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Laura Solar Valverde
 

Dinámica Cultural del Valle del Mezquital durante el Epiclásico

Cerro de las Mesas

Durante 1941 los arqueólogos Matthew Stirling y Philip Drucker, patrocinados por el Smithsonian Institute y la National Geographic Society, llevaron a cabo exploraciones en el sitio veracruzano de Cerro de las Mesas. Durante la excavación de la Trinchera 34 se encontró una ofrenda de 800 piezas de jade al pie de un montículo del Grupo Central (Drucker, 1943:11, 13-14). La ofrenda conjuntaba figuras de diversas proporciones y atributos, como placas grabadas, discos, perforadores, cuentas, orejeras, y algunos ejemplares como los multicitados por nosotros (cf. Drucker, 1955:figs. 31b, e y 34a).

La cerámica del montículo delante del cual se rescató la ofrenda (tiestos procedentes del relleno y piezas completas en ofrendas mortuorias localizadas en el edificio) fue estudiada por Drucker y asignada al Horizonte Inferior II (aprox. 750-1000 D.C.). En sus resultados publicados en 1943 propuso que, dada su relación con el edificio, la ofrenda misma podría datar de esa época (1943:79-80; 1955:29), pues no hubo posibilidad de fecharla absolutamente. Sin embargo, en 1952 el mismo Drucker inició el estudio de los jades, que publicó el Smithsonian tres años más tarde, y en él nos dice:

"[…] el jade ha probado ser un material de difícil estudio. No sólo fueron los objetos de jade ampliamente comerciados en Mesoamérica, sino que, como se ha mostrado repetidamente, algunas piezas se preservaban por largo tiempo–como reliquias tal vez, o tesoros, o posiblemente hasta como objetos d’art [sic]–. Situar temporalmente una pieza de jade no es como posicionar un tipo cerámico o categorizar un rasgo distintivo; lo único que esto nos proporciona es una posible fecha límite. Las figurillas de jade olmecas proveen el más claro de los ejemplos que uno pudiera encontrar. Los objetos son por supuesto fácilmente reconocibles desde el punto de vista estilístico. Esta evidencia sugiere que el periodo, o al menos el principal periodo, de su manufactura fue el Preclásico-Medio en el horizonte Tres Zapotes-La Venta […]. Sin embargo algunos objetos de este tipo existen en la ofrenda de Cerro de las Mesas, presumiblemente traídos desde la región olmeca vecina, durante un periodo considerado con otras bases como contemporáneo a Tres Zapotes Superior [750-1000 D.C.]. En consecuencia, si estas varias suposiciones son correctas, los objetos habían sido fabricados bastante tiempo antes de que fueran enterrados bajo los escalones al frente del montículo […]. Los datos de Cerro de las Mesas por sí solos podrían desviarnos completamente." (Drucker, 1955:30)

Transcribimos esta extensa cita por la claridad con la que el autor expone el problema de asignación cronológica, con el que también se toparon, por ejemplo, quienes estudiaron las piezas del Cenote Sagrado.

El montículo al que se asociaba la ofrenda es un referente a cuándo NO fueron depositados los jades (es decir, antes de su edificación), pero la construcción del edificio y el depósito no fueron necesariamente fenómenos sincrónicos. Tenemos entonces, como límite temprano, las fechas correspondientes al Horizonte Inferior II, que como ya se vio abarca aproximadamente del año 750 al 1000 D.C.14  En el otro extremo, y ya que las piezas pudieron ser ofrendadas al montículo durante los últimos años de su ocupación o incluso estando abandonado, tenemos como fecha límite más tardía aproximadamente 1400/1450 D.C., después de la cual no ha sido detectada actividad en el sitio (Drucker, 1943:81-87). Este rango genera más dilemas de los que resuelve, en torno al origen y significado de la ofrenda.

A decir por el amplio análisis de Drucker (1943:13-14; 1955:29-67), se integraron elementos de contrastable funcionalidad, temporalidad y procedencia, sin orden aparente y sin asociación a restos humanos o de ningún otro tipo. No se destaca alguna pieza sobre las otras, y tampoco se observa un patrón en su estado (existen ejemplares nuevos y desgastados por el uso, completos y fragmentados, tanto joyeles o alhajas como piezas mayores…). Nos enfrentamos con un depósito donde, creemos, se conjuntan elementos que originalmente formaron parte de otros contextos, de los que fueron extraídos para constituir uno nuevo. Es de esperar que en ello las piezas perdieran su significado original para asumir otro, cuyo sentido se nos escapa por completo.

Por las características expuestas nos inclinamos por una fecha tardía para el depósito; además de que en lo equivalente al Horizonte Inferior II de Drucker, en otras regiones las piezas se hallaban dispuestas en contextos primarios, como aquellos de los que suponemos fueron despojadas algunas de las que forman la ofrenda de Cerro de las Mesas.15


Notas Finales

  1. Jiménez Moreno considera que el Horizonte Inferior II de Cerro de las Mesas en realidad inicia hacia 300 D.C. y culmina hacia 800 D.C. (1959:1027-1028).
  1. Es posible que en el sitio mismo existan ejemplares como los que nos interesan, en contexto original. En el análisis cerámico de Drucker se mencionan varios entierros con objetos de jade, pero no son descritos detalladamente (quizás lo haga Stirling en su informe general de la temporada, que no fue consultado por nosotros). Habría que ahondar más en ello, pues algunos de los componentes de la ofrenda pudieron incluso haberse retirado de depósitos locales.

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