Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2003:
Laura Solar Valverde
 

Dinámica Cultural del Valle del Mezquital durante el Epiclásico

Valle del Mezquital

Partiendo de la información que se tiene para el extremo poniente del Valle del Mezquital, sabemos que hacia el Epiclásico y principios del Postclásico coexisten en la región asentamientos vinculados, por un lado, con el sur de Querétaro y el Bajío, y por otro, con la región de Tula (Fournier, 1995:56; Cervantes y Fournier, 1996:113;60  López et al, 1998:29-33) (el área de Tula está comprendida en los límites del Mezquital, longitudinalmente hacia su franja central). No es la más acertada una distinción binaria de los desarrollos locales, pero sí la más útil en el esbozo general que intentaremos aquí.

Es importante aclarar que los rasgos que permiten distinguir entre estos dos tipos de asentamientos y sus conexiones más estrechas, corresponden principalmente a su patrón de asentamiento y acervos domésticos, mientras que en el ámbito ritual existen objetos comunes a ambos. Por ello sabemos que aunque la historia de estos sitios y los sistemas sociales responsables de ellos no fuese en su totalidad paralela, sin duda en algún momento sus desarrollos coexistieron y, por supuesto, interactuaron.61

Hacia el extremo oeste de Hidalgo se localiza un conjunto de sitios con arquitectura monumental cuyo emplazamiento peculiar y elementos materiales los vinculan directamente con sitios en el sur de Querétaro (López, 1994:117; Cervantes y Fournier, 1996:113; Morett, 1996:1; López et al, 1998:29) (Mapa 2). El "desarrollo regional Xajay", como se conoce a la fecha, adoptó su nombre de una elevación que se encuentra al sur de San Juan del Río, lugar donde Enrique Nalda realizó un recorrido intensivo y excavó 39 pozos estratigráficos en la década de los setenta. Nalda bautizó con el mismo nombre a un tipo cerámico también de características singulares y que se ha considerado diagnóstico de estos grupos (Nalda, 1975:95-98) (Figura 13 y Figura 14). Sin embargo, es importante resaltar que el Rojo Inciso Postcocción (RIP) Xajay es sólo uno de los elementos de un complejo cerámico, lítico, arquitectónico y simbólico mucho mayor, y por lo tanto, que sus límites temporales o distributivos no coinciden forzosamente con los de la totalidad del sistema social en el que está incluido.

Figura 13. Vasija Xajay.

Quizás el principal rasgo distintivo de los sitios Xajay sea la elección de mesas (en su mayoría orientadas al norte) para la ubicación de sus centros ceremoniales, cuya superficie, donde aflora la roca madre, fue nivelada para crear espacios llanos y facilitar la labor constructiva (Cedeño, 1998:57). Se han registrado cinco sitios mayores en Hidalgo (Zethé, Pañhú, Zidada, El Cerrito y Taxangú) (López et al, 1989 s/p; López y Fournier, 1990:131; 1992:9-13, 48-51) y el coincidente emplazamiento y características arquitectónicas de por lo menos cinco sitios reportados a lo largo del Río San Juan, al sur de Querétaro (Cerro de la Cruz, Santa Lucía, Santa Rita, San Sebastián de las Barrancas y Muralla Vieja) (Nalda, 1975; Saint Charles, 1991a; 1991b; 1993) nos hace pensar que corresponden al mismo desarrollo. El sistema constructivo, como ha sido descrito por Saint Charles para los sitios de Querétaro (1991b; 1993) y Cedeño para los de Hidalgo (1998:58) coincide también. En estos últimos se han recolectado cantidades importantes de RIP Xajay y lo mismo ocurre en San Sebastián de las Barrancas, Santa Lucía y Cerro de la Cruz (Nalda, 1975:39, 102; Crespo, 1985; Saint Charles y Crespo, 1991:4, Saint Charles, 1991a y 1991b).

Figura 14. Tiestos Rojo Xajay.

