Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2005:
Harriet F. Beaubien
 

Los Laminados de Textil-Arcilla: Un Material de Uso Especial en la Antigua Mesoamérica

Tecnología de Laminado

Materiales componentes
Todos los fragmentos fueron hechos de un material cohesivo compuesto por múltiples capas de textiles tejidos y barro. El barro parece haber sido aplicado en la forma de una suspensión acuosa para revestir cada capa de textil y para servir como "adhesivo" entre las capas, creando así una unidad laminada.

Los textiles (ahora universalmente ausentes) fueron visibles en corte transversal como patrones superpuestos de agujeros donde una vez hubo hilos. En los casos en que las superficies exteriores de barro estaban intactas, sugerían frecuentemente una topografía de textil. Con frecuencia, los puntos elevados estaban desgastados, exponiendo pequeños vacíos o canales. En áreas donde la pérdida de la superficie del barro era más extensa, el patrón del tejido fue claramente visible en la forma de impresiones en la capa subyacente de barro.

Típicamente, los textiles fueron variedades de tejido simple, más comúnmente con elementos únicos en cada dirección. Ocasionalmente, se utilizaron consistentemente elementos pareados o triplicados en una de las direcciones (por ejemplo, Figura 8). El grosor de las hebras y la densidad del tejido variaron, pero todos los tejidos proveyeron suficiente espaciamiento para permitir que el barro penetrara a través del tejido para crear una red cohesiva a modo de entramado.

Fabricación del laminado, moldeado y acabado
El grosor de los fragmentos se formó usando cinco o más capas de textil, con lo que el laminado resultante fue mayormente de 2-5 mm de grosor (los fragmentos de máscara de Aguateca fueron notablemente delgados). Algunos llegaron al rango de 10 mm.  La debilidad de los componentes del laminado durante el proceso de fabricación requeriría el uso de un soporte o molde, pero debido a que muchos de los fragmentos fueron pequeños, relativamente planos, y solo levemente curvados, fue difícil determinar si los moldes fueron convexos o cóncavos. Sin embargo, algunos fragmentos mostraron rasgos tales como pliegues o crestas, bordes acabados, perforaciones y coloración con engobe rojo. Los experimentos previos de replicación habían mostrado que algunas de las modificaciones menores (por ejemplo, rasgos del borde) podían efectuarse en el laminado una vez secado, removido del molde y luego humedecido localmente [Beaubien 2001].

Endurecimiento por Calor
Las muestras fueron un tanto quebradizas y friables, pero todas habían sido expuestas al calor, creando un producto cerámico sin textiles remanentes. El color y la dureza variaron, sugiriendo diferencias en el ambiente de calentamiento y exposición. No es posible descartar sin ambigüedad la exposición deposicional al calor, pero pienso que es razonable asumir que el endurecimiento por calor fue el paso final de producción para hacer los objetos laminados rígidos, resistentes al agua y de uso práctico.

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