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El Proyecto Arqueológico Maax Na: La Documentación de Estelas, Altares, y Entradas a Cuevas del Grupo Ceremonial del Oeste
Resultados de los trabajos de campo de marzo de 2001
Objetivos del proyecto
El Proyecto Arqueológico Maax Na ya llevaba cumplidas cuatro temporadas de campo de verano entre los años 1996 y 2000. Estos esfuerzos permitieron que la mayor parte del centro ceremonial fuera mapeado y que se efectuaran excavaciones de prueba, principalmente en la Plaza Norte. Al final de la temporada 2000, se descubrió un interesante agrupamiento de aberturas de cuevas y posibles estelas en el ángulo sudeste de la Plaza Oeste (Figura 5). Hasta este momento, los trabajos en Maax Na han permitido identificar solamente dos estelas, y la ubicación de estas piedras fuera de una plaza propiamente dicha es un hecho intrigante. Los fondos que se solicitaron a FAMSI fueron para financiar 16 días de trabajo de campo en la primavera del 2001, a fin de completar la investigación y documentación de esta área. El clima excelente y el compromiso de todo el equipo nos permitió no sólo lograr nuestro objetivo original, sino también realizar varias pruebas adicionales en el área sudoccidental del sitio. El trabajo adicional llevó al descubrimiento del primer altar (Altar A) de que se haya informado en Maax Na.
El megalito y las cuevas (Operación C2-1000)
La posible estela (que más adelante pasamos a denominar como Megalito I) y las cuevas se encuentran en el ángulo sudoriental de la Plaza Oeste (Figura 5). En esta área también se halla un grupo residencial, conocido como el Grupo del Agua. Un gran bloque de piedra caliza se erigía en lo que parecía ser una plataforma superficial. Había otros dos grandes bloques junto al primero, pero se encontraban caídos. El bloque vertical se erigía 112 cm sobre la superficie de la plataforma y tenía un grosor de 39 cm. No había indicios a la vista de tallado en el bloque, pero sí parecía que se le había dado forma, particularmente en la unión a 90 grados entre los lados este y frontal, y en los bordes.

Una vez que se despejó de vegetación el área y luego de haber inspeccionado de cerca los bloques, se determinó que los bloques que nosotros considerábamos estelas caídas, en realidad habían formado parte del bloque original (Figura 6, arriba). Se había producido una grieta que había partido el bloque paralelamente a su cara este. Dadas las dimensiones de los bloques caídos, estimamos que el bloque original debió de haber tenido aproximadamente 155 cm de altura, un grosor de 126 cm norte/sur, y un grosor de 75 cm este/oeste. Estas dimensiones lo colocan más en la categoría de un megalito que de una estela, pero no hay duda de que representa la colocación premeditada de una piedra voluminosa a la que se dio forma. A partir de ahora, este elemento pasará a ser denominado Megalito I, para evitar confusiones con las estelas claramente definidas del sitio.
Se ubicó una unidad de excavación en el lado este del bloque vertical para dejar a la vista la plataforma y para determinar también cómo había sido ubicado el bloque. Las excavaciones revelaron que el bloque primario, vertical, había sido emplazado sobre una cama de roca, y que por debajo del ángulo noreste se habían puesto piedras pequeñas en forma de cuñas, para dejarlo estable. El bloque había sido puesto sobre una cama de roca de piedra caliza que no parecía haber sido cubierta con tierra, de manera que, o bien se había despejado de tierra el área, o bien esta piedra caliza había quedado expuesta por las actividades de extracción. Los trabajos de cantera eran claramente evidentes en el cerro ubicado al sudoeste de esta área. La superficie del megalito en su cara este, cerca de la base (el área que había estado cubierta con tierra), era muy suave, pero no se observaron indicios de tallado o pintura.
La excavación de esta unidad permitió ubicar la plataforma a sólo 15-20 cm por debajo de la superficie del suelo. El borde de la plataforma quedó expuesto en la forma de una alineación de piedras pequeñas con marga, usada para rellenar los vacíos entre el alineamiento y la cama de roca. Esto muy bien podía haber estado cubierto de yeso determinando una plataforma propiamente dicha, aunque no quedó piso alguno. Se recuperó una cantidad moderada de tiestos cerámicos, pero casi todos estaban fuertemente erosionados. Se hallaron unos pocos tiestos de bordes de recipientes de agua. También se recuperó una cantidad pequeña de lascas de cuarzo y una hoja de obsidiana.

Otro elemento interesante en esta área es un grupo lineal de aberturas que conducen hasta una cueva tubular más abajo (Figura 5, y Figura 7, arriba). Las aberturas fueron trabajadas por seres humanos para crear entradas casi circulares, y todas ellas tienen aproximadamente 80 cm de diámetro. La cueva de abajo parece ser un túnel, de aproximadamente 1.5 metros de altura y que corre en dirección sudoeste-noreste. No teníamos la intención de explorar a fondo el interior de la cueva, de manera que no sabemos hasta dónde se extiende en cada una de las direcciones. Es probable que por su interior fluya agua durante la estación de lluvias, y debe haber representado una buena fuente de agua dulce.
El mapeo y excavación de la piedra vertical, por el momento denominada tentativamente como megalito vertical, y las entradas a las cuevas, nos han dejado más preguntas que respuestas claras. Esta área ciertamente parece haber sido fuertemente modificada y mantenida por los mayas, y nuestra interpretación actual es que fue usada como un área para la acumulación de agua. La entrada que se abre a la Plaza Oeste (Figura 5) podía haber posibilitado un fácil acceso. La muestra de artefactos de esta área, aunque reducida, ciertamente indicaría la acumulación de agua, y la cueva puede haber proporcionado una fuente crucial de agua potable limpia. Esperamos poder, en el futuro, explorar el interior de la cueva y tal vez realizar excavaciones en su interior.
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