El paisaje escarpado y los desniveles abruptos que ocurren entre los límites de las mesas y las cañadas que las rodean, propició originalmente que se considerara a estos sitios como defensivos (Nalda, 1975:123, 136-137; Saint Charles, 1987-88:5, 7; López y Fournier, 1990:131; 1992:240; Saint Charles, 1991b:94; López, 1994:117; Viramontes, 1996:28). Actualmente se sabe que terrazas, plataformas y muros perimetrales estuvieron destinados a nivelar el terreno o contener deslaves de los frentes rocosos (Saint Charles, 1993; Cedeño, 1998:58, lo mismo ocurre en La Quemada, Zac., Jiménez y Darling, 1992:6), que la mayoría de los centros ceremoniales no se localizan sobre tierra agrícola, habiendo tenido su emplazamiento una fuerte causalidad ritual (Cedeño, ibíd:57, 60-63) y que el grueso de la población prehispánica se asentó a un par de kilómetros de distancia o en las planicies irrigables que se extienden en la parte inferior (Morett, 1996:5; López et al, 1998:29).

Existe una confusión en torno a la temporalidad de estos asentamientos, en buena medida porque sólo se han realizado excavaciones extensivas en tres de ellos (Cerro de la Cruz, Pañhú y Zethé62), y porque no existen fechamientos absolutos para los contextos donde se han recuperado ejemplares del tipo cerámico considerado diagnóstico.

Para los sitios en Hidalgo Luis Morett se inclina por una ocupación a partir del siglo IV y hasta el X: "[…] coetáneo al clímax y contracción Teotihuacano, antecedente asimismo del surgimiento de Tula" (Morett, 1996:1-3, ver también Cedeño, 1998:56; López et al, 1998:27-30). Al igual que en el vecino sitio de Cerro de la Cruz, las estructuras que han sido liberadas en sitios como el Pañhú y Zethé muestran varias etapas constructivas y como parte de sus colecciones cerámicas (que incluyen recolecciones superficiales) se cuentan algunas figurillas y tiestos tempranos que muestran vínculos hacia el Bajío (Chupícuaro) (Morett, 1996:8) y hacia el Centro de México (Ticomán) (López y Fournier, 1990:130; López et al, 1989 s/p; López, 1994:116; López et al, 1998:28), pero hasta donde sabemos éstos no se asocian con certeza a los restos arquitectónicos, lo que sí ocurre en San Juan del Río, donde materiales Chupícuaro y cerámicas tempranas de manufactura local aparecen debajo de pisos y en rellenos (Saint Charles, 1991b:69-77; 1998:339-340). Saint Charles ha propuesto una ocupación continua entre los años 500 a.C. y 800/900 D.C. (1991b:66).

En el Zethé se han recuperado y fechado dos muestras de carbón, pero estos fechamientos absolutos sólo sustentan el límite tardío propuesto por Morett y Saint Charles, y tal vez una extensión ligeramente mayor.63

Debido al incipiente estado en el que se encuentran los estudios en los sitios Xajay del Mezquital, no se ha elaborado a la fecha una seriación cerámica que permita identificar si existen tipos correspondientes al Clásico, presentándose a primera vista un vacío entre una ocupación formativa discreta y una epiclásica de magnitud considerable.

Como resultado de sus trabajos de prospección y la excavación de 39 pozos en los alrededores de San Juan del Río, Enrique Nalda propuso una secuencia cerámica preliminar para la región donde se confirma la existencia de materiales tempranos y se sugiere una continuidad hasta aproximadamente el siglo XII (1975). Este trabajo, en el que se basaron correlaciones posteriores (i.e. Saint Charles, 1991b) se inclinó también a que la principal ocupación de la zona ocurrió durante la primera parte del Clásico.

Independientemente de la continuidad y extensión ocupacional en los sitios Xajay, actualmente es más viable sostener que el apogeo de este desarrollo ocurrió, no hacia los primeros siglos de nuestra era, sino hacia los últimos años del primer milenio, posibilidad que habían contemplado inicialmente algunos autores (p.e. López y Fournier, 1992:240; Saint Charles, 1993:17). En un trabajo posterior y como consecuencia de un análisis más puntual de los datos recabados en excavación, Enrique Nalda nos dice:

