Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2005:
Harriet F. Beaubien
 

Los Laminados de Textil-Arcilla: Un Material de Uso Especial en la Antigua Mesoamérica

Figura 1. Fragmentos de la Cueva de los Quetzales, Las Pacayas [S]. Se conserva una perforación en el fragmento a la izquierda.

Investigación Inicial de Materiales

Los ejemplos que nos dieron a conocer este material laminado textil-arcilla fueron recuperados de dos localidades arqueológicas, ambas en la región de Petexbatún, Petén, Guatemala. Los primeros fragmentos fueron hallados en 1993, en depósitos no estratificados del período Clásico, en la Cueva de los Quetzales, que se encuentra bajo el centro ceremonial de Las Pacayas [Brady y Rodas 1995; 1 ] (Figura 1, arriba). El descubrimiento de materiales similares en 1998, en una bodega del complejo del palacio en el cercano sitio de Aguateca, añadió datos significativos [Inomata et al. 1998; 2 ] (Figuras 2 y 3, abajo). Gracias a las circunstancias del ataque y abandono rápido del sitio hacia el año 800 d.C., y a su cuidadosa recuperación y conservación, los fragmentos de Aguateca pudieron unirse parcialmente para formar objetos reconocibles, y el material se pudo estudiar más profundamente desde el punto de vista tecnológico.

Figura 2. Máscara facial encontrada en la Estructura M7-22, Aguateca [A]. Se conserva una perforación en la punta a la derecha, y la superficie exterior tiene color rojo.

Figura 3. Fragmentos de tocado (?) seleccionados de la Estructura M7-22, Aguateca [B]. El grupo a la izquierda incluye un gran ojo y cuatro colmillos. En el grupo a la derecha se observan los bordes acabados, una perforación y dobleces.
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El trabajo fundamental en ambos conjuntos de datos se hizo en el marco del programa de conservación arqueológica del Centro para la Investigación y Educación sobre Materiales del Smithsonian [SCMRE]. Este trabajo incluyó estudios técnicos de los fragmentos de Las Pacayas y Aguateca en el SCMRE; levantado de los objetos de Aguateca en el sitio y conservación de laboratorio en Guatemala; y estudios de replicación en el SCMRE para formular hipótesis sobre los procesos tecnológicos usados para crear objetos con este material [Beaubien 2001; Beaubien et al. 2002].

Los fragmentos tienen semejanza superficial a tiestos de cerámica, pero la investigación mostró que están hechos de múltiples capas de textiles tejidos y engobes cerámicos. Estos fueron unidos y formados sobre un molde o soporte, se dejaron secar, se modificaron y endurecieron con calor. Este último paso produjo una cerámica rígida, que con la incineración del componente de tela, fue también poroso y de bajo peso.

Muchos factores pueden explicar la elusividad arqueológica que el material ha manifestado hasta ahora. Estos incluyen problemas inherentes de conservación, su apariencia engañosa, y prácticas de excavación que pueden impedir el reconocerlo. Los pocos casos conocidos también sugieren que su uso pudo haber sido muy restringido o especializado. Esto introduce otra limitación. Su uso parece ser para el ceremonial de la élite, y con base en la evidencia de Aguateca, específicamente para la fabricación de máscaras y componentes de tocados. Estas interpretaciones se han mantenido como conjeturas debido al conjunto de datos extremadamente pequeño del que se han extraído. Afortunadamente, se han identificado varios grupos de muestras nuevas, y su estudio preliminar promete expandir nuestra comprensión, no sólo de su uso, sino también de otros aspectos clave de la tecnología y distribución de este material poco usual.

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