Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2001:
Christopher T. Morehart
 

Plantas del inframundo: uso ritual de plantas en ceremonias que los antiguos mayas realizaban en cuevas

Discusión

Los cultivos domesticados se obtuvieron solamente de los oscuros interiores de las cuevas en la campiña rural. Yo sugiero que estos sitios eran los lugares donde se realizaban los ritos para apaciguar a los dioses asociados con la fecundidad de la agricultura. Entre muchos grupos mayas contemporáneos, se cree que el maíz ha tenido un origen subterráneo (Thompson 1970:348-354), y la iconografía del Período Clásico a menudo representa al dios del maíz emergiendo de una fisura en la superficie de la tierra (Figura 14, abajo). Los tzotziles de Chiapas, México, hacen peregrinaciones a las cuevas y montañas que rodean Zinacantán durante las ceremonias realizadas en los maizales, a fin de comunicarse con el Señor de la Tierra que reside allí (Vogt 1969:457).

Figura 14. Dios del maíz emergiendo de una fisura en la superficie terrestre.
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El estudio de los mismos especímenes arqueobotánicos también apoya la interpretación de que los ritos agrícolas tenían lugar en los sitios de cuevas rurales. Con la excepción de los granos de almidón de maíz de Actun Chechem Ha, que probablemente son los residuos de una bebida ceremonial a base de maíz 1 , parecería haber una clara preferencia por las ofrendas de cultivos domesticados, sin procesar, en las áreas rurales. Esta observación se aplica especialmente al maíz de Barton Creek, donde se recobraron pecíolos y mazorcas de maíz con sus vainas intactas (Figura 15). Otras cuevas de las tierras bajas mayas de donde se recuperaron mazorcas son la Cueva de las Pinturas (Brady et al. 1997) y Naj Tunich (Brady 1989; Brady y Stone 1986) en Petén, Guatemala, y la Cueva #3 de Gordon ubicada cerca de Copán, Honduras (Brady 1995).

Gran parte de los relatos etnográficos del uso ritual de maíz sin procesar están asociados con rituales agrícolas. Por ejemplo, los sacerdotes chamanes quiché de Momostenango, Guatemala, recogen brazadas de cabillos de maíz, y los colocan alrededor de santuarios para pedir a las deidades una buena productividad agrícola (Tedlock 1982:80). Los mayas yucatecos de Chan Kom usan maíz sin procesar durante las ceremonias de las primeras frutas, conocidas como hol-che (Redfield y Villa Rojas 1934). Finalmente, los mayas tzotziles colgaban espigas de maíz sin vaina de cruces de madera para proteger el maíz cosechado y almacenado (Vogt 1976:56).

Al contrario que los sitios de cuevas rurales donde las ceremonias asociadas con productos agrícolas eran cosa común, en Actun Nak Beh se hacen evidentes prácticas rituales cualitativamente diferentes. Una calzada conecta la entrada de Actun Nak Beh con el centro ceremonial de mediano tamaño de Cahal Witz Na’ (Figura 16). La asociación directa de la cueva con el sitio en superficie sugiere que la potencia ideológica de las cuevas era crucial para la legitimación y mantenimiento de la autoridad política de los gobernantes de Cahal Witz Na’ (Halperin 2001; Halperin et al. 2001). Los únicos elementos alimenticios recobrados de Actun Nak Beh consisten en frutos de peralejo y frutos de mantequeros de un enterratorio en la entrada de la cueva. Entre los mayas posteriores a la conquista, las élites mantenían huertos de árboles económicamente útiles que eran una fuente heredable tanto de riqueza como de prestigio (Tozzer 1941). Si esta analogía etnohistórica es aplicable al conjunto arqueobotánico de Actun Nak Beh, entonces podría ser que grupos social e ideológicamente dominantes de Cahal Witz Na’ utilizaran el espacio abierto de la entrada a la cueva para rituales más públicos que involucraran la exhibición material de riquezas, a fin de asegurarles su derecho a gobernar. Por público, quiero simplemente significar un ámbito social donde pueden formarse las opiniones sociales colectivas (véase Habermas 1991).

Figura 17. Kan Bahlum Mo' con árbol de peralejo.

Un ejemplo del Período Clásico de esta práctica se encuentra en la tumba de Pakal en Palenque (Figura 17), donde los ancestros de Pakal aparecen representados con árboles frutales económicamente útiles (Robertson 1983:68, figs. 181-186). El padre de Pakal, Kan Bahlum Mo’, está asociado con un árbol de peralejo. Según Patricia McAnany (1995:75), la asociación entre los ancestros de Pakal y especies de orquídeas, relacionan metafóricamente estos árboles con fuentes heredables de poder social, político y económico. Los datos arqueobotánicos de otros sitios mayas pueden ser considerados de manera similar. Por ejemplo, en Cerros, ubicado en el norte de Belice, el porcentaje de peralejos y palmas de coyol recobrados del centro del sitio creció dramáticamente cuando la complejidad sociopolítica de Cerros se acentuó (Cliff y Crane 1989).