"Se derivan, de esta manera, dos épocas bien representadas y una intermedia de bajo perfil. El primer bloque se ubicaría en el Preclásico Tardío y Preclásico Terminal. […] es posible fechar el segundo bloque en el Clásico Tardío y Postclásico Temprano. La época débilmente representada sería el Clásico Temprano. El análisis del material de excavación induce a pensar, entonces, que el desarrollo cultural, y posiblemente demográfico, en el área, tiene su clímax hacia finales del Clásico y no necesariamente, como sospechábamos antes, hacia el Clásico Medio." (Nalda, 1991:34)

En el Valle del Mezquital existen varias razones más para apoyar esto. Si una ocupación importante de los sitios Xajay en el Estado de Hidalgo hubiese ocurrido paralela al apogeo teotihuacano, ¿por qué no se expresa esta contemporaneidad en algún vínculo con los sitios de ’filiación’ teotihuacana que se distribuyen cercanamente?64  Entre los centros ceremoniales Xajay se había considerado indicador de una temporalidad clásica y alguna relación con la Cuenca de México el uso de talud-tablero, algunas navajas de obsidiana verde y una escultura que recuerda representaciones abstractas de Tlaloc, pero ninguno de estos rasgos se circunscribe a un periodo ni es exclusivo de Teotihuacán.65

Habría que explicar entonces la ausencia de elementos verdaderamente diagnósticos compartidos entre sitios Xajay y sitios ’teotihuacanos’ cercanos.66

Esta carencia ha sido interpretada como consecuencia de una "relación excluyente" y una "disparidad de historias" (López et al, 1998:31), pero creemos que más bien podría deberse a un desfasamiento temporal. Algunos elementos cerámicos comunes entre los sitios Xajay, por ejemplo, sí son compartidos por sitios contemporáneos con los complejos Prado, Corral y Corral Terminal de Tula (López y Fournier, 1992; Cervantes y Fournier, 1996:111-113, 117; Carrasco et al, 2001) y en sentido inverso, en los sitios Xajay se han localizado tipos frecuentes en el área de Tula y el Bajío durante la misma época (López y Fournier, 1992:11; Morett et al, 1994:93; Cedeño, 1998:56; Saint Charles, 1998:340-341) como especificaremos en breve.

Hubo en algún momento una tendencia a situar al tipo diagnóstico RIP Xajay hacia los siglos XIII, XIV e incluso XV y XVI (véase Crespo, 1985; Saint Charles, 1987-88:5; Saint Charles y Crespo, 1991; Saint Charles, 1991a:9-11; 1991b:66, 88, 91, 94; Crespo, 1991a:112, fig. 7h). Para esto, el principal argumento fue su convivencia con cerámicas aztecas y coloniales en el sitio de San Sebastián de las Barrancas, pero a decir por el informe respectivo esta propuesta se basó en lo observado en superficie:

"[…] al hacer un rescate en San Sebastián de las Barrancas, se apreciaron en superficie grandes concentraciones de este tipo cerámico asociado con material tardío, como molcajetes de soporte plano y también con cerámicas manufacturadas en los inicios de la colonia, –figurillas de animales y vasijas con greta–. Esta asociación de materiales hace suponer una continuidad en la ocupación en San Sebastián desde el siglo XIV hasta la conquista (Crespo, 1985)." (Saint Charles y Crespo, 1991:3, véase también Saint Charles, 1991b:91)

En apoyo a esta asignación tardía, en uno de sus trabajos Saint Charles hizo hincapié en la convivencia de RIP Xajay con Azteca III en una unidad de excavación en Barrio de la Cruz, pero esto nuevamente ocurre sólo en superficie y en la primera capa (Saint Charles, 1991a:10), mientras que vasijas completas de este tipo se han recuperado en contextos ofrendarios dentro del mismo sitio y en asociación con vasijas que son claramente anteriores (Crespo y Saint Charles, 1996). Saint Charles interpreta la presencia del RIP Xajay en Cerro de la Cruz como una discontinuidad en el asentamiento, una "tercera etapa de ocupación" representada "exclusivamente" por este tipo cerámico y que "se produjo sobre las ruinas de este antiguo recinto", el cual había sido abandonado hacia 800-900 D.C. (1991b:88; véase también Saint Charles y Crespo, 1991:8). Desafortunadamente no se ha recuperado material Rojo Inciso Postcocción asociado a elementos arquitectónicos en dicho centro ceremonial, sólo en superficie, y no existe ningún otro tipo cerámico relacionado exclusivamente con él (Saint Charles, ibíd:66, 88). Esto causa dificultades en su correlación temporal, pero no creemos que pueda determinarse una etapa de ocupación con base exclusiva en un tipo cerámico.67

