey, estos jades muestran un conjunto sorprendentemente restringido de atributos (1998:203), siendo el tocado uno de los más significativos. Dichos autores han diseñado una clasificación preliminar en cuatro grupos principales a partir de placas procedentes de Chichén Itzá, Xochicalco, Monte Albán y Tula, que incluye "Hombres con un espejo circular u ornamento en el centro del peinado"; "Hombres con tocado sosteniendo un par de rostros humanos o de serpientes mirando en direcciones opuestas"; "Hombres con tocado de fauces de montruo", y "Señores sentados inclinándose hacia uno u otro lado" (Ringle et al, ibíd:203, fig. 20, véase también McVicker y Palka, 2001).
En el primero y más sencillo de esos casos el tocado muestra un detalle al centro de la frente del cual salen dos o más bandas, algunas veces rizadas, que descienden rodeando la cabeza hasta rematar en las orejeras o a la altura de ellas. En el segundo puede apreciarse el perfil de cabezas de serpiente o antropomorfas a cada lado del tocado. En el tercer caso el personaje se representa de frente y su cabeza "[
] emerge de un casco con efigie de serpiente [
]." (Winter, 1994:165). En el último se ilustran verdaderas escenas donde la figura principal se sienta a la usanza oriental y porta un tocado de rasgos serpentinos que se muestra de perfil.
Las diferencias en la complejidad del tocado, que hacen ver a unas y otras figurillas como radicalmente distintas, pensamos se debe a que los niveles de abstracción varían, desde una precisión y realismo casi barrocos, hasta un alto grado de simplificación que reproduce únicamente los rasgos mínimos esenciales. Coincidimos con Ringle, Gallareta y Bey (a propósito de las placas de Chichén, 1998:203) en que la mayoría de los tocados tienen rasgos que se remiten a una alusión serpentina (véase también McVicker y Palka, 2001:183).
A pesar de la asombrosa extensión geográfica que abarca la distribución de estas placas, no se ha resuelto hasta ahora cuál es el lugar o lugares de los que provienen, en mucho debido a nuestro desconocimiento sobre el total de yacimientos de piedra verde disponibles en México y sus características particulares. 3 De este modo, generalmente son interpretadas como piezas alóctonas y sólo estilísticamente se les relaciona con determinada región (Hirth, 2000:203).
Notas Finales
- Con frecuencia se hace referencia a la piedra verde con el nombre de "jade", pero son en realidad muchas las variantes de acuerdo con su estructura y composición química: "jadeíta", "nefrita", "actinolita", "cloromelanita"
pueden sostener a simple vista una gran similitud y el hecho de que la apariencia del material varíe incluso al interior de un mismo yacimiento (Easby, 1961:79), dificulta la detección de su lugar de procedencia.
- Muchas veces dan la impresión de estar cerrados, lo que hace suponer a algunos autores que se trata de la representación de un muerto (Acosta, 1955:153; Zeitlin, 1993:134). Esto no es definitivo, puesto que los personajes muestran en general posturas dinámicas, se encuentran de pie o sentados en "flor de loto" y las manos las sostienen a la altura del pecho (i.e. piezas ilustradas por Rands, 1965:571-573).
- Sobre la nefrita Ramón Mena señala su existencia en los estados de Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Zacatecas, Morelos e Hidalgo (Mena, 1990 [1927]:1, 76-77). Respecto a la jadeíta el mismo autor añade que aparece en la Mixteca y en el Estado de Morelos, cerca de Xochicalco (ibíd:5). Por su parte, Tatiana Proskouriakoff asegura que la nefrita no se localiza en América Media, y que fue jadeíta el mineral tan preciado en la época prehispánica. Citando a diversos autores nos dice "[
] William Niven encontró nódulos de jadeíta en los ríos del Oro y de las Balsas en Guerrero [
]." y "Servin Palencia menciona una mina en Zacatecas y anota que el jade se obtiene en los estados de Querétaro y San Luis Potosí. En el área Maya, sólo un depósito de jade se ha reportado [
] descubierto por Robert Leslie en el Manzanal, en el Valle de Motagua". Sobre el trabajo de Mena agrega que tal vez no ha sido confirmada la existencia de los yacimientos que él propone y, por último, refiriéndose a la serpentina dice que ésta puede obtenerse en Guatemala y Belice, entre otros varios puntos en México (Proskouriakoff, 1974:1-2). Para más información sobre este material y su talla se recomiendan: Easby y Easby, 1956; Foshag W. F., 1957; Rands, 1965; Digby, 1972; y Pastrana, 1991.
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