Figura 18. Pinus oocarpa en la colina de Pine Ridge, Distrito de Cayo, Belice.

En los conjuntos de carbón puede observarse un contraste paralelo entre el área más urbana de Actun Nak Beh y las localizaciones rurales de los otros sitios de cuevas. El carbón de pino fue el carbón de madera más ubicuamente recuperado. En general, el pino se encuentra en abundancia en los sitios arqueológicos de la región maya. El pino es una excelente fuente de combustible, y en algunos sitios, la extensa deforestación llevada a cabo para obtener madera de pino puede haber degradado severamente el medio ambiente (Abrams y Rue 1988; Abrams et al. 1996). La especie de pino que está representada en los conjuntos arqueobotánicos probablemente sea la Pinus oocarpa, que crece al norte del Valle de Belice en la colina de Mountain Pine (Figura 18, arriba). David Lenz (2001, comunicación personal), ha sugerido que la madera de pino fue probablemente una mercadería de intercambio centralmente controlada durante el Período Clásico de la sociedad maya. Los datos arqueobotánicos de los sitios de cuevas reafirman la hipótesis de Lentz. En Actun Nak Beh, el pino era con mucho el carbón de madera dominante, tanto temporal como espacialmente (Figura 19). En los sitios más rurales de cuevas, tales como Actun Chapat, las maderas duras superaron holgadamente al pino 2   (Figura 20). Este patrón indica que los usuarios de Actun Nak Beh tenían más acceso a los recursos de pino que los usuarios de las cuevas en la campiña circundante.

La recuperación de carbón de pino en contextos ceremoniales no es de sorprender. El uso ritual del pino ya ha sido observado en muchos grupos mayas contemporáneos (Thompson 1970:182). Los devotos de la religión habitualmente están de pie sobre una alfombra de agujas de pino durante las ceremonias (Breedlove y Laughlin 1993; Vogt 1969, 1976), y se colocan ofrendas de ramas de pino frente a las cruces erigidas en las cuevas (Thompson 1970:268). La resina de pino también se usa como incienso, una práctica de los lacandones de Chiapas, México (McGee 1990).

Algunas analogías etnográficas de las tierras altas mayas, revelan una relación entre el ceremonial prehistórico de quemar pino y el uso moderno de las velas. Entre los tzotzil, el término general para pino es toj (Breedlove y Laughlin 1993, 2000), que corresponde al nombre tzeltal tah (Berlin et al. 1974). Durante los discursos rituales tzotziles, se hace referencia a las velas y a las antorchas de pino como juegos semánticos paralelos de cosas (Breedlove y Laughlin 2000:183; Vogt 1976). La similitud entre pino y velas es posible porque las antorchas de pino son una analogía antigua del uso moderno de velas, una posición que también ha propuesto Evon Vogt (1976:105). De hecho, el signo fonético del Maya Clásico para ta* es una gavilla de pino (Stuart 1987) (Figura 21). Las velas son un componente integral de los conjuntos ceremoniales entre muchos grupos mayas modernos. Para los tzotzil, éstas son tortillas para los dioses (Vogt 1976). Si esta analogía es correcta, entonces la antigua quema de pino puede interpretarse como una ofrenda de alimentos–una proposición factible, si se considera los muchos restos de alimentos que se recuperaron en sitios de cuevas.

Notas Finales

  1. Los tipos de vasijas cerámicas que diero granos de almidón de maíz pueden clasificarse a grandes rasgos como recipientes utilitarios. De esta forma, si las vasijas se habían usado previamente en un ámbito doméstico, entonces la recuperación de almidón de maíz podría realmente reflejar un uso previo como instrumentos utilitarios.
  1. La distribución de maderas duras y pino en Actun Nak Beh se basa en el porcentaje de depósitos que contienen cada tipo de madera, lo cual también se llama ubicuidad. En Actun Chapat, la distribución está basada en el peso de cada tipo de madera. Se emprendieron métodos separados por la preservación diferenciada entre los dos sitios. La ubicuidad fue usada en Nak Beh porque la mala preservación afectaba los pesos de las maderas más que su aparición en depósitos separados. En Actun Chapat, la preservación era buena, y el análisis de ubicuidad hizo crecer la importancia de ciertas maderas, tales como el pino. Como el peso del carbón de madera de Chapat no se vió tan gravemente afectado, los pesos se usaron para evaluar la importancia relativa del pino y las maderas duras.

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