Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2001:
Christopher T. Morehart
 

Plantas del inframundo: uso ritual de plantas en ceremonias que los antiguos mayas realizaban en cuevas

Investigaciones paleoetnobotánicas

Los muestreos de arqueobotánica dieron un número de restos de alimentos bien preservados, que incluyeron cultivos domesticados y los frutos de árboles útiles desde el punto de vista económico. También se recobraron numerosas especies de carbón de madera.

Figura 2. Hueso de peralejo (Byrsonima crassifolia) de Actun Nak Beh.

Actun Nak Beh fue la única cueva que dio desechos carbonizados de árboles frutales comestibles. De un enterratorio del Clásico Tardío ubicado en la entrada de la cueva, se recobraron huesos o carozos de peralejo (Byrsonima crassifolia) (Figura 2, arriba) y endocarpios de palmas (Attalea cohune) (Figura 3).

Figura 4. Fragmento de mazorca de maíz (Zea mays) de Actun Chapat.

En Actun Chapat, Actun Chechem Ha y la cueva de Barton Creek se encontraron especímenes arqueobotánicos de plantas domesticadas. La evidencia de cultivos domesticados de Actun Chapat consiste en fragmentos de maíz Zea mays (Figura 4, arriba), frijol (Phaseolus sp.) y cáscara de calabaza (Cucurbita sp.). De Actun Chechem Ha también se recobraron mazorcas de maíz y fragmentos de semillas (Figura 5). También en Chechem Ha, el análisis de microflora realizado en tierra de vasijas completas y en residuos de tiestos cerámicos dio granos de almidón de maíz (Figura 6). Los restos de alimentos mejor preservados se encontraron en la cueva de Barton Creek. En fogones y elementos de enterratorios distribuídos por toda la cueva, se encontró maíz y frijoles. Un fogón simple y grande de la cueva de Barton Creek dio un sorprendente conjunto de plantas domesticadas, incluída cáscara de calabaza y las semillas de dos especies de calabaza, Cucurbita moschata y Cucurbita pepo (Figura 7, abajo). El conjunto también incluyó 41 semillas de chiles picantes (Capsicum annum) (Figura 8) y las bases de frutos (cálices) del chile picante y restos de maíz (Figura 9). Los restos de maíz consisten en mazorcas y granos completos o fragmentados. Algunas mazorcas todavía tienen las vainas intactas, mientras que otros son granos básicos pequeños y subdesarrollados. También se encontraron abundantes fragmentos de tallos de maíz (Figura 10). Las numerosos tallos de maíz, en conjunción con las mazorcas absolutamente sin procesar y los granos básicos, sugieren que había depositadas plantas enteras de maíz. La misma observación puede hacerse sobre la calabaza y los chiles picantes, porque las semillas de cada uno de ellos fueron encontradas en asociación con fragmentos de sus frutos. Un fragmento carbonizado de textil fue recuperado de ese mismo elemento (Figura 11). La tela está compuesta de un elemento de urdimbre y trama hilada en Z y plegada en S, tejida en un patrón cruzado de 2 x 2 (Figura 12). El microscopio electrónico reveló que en la fabricación del textil se usaron fibras de algodón.

Figura 7. Semilla de calabaza (Cucurbita pepo) de la cueva de Barton Creek.

Para finalizar, en el conjunto arqueobotánico se identificaron muchos restos de carbón de madera. El carbón más ubuicuamente recuperado fue de pino (Pinus sp.) (Figura 13). Todas las cuevas dieron restos de pinos, si bien la distribución del pino varió entre los sitios de cuevas. También se identificó una amplia variedad de maderas duras, entre ellas el aguacate o paltero (Persea sp.), el habín (Piscidia sp.), el copal (Protium sp.), y el cacao (Theobroma sp.).

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