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El Reino de Pomoná y su Región Interior
Javier Rojo Gómez
Buscando un sitio de tamaño considerable que pudiera estar ubicado en tierras más altas, estudiamos las tierras pertenecientes al ejido de Javier Rojo Gómez que se extiende a lo largo de las laderas ubicadas 4km al este de Panhale. Aunque la mayoría de la tierra aquí es actualmente usada para el pastoreo de ganado, éstas laderas se caracterizan por ser suelos fértiles bien drenados, donde el maíz y la caña de azúcar son también extensamente cultivadas. La presencia de estos suelos bien drenados sugiere que el área pudo haber representado también las tierras beneficiadas para la agricultura en los tiempos prehispánicos. Con la asistencia de informantes locales estudiamos una área de aproximadamente 200 hectáreas encontrando solo dos grupos de montículos pequeños que no tenían un esquema formal. El primer grupo consistió de un montículo pequeño de aproximadamente 3m en diámetro y aproximadamente 2.5m en su punto más alto. El montículo fue construido de arcilla roja compacta y grava de río y fue destruido parcialmente cuando fueron apilados los escombros para extraer material de relleno para la carretera de tierra cercana. Debe considerarse la posibilidad entonces, que otros montículos fueron completamente destruidos por la maquinaria pesada, aunque juzgando por los restos de alrededor es poca la evidencia que indique que el sitio pudo haber sido mucho más grande. En aproximadamente 100m al noroeste del montículo se extiende una elevación natural de aproximadamente 70m en diámetro y 6m de altura que fue reacondicionada como un montículo de tierra habitacional. De esto, sólo unos pocos fragmentos cerámicos fueron colectados de la supeficie. El segundo grupo de montículos se localizó a 500m al oeste; consiste de tres montículos bajos que se levantan menos de 1m arriba de la superficie de una cima plana de una colina pequeña.
Colectamos más materiales de superficie en este sitio que en El Faisán, aunque en términos generales la visibilidad era pobre. Es interesante que entre los materiales de superficie colectados, también recuperamos algunas lascas de pedernal fragmentos bi-faciales de pedernal. La proximidad de los precipicios de caliza, donde es posible ver varias canteras a lo largo de las caídas de la colina, puede indicar que aparte de las actividades agrícolas, los habitantes de estos grupos de montículos pudieron haber estado envueltos en la minería y producción de herramientas de piedra.
Análisis de la Tierra
Un aspecto importante de la estación de campo del 2001 fue empezar el estudio paleo-ambiental de la región interior de Pomoná. Sobre esta base, junto con el estudio arqueológico del área se identificaron las unidades básicas del paisaje y se estudió una catena edafológica. La catena es un método de prueba de suelo útil para accesar a las diferentes unidades de paisajes del área estudiada considerando las características topográficas, hidrológicas y geológicas. La catena consistió en la excavación de siete pozos de 1 × 1m2 alineados a lo largo de una transversal. El análisis de suelo se ha llevado a cabo usando procedimientos estándares que consisten en determinar las características del suelo como el color, la textura, la densidad, la humedad y estructura, el ph, la conductibilidad y contenido de la materia orgánica. Se excavaron siete pozos y su perfil se describió y registró. Se colectaron un total de 25 bolsas de pruebas de los horizontes de suelo diferente. Los resultados de este análisis serán complementados durante nuestra próxima temporada de campo con la excavación de más pozos y la recuperación de núcleos de suelos para el análisis del polen.
La catena resultó en la identificación de cuatro clases de suelos diferentes. (1) Las cordilleras y barrancos que se caracterizan por Litosoles con menos de 10cm de profundidad. En términos de productividad agrícola estos suelos se consideran de calidad pobre. No obstante, como observamos, la producción de estos suelos es lo suficientemente grande para garantizar el esfuerzo de cultivar la tierra. (2) A lo largo de los márgenes del Usumacinta encontramos suelos desarrollados parcialmente, o Cambisoles. Estos suelos pueden ser de alto valor agrícola, aunque las fluctuaciones estacionales del río limitan la disponibilidad. (3) Más allá del río, a lo largo de las planicies costeras, son más abundantes los suelos arcillosos grises o Gleysoles. De todos los suelos presentes en el área estudiada, éstos son los suelos agrícolas más productivos. Sin embargo excepto por las laderas, también están sujetos a inundaciones de la temporada. (4) Las elevaciones naturales a lo largo de la planicie son caracterizadas por Regosoles. Éstos son suelos poco profundos ubicados encima de guijarros de río sin consolidar. Éstas también son suelos donde nosotros encontramos para la mayoría de los sitios arqueológicos hasta ahora, aparentemente representan la opción preferida para propósitos habitacionales.
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