Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2004:
Verónica Pérez Rodríguez
 

Intensificación de las unidades domésticas en el cacicazgo mixteca: la excavación de una casa y campos aterrazados

Resultados preliminares

Los conjuntos cerámicos y líticos de ambas casas excavadas sugieren una ocupación de la clase comunera, puesto que predominaron las cerámicas utilitarias, se dio una densidad mucho menor de cerámicas suntuarias, y los enterratorios fueron más bien sencillos, con pocas ofrendas o ninguna. Los artefactos líticos, aparte de la obsidiana, eran de materiales y manufactura local. Encontramos pocos artefactos de obsidiana, lo cual sugiere que los agricultores de terrazas de Nicayuhu la obtenían sólo en forma de hojas. Las hojas de obsidiana fueron usadas hasta quedar completamente desgastadas, y a veces se les volvió a dar forma para alargar su vida útil. El conjunto completo de artefactos muestra una gran variedad de instrumentos económicos útiles y objetos de cerámica consistentes con la actividad doméstica, sin que se hayan producido evidencias de una lítica especializada (aparte de los instrumentos elementales), de producción cerámica o textil (no se hallaron torteros).

Las excavaciones en la casa 1 (Figura 5 y Figura 6, abajo), mostraron claras evidencias de estabilidad residencial. La casa consistía en cuatro grandes estructuras que rodeaban un patio cuadrado. Cada estructura estaba dividida en dos o tres recintos. Cada recinto mostró evidencia de distintas etapas constructivas. Cada recinto tenía de dos a cuatro pisos de estuco sucesivos. Las estructuras presentaban marcadas diferencias en cuanto a las técnicas de albañilería y construcción, inclusive dentro de un mismo edificio. Todas las estructuras tenían cimientos de piedra y muros de endeques de dos caras (caliche o calcrete) rellenos con piedra y basura. Todos los recintos, salvo uno, contaban con al menos un fogón cerrado de piedra. En la estructura este, el recinto de más al sur tenía un piso inclinado de estuco bien preservado, y un drenaje abierto en el muro de piedra hacia el oeste. Encontramos un elemento similar a un horno al este del recinto sur; a éste lo denominamos anexo este. El anexo consistía en una capa de roca volcánica quemada y una capa inferior de ceniza y arcilla quemada. El recinto sur y el anexo este pueden haber sido un temazcal, una idea que cobró fuerza cuando encontramos un elemento similar en la casa 2.

Figura 6. Vista general de la Casa 1.

Las excavaciones en la casa 2 (Figura 7 y Figura 8, más abajo), también revelaron evidencias de estabilidad residencial. La casa 2 ocupaba la superficie completa de una pequeña terraza, y consistía en cuatro recintos que rodeaban a un patio cuadrado. Más tarde, se agregó un recinto adicional, posiblemente un temazcal, en el área del patio, lo cual redujo sus dimensiones. Otro rasgo interesante de la casa 2 es la pequeña cueva adosada al oeste del recinto sur. Esta cueva fue excavada y vaciada. Encontramos unos pocos materiales líticos y cerámicas rotas o descartadas, que sugieren que los contenidos de la cueva fueron retirados cuando la casa quedó abandonada. Si bien la casa 2 mostró varias etapas constructivas, no se hallaron pisos superpuestos de estuco. Parecería que la casa 1 fue resultado de una ocupación más extensa.

Figura 8. Vista general de la Casa 2.

También abrimos una trinchera en la terraza de lama-bordo (Figura 9, abajo), a fin de obtener un perfil estratigráfico largo que pudiera revelar si los lama-bordos eran construidos a través de un proceso gradual no planificado de inversión de trabajo a nivel de unidad doméstica, de innovación y mantenimiento (por ejemplo Dunning y Beach 1994). El trabajo prolongado en una unidad doméstica y la inversión de capital podrían ser indicativos de usufructo o derechos heredables de ciertas unidades domésticas ubicadas sobre las terrazas de lama-bordo (por ejemplo Netting 1993). Y, estas unidades domésticas habrían pertenecido a las clases sociales identificadas en las excavaciones de la terraza residencial—clase comunera, nanday tay ñuu. Si la excavación revelaba que la terraza se había construido en episodios simples más largos, que habrían requerido una mayor cantidad de trabajo planificado y concentrado, estaría indicando una organización institucional de trabajo superior al nivel que correspondería a una unidad doméstica.

Figura 9. Vista de las trincheras en la terraza lama-bordo.

La trinchera de 1 m de ancho corría perpendicular al muro de la terraza y tenía 16 metros de extensión. Las trincheras excavadas (Figura 9, arriba), revelaron que los lama-bordos fueron construidos a través de un proceso gradual, no planificado, de inversión de trabajo por parte de la unidad doméstica que dependía del escurrimiento natural que tenía lugar durante la estación de lluvias. Además, el conocimiento indígena por parte de los actuales agricultores de San Juan Teposcolula, proporciona un modelo para las construcciones de lama-bordo. Según los agricultores locales, las terrazas de lama-bordo o retenes, se construyen en grupos de entre 8 y 26 personas—6 a 20 hombres, y 2 a 6 mujeres. Los hombres cortan los matorrales y acarrean las piedras, y las mujeres les proporcionan los alimentos para que puedan concluir su trabajo. Por lo general, estas personas forman parte de la misma familia numerosa, o forman parte de una guesa (un acuerdo informal entre unidades domésticas para trabajar con, o para los demás, en tiempos de necesidad). El grupo de trabajo se dirige a un drenaje, donde se construirá el retén durante la estación de lluvias, y hará una barrera de piedra y matorrales cortados de 1 m de alto y ancho. Los agricultores esperan a que llueva y a que se produzca el escurrimiento natural para rellenar el retén con tierra nueva. Con el tiempo, se construye el retén y se construyen las terrazas lama-bordo a través de grupos de unidades domésticas que cooperan entre sí, tratando de crear sus propias y fértiles tierras agrícolas.

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