También en algún momento se pensó que era factible correlacionar a la cerámica Xajay con la Azteca III por el uso de soportes planos tipo "placa" en ocasiones almenados (Saint Charles 1991b:91), pero se hace referencia a soportes planos en cerámicas del Clásico en el sur de Querétaro (Crespo, 1991a:123), algunos soportes de ejemplares Coyotlatelco en el museo de sitio de Tula también son de ’placa’, y lo mismo en un cajete de la Colección Malo Zozaya con la que Braniff definió la hipotética fase Tierra Blanca, del Clásico Tardío en Guanajuato (1992:101, 115, 125, 140, lám. 5-18). Soportes almenados se presentan también entre los materiales de esta colección (ver Braniff, 1972:313, lám. 8; 1999:112, fig. 65b).

Por último, se postuló una ruptura entre el Rojo Inciso Postcocción y la tradición cerámica de la región, que se remite con frecuencia a la bicromia rojo/bayo con diseños pintados (Nalda, 1975:95; 1996:269, nota 17; Saint Charles, 1998:343); sin embargo, se menciona un tipo en el que se conserva la bicromia rojo/bayo pero se implementan motivos esgrafiados (Nalda, 1975:94-95). En el área Xajay del Mezquital se han recuperado tiestos bicromo esgrafiado, menos frecuentes que el RIP pero evidentemente emparentados con él (Figura 15),68  al tiempo que difieren bastante del rojo/bayo inciso teotihuacano (del que hay ejemplos en otros sectores de la región) en forma, color, técnica incisiva y motivos (desconocemos a cuál de estos dos se asemeje más la cerámica reportada por Nalda). Durante el Epiclásico, en la región de Tula la "incisión postcocción" aparece en los tipos Guadalupe Rojo Esgrafiado, Guadalupe Rojo sobre Café Esgrafiado y Clara Luz Negro Esgrafiado del complejo Prado (Cobean, 1990:75-93, 104-118). En el sur de Guanajuato, hacia la parte final del Clásico, también está presente la técnica decorativa del esgrafiado (Nalda, 1996:274) aunque es mucho más común la incisión, que tiene antecedente en la gama de tipos cerámicos incisos que aparecen en dicho Estado por lo menos desde el Clásico (Braniff, 1972:284, 286; 1999:50-58; 2000:39; Saint Charles, 1990:55). Esgrafiados e Incisos aparecen en Zacatecas de manera continua durante el Clásico y en el Epiclásico (Kelley y Abbott, 1971; Braniff, 1972:284, 286; Jiménez, 1989:10-11, 17; 1995:43, 49; 1998:299, nota 10; Jiménez y Darling, 1992:13; 2000; Braniff, 2000:39), lo mismo que en la Costa del Pacífico y en Jalisco (Braniff, 2000:39; Saint Charles, 1990:55; Jiménez, 1995:43; Jiménez y Darling, 2000:169).

Figura 15. Xajay Bicromo Esgrafiado.

La confusión cronológica inicial del tipo Xajay derivó de su supuesta postura estratigráficamente posterior y excluyente con respecto al tipo cerámico Rojo sobre Bayo El Mogote, para el que se había propuesto como límite tardío 700/850 D.C. (Nalda, 1975:80, 95). Este argumento fue modificado por el propio Nalda como consecuencia de la revisión de sus datos de excavación, reconociendo que existe un lapso en el que ambos tipos se traslapan, y bautizando al R/B El Mogote durante su última etapa como La Trinidad (Nalda, 1991:36, 38, 41, la convivencia de RIP Xajay y R/B El Mogote se observa también en su trabajo original, en dos de las cuatro unidades cuya frecuencia de tipos ilustra (UE52 y UE103), 1975:83). A pesar de estas reconsideraciones, en un trabajo reciente Nalda se refiere al Rojo Inciso Postcocción Xajay como haciendo su aparición en la región hacia 900 D.C. (1996:269).

