Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2007:
Anthony A. Vega
 

El Formativo temprano y medio en San Lorenzo, Veracruz, México

Conclusiones Preliminares

El análisis cerámico (14,443 tiestos) ha confirmado la presencia de habitación pre-olmeca y olmeca en los pequeños sitios con montículos esparcidos por la planicie aluvial norteña de San Lorenzo. Pudimos identificar las fases Ojochi, Bajío, San Lorenzo, Nacaste, Remplás y Villa Alta de Coe y Diehl (1980: 137-159) en por lo menos tres de los montículos excavados; siguen sin identificarse las fases Chicharras y Palangana. Coe y Diehl (1980: 150) piensan que la cerámica de la fase Chicharras tiene completa continuidad con la fase San Lorenzo, aunque la cocción diferencial y la cerámica blanca empiezan en la fase Bajío. Las diferencias en tipo y forma citadas por Coe y Diehl (1980: 151) podrían no representar una nueva fase, sino deberse a que el depósito o la muestra de la fase Bajío sea demasiado pequeño. Las excavaciones de Coe y Diehl entonces podrían no haber incluido todos los tipos cerámicos de la fase Bajío. Con base en el análisis preliminar de los tiestos de la planicie aluvial, yo creo que la fase Chicharras tiene la suficiente continuidad con la fase Bajío como para sugerir que los tipos cerámicos de la primera pueden pertenecer a la segunda. También creo que el nivel de destreza y de tecnología involucrado en la manufactura de cerámica durante las fases Ojochi y Bajío fue igual al de la fase San Lorenzo. De hecho, los habitantes de la planicie aluvial probablemente usaron la misma fuente de arena y de arcillas durante las distintas fases cerámicas de San Lorenzo. Así, la forma y la decoración son mejores indicadores de cronología que el desgrasante cuando tratamos con las cerámicas de San Lorenzo.

Las cerámicas de las fases Ojochi y Bajío, en mi opinión, tienen un gran sentido de estilo, especialmente la de la fase Bajío (Figura 2, Figura 3, Figura 4, Figura 5, Figura 6). La cerámica de estas fases representa un estilo más naturalista, o sea elementos asociados con el entorno físico que se reflejan en la decoración (acanalado) y/o en la forma (calabaza) de las cerámicas. En contraste, la fase San Lorenzo tiene cerámica que representa imágenes sobrenaturales o formas abstractas de lo sobrenatural (v. gr. Calzadas y Limón labrado/inciso de Coe y Diehl [1980: 162-175]; el Tigrillo de Symonds, Cyphers, y Lunagómez [2003]) que también son manifestaciones del mundo físico pero reflejan un sentido de ideología (Figura 2). La cocción diferencial y la controlada también están presentes en la cerámica de la planicie aluvial. Yo trataría a estas formas de cocción, al igual que Coe y Diehl (1980: 182-184), como representantes de dos tipos distintos. El análisis cerámico de las restantes unidades de prueba necesita completarse antes de abordar estas posibilidades con mayor detalle. No obstante, los análisis de las cerámicas y de otros materiales de las excavaciones de la planicie aluvial proporcionan una oportunidad para estudiar más a fondo los cambios en los materiales culturales de San Lorenzo a través del tiempo y del espacio. La mayor parte de los materiales proviene de posibles sitios habitacionales o domésticos pre-olmecas y olmecas. Por eso, los análisis de la cultura material contribuirán al entendimiento de los olmecas desde una perspectiva doméstica.

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