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Publicación: El Clásico Terminal en las Tierras Bajas Maya: Colapso, Transición, y Transformación
Transiciones, Transformaciones, y Colapsos en el Clásico Terminal: Los Capítulos en este Volumen
Lo que realmente se derrumbó, declinó, desapareció gradualmente, o se transformó a finales del período Clásico fue un tipo específico de sistema político y sus manifestaciones arqueológicas: un sistema de estado-teatro, identificado por los Glifos Emblema, dominados por kul ajawob (reyes santos) y sus monumentos de piedra inscritos, cultos funerarios reales, y templos de tumbas, hegemonías políticas de estos señores divinos, y sus redes de patrocinio de redistribución de cerámicas policromo de uso refinado, exóticos de estatus superior y ornamentos. Este sistema cesó a finales de los siglos octavo y noveno mayormente en el occidente y algunas áreas de Petén central. Su final fue a menudo acompañado dentro de un siglo por la despoblación de ciudades mayores, la reducción drástica de arquitectura pública, y otros cambios. Notablemente, sin embargo, en otras áreas, tales como Belice, el Valle Mopán, y las tierras bajas norteñas, el cierre del período Clásico vio más cambio gradual e incluso floreciente. Claramente no había fenómeno de colapso "uniforme", sino más bien una secuencia de cambios inconstantes. Todavía en todos los casos había un cambio pronunciado en el orden sociopolítico Clásico Maya para el final del Clásico Terminal (variando desde 950 a 1100 d.C.), con el "final" de la institución divina kul ajaw y la mayoría de sus características manifestadas, arqueológicamente distintivas de la cultura de la élite.
La intención de este volumen no fue encontrar causa(s) comunes de este fenómeno, por el contrario, fue trazar esta misma variabilidad como un punto de arranque para interpretaciones futuras de la transición de los sistemas económicos y políticos del Clásico a las tierras bajas mayas del Posclásico. La meta modesta era compilar y comparar sumarios del Clásico Terminal y el período Floreciente (alrededor de 7501050 d.C.) evidencia arqueológica e historias culturales de excavaciones e interpretaciones en los años 1970 a 80, y 90. Con sólo breves digresiones epistemológicas aquí y en el Capítulo 2, entonces, la mayoría de los capítulos son sumarios de historia cultural arqueológica de sus datos a finales de los siglos octavo al onceavo de sus regiones de investigación. La mayoría de los escolares en el volumen aplican implícitamente o explícitamente sus reconstrucciones (regional o pan-tierra baja) de declive, transición, o transformación a los sistemas políticos de los reinos de las tierras bajas del Clásico Maya. Y la mayoría de los capítulos terminan con alguna discusión especulativa de una la naturaleza más amplia al final de los reinos Clásicos Maya y los comienzos del Posclásico en sus regiones respectivas. De hecho, algunos se mueven más ampliamente más allá del período bajo discusión para describir la florescencia Posclásica (por ejemplo, Capítulo 17 y 18) o para postular una transición más gradual a los sistemas económicos y políticos del Posclásico (Capítulo 2). En nuestro resumen final (Capítulo 23), argumentamos que algunos modelos cronológicos y paralelos pueden discernirse en la multitud amplia de evidencia presentada. Ahí tratamos también de delinear más claramente la naturaleza de los desacuerdos acerca de la información o la interpretación vista en todos estos capítulos.
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