Con base en correlaciones cerámicas y en los escasos fechamientos directos que existen para la región, parece que el límite inferior extremo de este tipo cerámico no puede anteceder el año 750/800 D.C., puesto que uno de los contextos en Barrio de la Cruz, donde se halló una vasija completa, es posterior a la construcción de una plataforma fechada por C14 entre 650 y 750 D.C. (Saint Charles, 1998:340-341). En el extremo opuesto, y como veremos a continuación, el RIP Xajay coexiste con elementos diagnósticos de los complejos Prado y Corral de Tula en algunos sitios, habiendo además otros rasgos en común hasta Corral Terminal. De acuerdo con esto y a reserva de ajustes posteriores a la cronología de Tula, el límite máximo superior no podría exceder el año 950 D.C., que se ha propuesto como inicio de fase Tollán. Con este rango coinciden las fechas C14 que se tienen para el sitio de El Zethé, donde un contexto conteniendo una vasija de RIP Xajay se asociaba a la construcción de una plataforma, entre 777 y 997 D.C. (Morett et al, 1994:93, 115).69

De gran apoyo en el intento de situar cronológicamente al RIP Xajay, es su presencia en otros asentamientos y convivencia con otros materiales que son diagnósticos de momentos más o menos precisos.

Varios sitios reportados por el Proyecto Valle del Mezquital muestran fuertes vínculos con las sociedades asentadas en el Valle de Tula, a decir por la cantidad de tipos cerámicos que comparten (López y Fournier, 1990:132; Fournier, 1995). En contraste con los Xajay, los centros ceremoniales de estos sitios se localizan en laderas de pendiente suave y sus alrededores fueron adaptados para la habitación y cultivo por medio de terrazas (López y Fournier, 1990:132; López, 1994:117-118). Entre ellos nos interesa principalmente Sabina Grande, porque en él se han realizado excavaciones y varios estudios prospectivos (López y Fournier, 1990:91; 1992; Carrasco et al, 2001) y por situarse geográficamente muy cerca del Desarrollo Regional Xajay.

Como ya hemos mencionado, en Sabina Grande están representados en superficie los complejos Corral, Corral Terminal y Tollán (López y Fournier, 1992:16-42). No se ha recuperado en Sabina Grande un ejemplar completo de Xajay, pero el tipo es frecuente en superficie (véase López y Fournier, idem) de donde conocemos también un ejemplo de la variedad bicroma. Tiestos RIP Xajay aparecieron dentro de la secuencia estratigráfica que describimos en el tercer capítulo de esta tesis y que puede circunscribirse a Corral Terminal (900-950 D.C.). También dentro de esa secuencia se cuenta un gran fragmento de olla globular pulida de color bayo, con decoración de franja roja sobre el cuerpo y grecas al negativo sobre el cuello, que exhibe exactamente la misma forma, acabado, técnica decorativa y motivos, que un ejemplar completo recuperado durante la excavación de un entierro múltiple en El Zethé (Figura 16), contexto donde sí se halló un cajete trípode completo de RIP Xajay y al que se asocia el fechamiento que se mencionó líneas atrás.70

Figura 16. Olla al negativo.

Otro sitio cuya cerámica comparte muchos atributos con la región de Tula es Chapantongo, localizado en la franja central del Valle del Mezquital y a escasos veinte kilómetros al norte de Tula (López y Fournier, 1992: 71-74; Fournier, 1995:56-57; Cervantes y Fournier, 1996:106-108). En la colección proveniente de superficie se reportan varios tipos de los complejos Prado y Corral designados por Cobean, además de variedades, tipos locales (Fournier, idem; Cervantes y Fournier, ibíd:108-112, 117) y materiales que se consideran de intercambio intrarregional, entre éstos el RIP Xajay (López y Fournier, ibíd:73; Cervantes y Fournier, idem).

