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Dinámica Cultural del Valle del Mezquital durante el Epiclásico
Características comunes entre las ofrendas
Es quizás el más importante entre los rasgos compartidos la procedencia geográficamente tan diversa de los objetos, que al conjuntarse constituyen un universo indivisible. No debe ser resultado del azar, sino de una intencionalidad y simbolismo subyacentes, que sitios tan distantes entre sí y con acceso diferencial a recursos y redes de intercambio, obtuviesen y conjuntasen el mismo tipo de objetos de lujo en ofrendas similares. Que las placas de jade estén acompañadas por objetos de concha es un común denominador y en un mismo contexto pueden encontrarse elementos procedentes de ambas costas; la mayoría de las veces se trata de cuentas, pero existen varios ornamentos más complejos y piezas completas o labradas. Adornos de piedra verde, con mayor frecuencia orejeras y cuentas, se reúnen también, y en varios casos existen navajas prismáticas de obsidiana. Es común hallar laminillas que conformaron mosaicos (de turquesa en Sabina Grande y Chichén Itzá), mientras que vasijas de tecali se presentan en los contextos de Xochicalco, Sabina Grande, San Jerónimo (ver nota 13) y también en el Cenote Sagrado. Un rasgo más de coincidencia es, como ya hemos mencionado, su temporalidad.
Sobre las figuras de piedra verde, la mayoría muestra un tocado con rasgos ofidianos. George Kubler, estudioso de la iconografía teotihuacana, sugiere que "[
] los pintores y escultores buscaban formas logográficas claras y sencillas. Les interesaba menos registrar apariencias que combinar y componer asociaciones significantes [
]" (reflexión que comparte Pasztory, 1992:288); por esta razón experimenta la aplicación de un modelo lingüístico que le permite examinar cada forma de acuerdo con una hipotética función verbal. Durante su análisis descubre que la mayoría de los signos e imágenes son usados como expresiones nominales para describir sustancias y conceptos. En seguida los más numerosos son los que se usan como adjetivos para denotar cualidades y jerarquía. Menos comunes son los predicados verbales sobre obras y acciones (Kubler, 1972a:74). Entre las expresiones registradas de esta manera, Kubler encuentra que muchas formas ocupan varias posiciones "gramaticales" a la vez: "El uso normal aparece cuando se combinan propiedades sustantivas (como fauces de jaguar, lengua de serpiente y ojo de pájaro) en una imagen de culto. Empero, si esta forma aparece a modo de tocado, su papel es conferir al portador del mismo, carácter de devoto o celebrante, y puede entonces clasificarse como forma adjetiva" (ibíd:76). Este ejemplo podría corresponder a lo que observamos en las figuras de jade, cuya finalidad no sería retratar a un personaje específico sino expresar una cualidad, que de ser extensiva al usuario nos mostraría nuevamente a un representante de culto (ver nota 28). Respecto a un par de placas de este tipo (una de ellas procedente de Jaina), nos dice Herbert Spinden: "A pesar de que es evidente que los jades fueron con frecuencia enterrados con los muertos o usados como ofrendas votivas en los templos, es inseguro considerarlos retratos" (1975 [1913]:144, figs. 195 y 196). Ringle, Gallareta y Bey también piensan que la intención no fue retratar personajes históricos, dada la limitada variedad de vestuarios y posturas representados en las piezas, además de su presencia en fachadas arquitectónicas y ofrendas en sitios diversos (1998:207).
