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Las Estelas del Siglo IX en Machaquilá y Ceibal
Ceibal
Aunque hay importantes afinidades entre las esculturas de Machaquilá y el corpus escultórico de Ceibal, el discurso visual de este último sitio en muchos sentidos es la antítesis del primero. Desde el principio de su resurgimiento en el siglo IX, el arte de Ceibal fue heterogéneo, mirando hacia fuera para su inspiración. El programa artístico de Machaquilá, uniforme e insular, sirvió al sitio por espacio de unos 40 años, mientras Ceibal, con su escultura ecléctica del siglo IX, dominó el drenaje del Río Pasión en la última mitad de ese siglo.
Ceibal está localizado a unos 35 km al norte y oeste de Machaquilá, es el único otro sitio en la región del Río Pasión en haber producido una importante cantidad de estelas durante el siglo IX (Figura 1). En contraste con el relativamente aislado Machaquilá, la ubicación más accesible de Ceibal en una región de interés económico en la actualidad llevó a su descubrimiento a fines del siglo XIX y a un siglo de estudio, incluyendo excavación arqueológica. Ceibal está ubicado en el cruce de varias rutas de comercio, que conectan a las tierras altas de Guatemala en el sur con la costa del Golfo en Tabasco, pasando por los ríos Usumacinta y Pasión, hacia las tierras bajas mayas centrales en el norte y hacia el oriente, con las tierras bajas del sur, a través de los ríos San Martín, San Juan y Mopán. La interacción con sitios en los cuatro puntos cardinales se sugiere por el arte y los textos jeroglíficos de Ceibal, lo cual apoya su estatus como un principal nódulo en esta red comercial en la segunda mitad del siglo IX. En el siglo noveno Ceibal fue la ciudad maya importante más hacia el oeste en la arteria comercial Pasión-Usumacinta. Su resurgimiento parece estar directamente relacionado con un amplio interés sociopolítico en el establecimiento de límites fijos con el área maya central, con Ceibal fungiendo como ciudad fronteriza en el oeste. El papel de Ceibal como 'pueblo fronterizo' entre las sobrevivientes ciudades mayas del siglo IX de las tierras bajas del sur y del oeste afectó fuertemente a las estelas del sitio. La tardía heterogeneidad escultórica de Ceibal refleja una estrategia de adecuarse a las expectativas de una audiencia diversa, probablemente de mercaderes, de emisarios o de otros visitantes procedentes de una variedad de lugares, mientras intentaba mantener alguna noción de identidad 'maya'.
A través de la larga historia de investigación en Ceibal, las estelas del siglo IX de este sitio han jugado un papel central en las discusiones de posible invasión extranjera de las tierras bajas del sur y en las descripciones de la 'decadencia' de la tradición artística del Clásico maya. Sin embargo, cada una de las estelas de Ceibal también incorpora específicamente convenciones artísticas y/o jeroglíficas 'mayas'. La aparición contemporánea de elementos tanto 'mayas clásicos' como otros que no lo son en la escultura de Ceibal, con frecuencia en una misma estela, sugiere un contexto de múltiples 'sistemas' de convenciones involucrados en el discurso visual y jeroglífico de las representaciones formales del poder.13 La diversidad del corpus tardío de Ceibal parece indicar no una invasión, sino un deseo local de adaptarse a las demandas de una audiencia diversa y cambiante. La heterogeneidad artística de Ceibal constituye una estrategia discursiva que contribuyó al éxito político de la ciudad mucho después de que otros sitios en la región habían caído en el silencio.
Los datos arqueológicos indican que Ceibal tuvo una larga historia marcada por dos distintos crecimientos de población, de actividades constructivas y de poder político, que estuvieron separados por un abandono casi absoluto del sitio durante unos 200 años. Durante la fase Tepejilote Tepeu (600/650-770 d.C.), una floreciente ciudad surgió de nuevo en medio de los restos antiguos de Ceibal. La población creció rápidamente de manera sustancial, tal vez llegando hasta los 8,000 habitantes.14 Durante esta época la historia y la política de Ceibal se vieron íntimamente entretejidas con las de la dinastía mutal que gobernó en la región de Petexbatún, desde Dos Pilas y Aguateca.15
Al igual que Machaquilá, Ceibal fue uno de los reinos subalternos en competencia, que quisieron proclamar su autoridad regional después del decline del sistema político mutal, como se evidencia por la Estela 6/22 de Ceibal y por un par de paneles designados Estelas 5 y 7. Estas esculturas revelan fuertes afinidades con otras de Petexbatún e incluyen referencias explícitas a la política regional. Durante esta era el arte de Ceibal estuvo ampliamente involucrado en las tendencias y convenciones visuales de la región mayor de Petexbatún.
La producción de estas obras se vio seguida por casi cincuenta años de silencio escultórico en Ceibal. Lo mismo puede decirse de casi toda la región inferior de Petexbatún, donde sólo Itzán, en la extrema orilla occidental del área, produjo una escultura: la Estela 6, en 830 d.C.16 Durante este mismo periodo, Machaquilá gozó su tardío florecimiento, ya que todas sus estelas tardías se produjeron entre las Estelas 5 y 7 de Ceibal y las siguientes esculturas comisionadas en el sitio, con fecha de 849 d.C.
Notas Finales
- El término 'sistema' aquí se refiere no a una realidad fija y paradigmática, extraña a las expresiones visuales particulares, sino a la concepción de una estructura coherente mantenida por los participantes en el discurso visual.
- Sabloff 1975:234-237; Willey et al. 1975:41-42; Tourtellot 1988:411-427; Tourtellot 1990:127-133; Willey 1990:196-197, 247-256, 264.
- Para una discusión de la historia del sistema político mutal de Petexbatún, ver a Houston y Mathews (1985), Houston (1993), y Martin y Grube (2000).
- Mathews y Willey 1991:46, 57.
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