En un sentido inverso, en los sitios Xajay aparecen ocasionalmente algunos elementos de la vajilla frecuente en Sabina Grande y Chapantongo. Se han identificado entre las colecciones Xajay los tipos Ana María Rojo/Café y Coyotlatelco Rojo/Café de la clasificación de Cobean (complejos Prado y Corral respectivamente) (López y Fournier, 1989; 1992:12; Morett, 1992:29, 39; Fournier, 1995:56; Fournier y Cervantes, 1996:117) y El Marqués Café Pulido, un tipo propio de Chapantongo (Fournier y Cervantes, idem). En El Zethé y Pañhú se reporta una correspondencia de RIP Xajay con Cañones Rojo sobre Café (López y Fournier, 1992:11; Morett et al, 1994:93) que es otro de los tipos cerámicos considerados por Cobean como diagnósticos de fase Corral en Tula (1990:238-244) y que también está presente en Cerro de la Cruz (Saint Charles, 1998:340-341; ver también 1991b:80, 87, fig. 10).71  Al parecer, hay más elementos en Cerro de la Cruz que se vinculan con los complejos Prado y Corral de Tula (Saint Charles, com. pers., 2002) y creemos que algunos de los tipos rojo/bayo de manufactura local en El Zethé y El Pañhú pertenecen a la esfera Coyotlatelco. Los posibles alcances de esta última esfera y algunas de sus implicaciones serán tratados con más detalle en otro lugar (Solar, en preparación).

Como ya hemos dicho, la ocupación Xajay no se circunscribe a los límites temporales del Rojo Inciso Postcocción.72  Sin embargo, la distribución intrarregional e interregional de este tipo diagnóstico es un apoyo importante al rastrear los vínculos de la zona hacia el Epiclásico.

Contrario a lo que en algún momento se pensara, el RIP Xajay no se restringe al Valle de San Juan del Río (Saint Charles, 1987-88:7) ni se circunscribe a la cuenca del Río San Juan, las cercanías de su confluencia con el río Tula, el poniente del municipio de Tecozautla, Hgo. y como una excepción el Cerro Magoni en Tula (Saint Charles y Crespo 1991:4). Aislados, se ha hecho referencia a tiestos Rojo Xajay en Huamango, Méx. (Segura y León, 1981:116-117; Morett, 1996:1), Teotenango, Méx. (Nalda, 1996:269, nota 17) y la Sierra Gorda de Querétaro (Crespo y Saint Charles, 1996:119; Elizabeth Mejía y Alberto Herrera, com. pers, 200173 ), mientras que existe una continuidad distributiva entre el sur de Querétaro y el Poniente de Hidalgo, incluyendo con certeza el Valle de Querétaro (Crespo y Saint Charles, idem) y los municipios de San Juan del Río, Qro. (Nalda, 1975), Tecozautla, Hgo., Huichapan, Hgo. (López et al, 1989; López y Fournier, 1990:131; Crespo y Saint Charles, idem) y Chapantongo, Hgo. (Cervantes y Fournier, 1996:108-112, 117).74  Hasta donde sabemos, no se ha reportado ningún tiesto RIP Xajay en Guanajuato, pero vale la pena recordar que en la mitad sur de dicho estado se han recolectado algunos que creemos corresponden a la variedad Rojo/Naranja del Xajay Esgrafiado y también un fragmento comparable con la olla de El Zethé que compartía contexto con un cajete RIP Xajay.

Un ejemplo más de que puede vincularse al Mezquital con El Bajío durante el Epiclásico lo constituyen las pipas de barro. Estos artefactos son abundantes en las colecciones de los sitios de Hidalgo pero su dispersión es en realidad mucho mayor.


