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Los Laminados de Textil-Arcilla: Un Material de Uso Especial en la Antigua Mesoamérica
Limitaciones de la Base de Datos
Reconocimiento y clasificación del material
Por ser un tipo de material desconocido para los excavadores, las muestras de laminados corren el riesgo obvio de no ser reconocidas, y solo algunos fragmentos pueden capturar la atención y ser clasificados de manera que permitan su localización posterior. Por ejemplo, J. Brady observó que el pequeño número de fragmento de la Cueva de los Quetzales no es representativo del total de casos, pues los tres ejemplos fueron probablemente escogidos porque resaltan debido a sus raras cualidades esculturales (comunicación personal, 2001). Otros fragmentos es este contexto pueden haber sido mal clasificados. Si se identifican como cerámica y se colocan en categorías populosas tales como "figurillas" o "incensarios", puede ser problemático encontrarlos posteriormente. El único ejemplo confirmado que había sido clasificado como fragmento de figurilla fue localizado por azar, de Piedras Negras, un sitio inesperado.
Partiendo de los inventarios del contenido de las cajas y etiquetas en mi búsqueda de colecciones seleccionadas, eventualmente localicé fragmentos en un amplio rango de categorías. Varios fragmentos simples de laminados fueron hallados en una revisión al azar de "bajareque quemado". La mayoría de los ejemplos nuevos se encontraron en cajas designadas como "otros" o "misceláneos". En el caso de Aguateca, un sitio rápidamente abandonado con depósitos complejos, con un sistema de registros necesariamente cuidadoso, le material se había clasificado como "otros materiales". Fue descrito en las notas como "máscara" (después de 1998), una vez que se reconoció la similitud del material. Esta descripción conlleva el riesgo de encasillar prematuramente el tipo de objeto, pero permitió que los fragmentos de interés fueran localizados fácilmente en los inventarios.
Recuperación en el campo
Los fragmentos van desde quebradizos y frágiles (como galletas) hasta sólidos y robustos, lo que afecta directamente su respuesta a los procedimientos de recuperación arqueológica, empaque, manejo y procesamiento inicial. Cualquier material no quemado o pobremente quemado puede no sobrevivir el entierro arqueológico, que provee factores de degradación, tales como agentes biológicos y de agua, tanto para los componentes de textil como de barro. En el caso de Aguateca, su representación desproporcionada en el conjunto de datos se debe probablemente a las circunstancias de deposición favorables, y al procesamiento arqueológico adecuado para la recuperación comprehensiva. Esto incluyó la presencia de un conservador, que permitió que los materiales frágiles se levantaran más efectivamente. Bajo cualquier circunstancia, se espera que el reconocimiento de la fragilidad inherente en el material deba influir favorablemente en su manejo en el campo.
Procesamiento post-excavación
Los protocolos de procesamiento de hallazgos se establecen generalmente con base en la categoría del material y su fragilidad perceptible. Para complicar los problemas de vulnerabilidad inherente y estado de recuperación, los fragmentos mal clasificados de laminados pueden no sobrevivir al ser empacados en bolsas junto con materiales potencialmente disímiles. Los que se clasifiquen como cerámica podrían ser lavados, un procedimiento potencialmente desastroso para los materiales pobremente quemados o los que hayan sido debilitados durante el enterramiento. Los que fueron localizados en este estudio fueron empacados con algún cuidado, y los que parecen haber sido lavados fueron claramente ejemplos robustos de la tecnología.
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