Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2003:
Laura Solar Valverde
 

Dinámica Cultural del Valle del Mezquital durante el Epiclásico

Un marcador del Epiclásico

Al decir en nuestra introducción que el rastreo de las figuras nos lleva hasta "sitios y contextos tan lejanos", vale la pena especificar que hablamos en términos geográficos y quizás ’culturales’, pero no cronológicos. De una buena parte de las piezas que hemos identificado se desconoce procedencia, muchas veces pertenecen a coleccionistas, se encontraron aisladas, o el contexto del que formaban parte no fue registrado con detalle o no favorece la asignación de una temporalidad específica… sin embargo, pensamos que el fenómeno de su amplia distribución puede circunscribirse a un espacio temporal más o menos preciso, por dos razones. En primer lugar, el fechamiento absoluto o relativo de aquellas piezas que lo permiten, coincide en un rango cronológico que abarca aproximadamente del año 650 D.C. al 950 D.C., es decir, finales del Clásico Medio a principios del Postclásico Temprano (véase también McVicker y Palka, 2001:183). En segundo, resulta significativo el encontrar ejemplares de este tipo en sitios que, a pesar de sostener una continuidad ocupacional prolongada, experimentaron un periodo de auge en estos siglos. De este modo, podría considerarse al estilo de estas placas con sus variantes regionales, como un marcador de horizonte.

El Epiclásico 4   es un momento noble para los estudios sobre interacción, y la razón es muy simple. En el lapso inmediatamente anterior, el Clásico, casi cualquier rasgo que pudiera considerarse panmesoamericano es comúnmente asociado con Teotihuacán, como foco responsable de todo proceso que tuviera como consecuencia la distribución generalizada de bienes. Y aún antes, hacia el Preclásico, la mayoría de los estudios persiguen discernir la complejidad alcanzada por los grupos humanos más que los vínculos existentes entre ellos.

El primer caso desde luego tiene un fundamento lógico, y es el hecho de que para su época Teotihuacán se hallaba a la cabeza de una estructura social macrorregional de impresionante alcance. De extrañar sería que, siendo la ciudad más importante y vínculo estratégico entre regiones extremas del territorio mesoamericano, la creación y dispersión de elementos le resultaran ajenas o le pasaran desapercibidas, pero es necesario tener presente que "no todo lo que aparece en Teotihuacán puede considerarse un rasgo teotihuacano", como lo señalara John Paddock en 1966 (1972a:225), y por lo tanto, que muchos de los elementos que efectivamente forman parte del acervo rescatado en Teotihuacán pueden encontrarse ahí precisamente por estar generalizados y ser propios de la época, en palabras de Paddock, "un estilo propio de los tiempos teotihuacanos en toda Mesoamérica, y Teotihuacán participa como los demás centros […]." (ibíd:227)

Igualmente sería absurdo negar que el sistema teotihuacano fue innovador de un sinnúmero de rasgos culturales, además de sostener y transformar otros que le antecedieron; proceso que también ocurrió a su caída. Es importante destacar esta continuidad porque muchos de los aspectos que aquí observamos durante el Epiclásico son herencia de siglos anteriores.


Nota Final

  1. Este lapso, como fue propuesto por Jiménez Moreno (1959:1063), abarca específicamente los siglos comprendidos entre 600/700 D.C. y 900/1000 D.C. Nos referiremos con frecuencia al "Clásico Tardío", respetando de ese modo la mención original de los autores, pero es importante aclarar que en términos cronológicos, son básicamente equivalentes.

Página Anterior  |  Contenido  |  Próxima Página

Regrese al comienzo de la página