Notas Finales

  1. A partir de los patrones frecuenciales de tipos cerámicos, Cervantes y Fournier distinguen para el Valle del Mezquital dos subregiones: la zona Tula-Chapantongo (materiales del complejo Prado-Corral) y la zona Huichapan-Río San Juan (complejo Xajay) (1996:113). Coincidimos con su distinción pero no con la demarcación geográfica, pues en Huichapan se localiza el sitio de Sabina Grande, cuyo acervo material se vincula de manera más estrecha con Tula que con el sur de Querétaro, y a escasos seis kilómetros se localiza El Zethé, de filiación opuesta. No debemos tampoco olvidar que cerca del río San Juan existen asentamientos también con claros vínculos hacia el área de Tula, como El Cerrito.
  1. Es posible que las diferencias sean reflejo de vínculos también diferenciales con sistemas ajenos, quizás producto de una "diversa orientación de las redes económicas", como proponen Cervantes y Fournier (1996:113) o tal vez resultado de una interacción cultural más profunda durante un periodo más prolongado. La respuesta es difícil, puesto que algunos de estos sitios se encuentran muy cerca unos de otros, pero a simple vista su interacción parece limitarse al intercambio de productos específicos y poco numerosos (Cervantes y Fournier, ibíd:117).
  1. En los dos primeros casos además, se han explorado algunos sectores fuera del conjunto ceremonial monumental, presumiblemente atribuibles a la misma época (Barrio de la Cruz y Huesamenta, respectivamente).
  1. Muestra 1125 (Capa VII) calibrada con dos desviaciones estándar: 784-981 D.C./777-997 D.C.; Muestra 1360 (Capa XVIII) calibrada con dos desviaciones estándar: 641-677 D.C./600-770 D.C. (Morett et al, 1994:70-78, 93, 115).
  1. A escasos veinticinco kilómetros al sureste del Zethé se localiza El Mogote San Bartolo, lugar donde se han identificado, en excavación y superficie, los tipos diagnósticos de la vajilla teotihuacana de las fases Miccaotli y Tlamimilolpa, además de un patrón de asentamiento, elementos arquitectónicos y sistemas constructivos coincidentes con los de la gran urbe y con los de otros sitios de la región vinculados con ella (Polgar, 1997; 1998; en preparación).
  1. En un artículo donde incluye datos sobre sus excavaciones en el Mogote San Bartolo, Manuel Polgar menciona también como rasgo compartido por sitios Xajay el uso de talud-tablero (1998:47), pero en observaciones posteriores ha aclarado que su estructura, forma y proporción son muy distintas (Polgar Salcedo, com. pers., 2001). En el mismo texto se menciona la aparición de fragmentos de pipas, que son frecuentes entre los asentamientos Xajay, pero estos escasos tiestos se recuperaron en los estratos superiores de un conjunto habitacional cuya ocupación sobrevivió por varios siglos al abandono del centro ceremonial (Polgar Salcedo, com. pers., 2001).
  1. Existe al sur de Querétaro un tipo cerámico al que Nalda bautizó como "Teotihuacanoide", considerándolo una versión local de la tradición teotihuacana (1975:90-92, 127; 1991:53, 55, fig. 12). Nuevamente a raíz de la cuidadosa revisión de sus datos de excavación, esta loza resulta ser posterior al apogeo de aquella ciudad (Nalda, 1991:35, 38, 41), quizás contemporánea con la fase Metepec (Nalda, ibíd:41). En el Valle del Mezquital existen asentamientos cuya ocupación parece abarcar el lapso comprendido entre el abandono de los centros ceremoniales ’teotihuacanos’ (hacia Tlamimilolpa) y la aparición de los sitios contemporáneos con las fases Prado y Corral de Tula (Fournier, 1995:55; Polgar Salcedo, com. pers., 2001). Sus características y la dinámica de la que fueron producto son motivo suficiente de un estudio aparte y no serán abordadas aquí, pero nos interesa resaltar en ellos la abundancia de aquel tipo cerámico. Fournier se refiere a estas "vasijas en estilo teotihuacanoide" como integrantes de un Complejo Atlán y similares a tradiciones contemporáneas del Bajío (1995:55, nota 14, cuadro 7 y fig. 10).