El otro rasgo que se presenta con una regularidad asombrosa entre las placas de jade es la postura de las manos. Muy pocas veces sostienen algo entre ellas, casi todas simplemente las elevan a la altura del pecho enfrentando las palmas o uniendo los dorsos. Es posible que esta postura derive de las representaciones escultóricas donde sí aparecen las imágenes portando objetos, como vemos en aquellos monolitos descritos por Acosta y Noguera para Tula y Xochicalco (ver pág. 26 este volumen);39 en las Estelas 1, 2 y 3 de Nopala, en la costa oaxaqueña (Zeitlin, 1993:134, figs.12a, b y c);40 y en innumerables estelas mayas, como las Estelas E, H, P, N, 3, 5, 6, y 7 procedentes de Copán (Spinden, 1975 [1913]:50, fig. 46 y fotos 18 y 19; Fash y Fash, 2000:fig. 14.1), la Estela 6 de Naranjo (Spinden, ibíd:178, fig. 226) y la Estela 1 de Tikal (Spinden, ibíd:foto 21).41 A manera de glifo, manos en una postura muy similar aparecen acompañando escenas, lo que puede verse en la Estela 9 de Monte Albán y la Estela 1 de Xochicalco (Litvak, 1972:61), donde Joyce Marcus las ha interpretado como un glifo que simboliza alianzas políticas (Marcus, 1992:409, 411).
Ya de por sí la presencia generalizada de las figurillas de piedra verde en sitios tan distantes, como advierte Coggins, "[
] sugiere una relación a partir de una actividad ofrendaria ecléctica que fue dispersada en el Clásico Terminal" (Coggins, 1984:70),42 pero esta relación en realidad es mucho más compleja, si consideramos que dicho rasgo no está aislado. Como se ha señalado, el significado de las imágenes sobre piedra verde se expresa también en la asociación cualitativa de los diversos objetos que las acompañan.
Mapa 1
Distribución de las Placas de Jade

- Barrio de la Cruz, Qro.
- Sabina Grande, Hgo.
- Tula, Hgo.
- Tecamac, Edo.Mex.
- Teotihuacán, Edo. Mex.
- Cacaxtla y Xochitécatl, Tlax.
- Xochicalco, Mor.
- San Jerónimo, Gro.
- Cerro de las Mesas, Ver.
- Valles Centrales de Oaxaca
- Palenque, Chis.
- Nébaj, Guatemala
- El Caracol, Belice
- Jaina, Camp.
- Chichén Itzá, Yuc.
- Apatzingán, Mich.
Notas Finales
- En El Cerrito, Querétaro, se recuperó un fragmento de la escultura de un personaje que aparece "[
] de frente y descansa las manos sobre el tórax; como adorno porta un pectoral y unas orejeras circulares" (Crespo, 1991b:203, fig. 24). Como la misma autora lo subraya (idem), esta representación es muy similar a las figuras de piedra verde.
- Estas piezas son muy interesantes porque, a diferencia de los ejemplares ilustrados por Acosta que muestran únicamente un objeto circular, en las Estelas 1 y 2 de Nopala el individuo sostiene con una mano un cuchillo y en la otra una voluta triple, que quizás simbolice un corazón (Urcid, 1993:148). A decir por las ilustraciones que acompañan los textos de Judith Zeitlin y Javier Urcid, esta postura no es la más común en la región, donde más bien se observan los brazos de los personajes cruzados sobre el pecho. La autora interpreta las piezas como representaciones de muertos asociados al ritual de sacrificio del juego de pelota (Zeitlin, 1993:134); Javier Urcid opina que se trata de ancestros (1993:148). Las esculturas de brazos cruzados muestran también alguna semejanza con las placas de jade, como puede verse en aquellas expuestas en el Museo de San Miguel Ixtapan, Estado de México, fechadas para el Epiclásico.
- Hemos referido algunos casos en que los personajes esculpidos llevan un objeto circular. Entre los mayas es más frecuente una barra ceremonial, sostenida entre los brazos doblados y a la altura del pecho. Los extremos de estas barras comúnmente rematan en cabezas de serpiente (Spinden, 1975 [1913]:24, 49-50).
- También menciona como "una faceta de las actividades ofrendarias contemporáneas postuladas para el Clásico Terminal" las vasijas de tecali (Coggins, 1984:54).
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