Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2004:
Zachary Nelson
 

El Crecimiento de Piedras Negras, Guatemala

Introducción y antecedentes

Este proyecto estudia el desarrollo de Piedras Negras como centro, a través del estudio de los restos de sus grupos residenciales. En forma particular, el ciclo de vida de dos grupos residenciales de plazas, representarán el papel de un microcosmos para el proceso en cuestión más amplio, dentro de la organización política. Piedras Negras se encuentra a orillas del río Usumacinta, en el noroeste de Guatemala y dentro de la reserva de la selva lacandona (Figura 1). Su paisaje no ha sido excesivamente utilizado por los granjeros con economías de subsistencia desde que los antiguos mayas lo abandonaron, de modo que sus estructuras no se han visto perturbadas ni cambiadas de lugar para dar lugar al uso moderno, lo cual facilita la arqueología de sus viviendas. La topografía del área está compuesta por ásperas colinas de piedra caliza, con una capa superior de depósitos de tierra superficiales y cubiertas de selva (Aliphat 1994).

Piedras Negras fue investigada por Maler (1901) y en forma más extensa por la Universidad de Pennsylvania (1931-1939). Tanto William Coe (1959) como George Holley (1983) han hecho publicaciones sobre los artefactos y la cronología del sitio, mientras que Tatiana Proskouriakoff reveló su historia (1960). El trabajo en el sitio fue reemprendido con el advenimiento del Proyecto Piedras Negras, bajo la dirección de Stephen Houston (Brigham Young University) y de Héctor Escobedo (Universidad del Valle). El trabajo de campo realizado desde 1997 hasta el año 2000, se concentró en la arquitectura monumental y en los montículos de viviendas distribuidos por todo el centro. Las excavaciones residenciales constan de más de 230 pozos de sondeo y 10 excavaciones a gran escala, en todas las áreas del núcleo del centro (Figura 2). Se las excavó empleando varias técnicas distintas. Uno de los métodos consistió en una excavación a gran escala poniendo el énfasis en la exposición horizontal. Los montículos de viviendas dentro de los grupos R y U, siempre que fue factible, fueron completamente expuestos y excavados hasta la cama de roca. También se ubicaron pozos de sondeo en otros sectores del centro en aquellos lugares donde se sospechaba la existencia de basurales, esto es, junto a los muros y la parte posterior de las estructuras, y en el medio de los patios, para determinar la naturaleza de la construcción artificial. Asimismo, en algunos montículos se abrieron trincheras a lo largo de sus ejes a fin de identificar sitios ocultos, etapas arquitectónicas y enterratorios. Por medio de estas técnicas, 29 de los grupos de viviendas no pertenecientes a la realeza, de los 71 mapeados (41%), fueron objeto de algún tipo de excavación asociada con el grupo (para un informe completo de cada operación, véase Escobedo y Houston 1997, 1998, 1999, 2000; Nelson s/f).

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