Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2006:
J. Kathryn Josserand
 

Ciclos de Historias en la Mitología Chol (Maya): una Contextualización de la Iconografía Clásica
con Nicholas A. Hopkins, Ausencio Cruz Guzmán, Ashley Kistler, y Kayla Price

Resultados hasta la Fecha: Dramatis Personae en los Relatos Populares Chol

Todavía no se ha llevado a cabo el examen detallado de todos los aspectos de los cuentos populares chol reunidos, pero sí puede compilarse una lista de los protagonistas más importantes de estos relatos. En anteriores temporadas de campo documentamos textos sobre la creación (con la Luna y sus Hijos Gemelos), así como otras historias (Cruz, Josserand y Hopkins 1980; Hopkins y Josserand 1994). Aquí, sólo nos ocupamos de los protagonistas de los textos reunidos en 2002. En futuros informes habremos de formalizar listas de marcos de referencia, parafernalia, líneas de eventos, y otros elementos del cuento. Entretanto, hemos presentado esbozos simples en el Apéndice II. Casi todos los actores en estos cuentos son humanos o casi humanos (los animales personificados incluidos). En un estudio pionero de los relatos, cercanamente relacionados, de los mayas tzeltales, Brian Stross (1977, 1979), al traducir el término tzeltal pukuh, se refirió a este grupo como "demonios". No parece haber un término equivalente en la lengua chol, y puesto que no se trata de seres particularmente malvados, hemos preferido usar el término más neutral de "personajes con apariencia humana".

Los relatos con personajes de apariencia humana a menudo involucran un encuentro entre estas criaturas y seres humanos, del cual a duras penas los humanos logran escapar. Dos subgéneros prominentes de tales relatos son los cuentos de Mensajeros y los cuentos de Comadres. En los cuentos de Mensajeros, los hombres salen con el fin de entregar un mensaje y quedan atrapados de noche en una casa abandonada. Durante la noche, algunos brujos visitan la casa, descubren a los humanos, y se produce una persecución. En los cuentos de Comadres, las mujeres van al río a moler maíz y juntar caracoles, y allí se revela que una de ellas se puede transformar en jaguar. La mujer humana huye y es perseguida. Otras historias similares involucran ya sea a humanos que viajan –y que a menudo se pierden– en lo profundo del bosque, o visitas de personajes con apariencia humana a campamentos o casas aisladas donde viven seres humanos. El inventario de personajes tal y como aparecen en la colección de textos de este verano puede verse más abajo (y en el Apéndice II). También se ha preparado un apéndice con una guía a otra literatura publicada e inédita referida a todos estos personajes (Apéndice I).

Todos los personajes con apariencia humana parecieran representar la misma oposición subyacente, Cultura versus Naturaleza. Los seres sobrenaturales mesoamericanos son famosos por su multivocalidad (Hunt 1977), y todos los personajes con apariencia humana pueden finalmente ser tomados como expresiones de los aspectos negativos y positivos de la Naturaleza. Comparten muchos rasgos; los cuentos sobre encuentros con ellos tienden a ser parecidos, y las historias expresan valores similares.

Por un lado, un conjunto de estos casi-humanos representa los peligros de la Naturaleza, en contraposición con la seguridad que brinda la Cultura. Ellos devoran a las personas, hablan entrecortadamente, están desnudos; a menudo se ven frustrados porque no llegan a entender los aspectos más fundamentales de la vida civilizada, como hervir agua o cocinar los alimentos. Este conjunto de personajes amenazadores con apariencia humana incluyen al Negro, al Espinudo, al Salvaje, y al Kichañob. Por el otro, otras manifestaciones de seres sobrenaturales con apariencia humana representan los aspectos positivos y nutricios de la Naturaleza, y prometen riqueza y protección a todo aquel que se sirva responsablemente de los recursos naturales, a quien actúe de acuerdo con los valores de la Cultura tradicional. Este grupo de personajes benévolos incluye al Chajk, a Lak Mam, y a Don Juan. Mientras que hay un diferente grupo de historias asociadas con cada uno de ellos, estas se superponen en muchos de sus rasgos, y podrían originalmente ser todas manifestaciones del Dueño de la Tierra, el dueño y administrador de los recursos naturales, conocido en las fuentes etnográficas como las manifestaciones con apariencia humana que con más frecuencia son objeto de actividad por parte de los humanos (oraciones y ofrendas, Vogt 1969; Cruz, Josserand y Hopkins 1980).

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