  1. Saint Charles resalta que el RIP Xajay no se asocia con ninguna actividad constructiva, pero esto no necesariamente significa que dicha cerámica se usó cuando el sitio ya estaba abandonado. En su trabajo sobre la secuencia ocupacional en Cerro de la Cruz se propone una ocupación continua de 1300 años, habiéndose identificado sólo cinco etapas constructivas (1991b:66), lo que significa que entre una renovación arquitectónica y otra pudieron transcurrir bastantes años. En este sentido no sería incongruente que el material rojo inciso hubiese aparecido en el sitio cuando su última etapa constructiva ya había sido terminada y en consecuencia el relleno de las estructuras estuviese sellado. Si el relleno de la última etapa ha sido fechado relativamente entre los años 800 y 900 D.C., es lógico que esta renovación estuviese en funciones por un periodo que rebasa esas fechas, y no necesariamente que el lugar fue abandonado cerca de ellas.
  1. De esta cerámica conocemos cajetes de paredes recto divergentes, decoración roja sobre naranja o bayo y esgrafiado ("Inciso Postcocción") delineando los motivos. Fue nombrada Policromo Inciso por Luis Morett (1992:25, 26, fig. 33), siendo más apropiada la denominación Bicromo Esgrafiado Xajay de Patricia Fournier (1995, cuadro 8). Coincidimos con Morett (idem) y Crespo y Saint Charles (1996:132) en que se trata de una variedad y no de un tipo, por lo que más correcto sería hablar de un tipo Xajay Esgrafiado con dos variedades: Rojo Monocromo y Bicromo Rojo/Naranja o Bayo. Morett señala también que esta cerámica podría significar la unión de dos tradiciones decorativas "configurando una especie de híbrido" (idem). Gracias a la amabilidad del arqueólogo Carlos Castañeda hemos visto algunos tiestos que creemos son como éstos, procedentes de San Felipe Irapuato, Gto., actualmente en la bodega de la ceramoteca del Bajío, en Salamanca.
  1. En este fechamiento se apoyan Crespo y Saint Charles recientemente (1996:119) al proponer una cronología entre 600 y 900 D.C. para los contextos excavados en Barrio de la Cruz, donde se rescataron algunas vasijas RIP Xajay en contextos ofrendarios.
  1. La similitud entre las ollas de El Zethé y Sabina Grande es incuestionable, sugiriendo un mismo origen. Es posible que se trate de piezas importadas, pues al menos dentro de las colecciones del Proyecto Valle del Mezquital no conocemos ningún otro ejemplar o tiesto parecido. Se han reportado tipos Rojo/Bayo y Negativo en varios lugares pero no encontramos gran similitud con el que referimos, aunque un fragmento con decoración y motivos muy similares, pero distinta forma, se incluye en el muestrario que el Centro INAH Guanajuato conserva del Proyecto Gasoducto, tramo Salamanca-Yuriria, y que nos fue cordialmente mostrado por el arqueólogo Carlos Castañeda.
  1. En el trabajo de 1991b Saint Charles habla de Ollas de Cuello Alto Rojo/Bayo, que a decir por su ilustración (fig. 10) podrían ser del tipo Cañones al que hace referencia en su trabajo posterior (1998:340-341). Cervantes y Fournier se refieren a los cántaros Cañones que aparecen en la zona Xajay como una variedad del tipo reportado por Cobean (1996:117).
  1. Es posible que su vigencia se extienda a los primeros años de la fase Tollán. Aunque no conocemos ningún tipo diagnóstico de ese complejo ’tolteca’ entre los sitios Xajay del Mezquital, existe en ellos un tipo cerámico bautizado como Naranja Pañhú, que en una de sus formas y decoración se asemeja bastante a los cajetes trípodes ’a brochazos’ y con soportes de botón de Jara Anaranjado Pulido (Cobean, 1990:335-350). La pasta, sin embargo, es mucho más fina y delgada en el primero, y a simple vista parece provenir de la Costa del Golfo (de la Vega Doria, com. pers., 2001). Durante el Epiclásico aparecen en Chapantongo los tipos La Costa Anaranjado Pulido y La Costa Anaranjado/Anaranjado (Fournier, 1995:382, cuadro 8; Cervantes y Fournier, 1996:112, 118, fig. 11) pero desconocemos si se trata del mismo tipo.
  1. Llama la atención este tiesto, pues a decir por Mejía y Herrera, se recuperó en un estrato tardío dentro de la secuencia de excavación.
  1. Luis Morett agrega el norte de Zumpango y las proximidades de Zimapán (1996:1). Esto en realidad sería bastante lógico dada su proximidad con las áreas que mencionamos aquí, pero no se hace referencia a ningún autor o contexto preciso, por lo que lo consideramos con algunas reservas. Morett también menciona que RIP Xajay apareció en los estratos más antiguos de Tula Chico (idem), pero tampoco hace referencia a quién o cuándo se realizó dicho hallazgo. En los informes que nosotros hemos consultado no se hace tal mención.

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