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Federico Fahsen
 

La Escalinata Número 2 de Dos Pilas, Petén, Los Nuevos Escalones

Los Inicios del Clásico: La Intrusión de Tikal

Como era de esperarse, los asentamientos más tempranos del Preclásico y los primeros centros dinásticos del período Clásico se encuentran en nodos críticos del sistema ribereño. La historia dinástica del Alto Pasión durante el período Clásico empieza en el sitio de Tres Islas, donde la dinastía local erigió tres monumentos espléndidos. Desde este período temprano, el involucramiento internacional es evidente en la iconografía relacionada con Teotihuacán, que es clara en estas estelas. Sus fechas entre 395 y 475 d.C. se correlacionan con el período de involucramiento mexicano en la dinastía de Tikal y la expansión de su hegemonía por todo el Petén y solamente un poco después, con la influencia de Teotihuacán en Kaminaljuyú, punto comercial de las Tierras Altas (e.g. Martin y Grube 2000; Stuart 2000; Schele 1992).

Los recién descubiertos escalones 6 y 5 de las Secciones Este y Oeste (Figura 3 y Figura 4) respectivamente de la Escalinata 2 de Dos Pilas relatan el ataque, toma y dominio del sitio por Calakmul, aún cuando temporalmente, forzando el conflicto entre ambos hermanos al cambiar la lealtad del reino del Petexbatún.

Las conexiones y enlaces económicos e ideológicos entre estos estados y sus regiones aledañas y el norte y centro del Petén ayudan a explicar su constante interacción, su correlación histórica y su deterioro simultáneo. A este respecto los proyectos anteriores en Petexbatún, de la escalinata jeroglífica de Dos Pilas y los actuales en Cancuén indican que la historia de los reinos del Petén sud-occidental no puede ser explicada únicamente por sus historias locales o aún regionales o sólo por disputas dinásticas. Las interpretaciones anteriores (Mathews 1979; Houston y Mathews 1985; Houston 1987, 1993; Houston y Stuart 1990) de su desarrollo histórico no reconocieron la importancia de la ruta fluvial de comercio y el papel que jugó en la región del oeste Maya.

La nueva excavación en la Estructura L5-49 reveló que en los primeros años del siglo séptimo BALAJ CHAN K’AWIIL el hijo menor de K’INICH MUWAANN JOL y por ello hermano de NUUN U JOL CHAK gobernante de Tikal, nació y fue enviado siete años más tarde a fundar el sitio de Dos Pilas unos 130 km al sur oeste de Tikal para establecer la presencia de este último en la región. Dos Pilas está a 5 km de Arroyo de Piedra, una anterior capital del Petexbatún y a 10 km de Tamarindito sede de un reino más antiguo aún en el área (Guenter 2002; Houston 1993). El establecer esta nueva ciudad en medio de lo que ya estaba habitado, sólo pudo haber sido para crear un puesto avanzado de control por Tikal en el área del Petexbatún y la cuenca del río Pasión. Un virrey de la familia real tikaleña y un número fuerte de tropas jugarían ese papel (Figura 5).

Sus motivos militares se evidencian por la ubicación de su nueva base regional en un lugar donde los suelos y el drenaje impiden la agricultura productiva, por lo que cualquier población grande tuvo que ser mantenida por el tributo de los vecinos dominados. Dos Pilas se mantuvo de dicho tributo, tal como fue demostrado por los estudios paleo ecológicos extensivos e intensivos del sub-proyecto de Ecología de Petexbatún llevados a cabo por Dunning y Beach. Las excavaciones, estudios paleo ecológicos y análisis de fosfatos en suelos han mostrado que no hay evidencia de agricultura en o alrededor de Dos Pilas, y concluyeron que pudo haber sido un verdadero estado "depredador" tributario (Dunning, Beach, y Rue 1997; Dunning y Beach en prensa.) Es claro que Tikal quería que Dos Pilas fuera una base para asegurar su frontera occidental y proteger la ruta fluvial ante la creciente amenaza y hegemonía de su rival, Calakmul.

La riqueza obtenida del control de las rutas de comercio del altiplano y hacia la cuenca del Usumacinta por Tikal tuvo que haber encendido la envidia de Calakmul y sus gobernantes quienes desde la mitad del siglo cuarto en un movimiento circundante, habían empezado a rodear con sus fuerzas al estado tikaleño y sus aliados.

La Escalinata Jeroglífica 2 menciona primeramente que la derrota de Dos Pilas y Tikal fue precedida de la captura de Itzán cerca del río Pasión en 650 d.C. Poco después de otro ataque a Tikal por las fuerzas de Calakmul un gobernante llamado KIIB AJAW llegó a la región de Cancuén a instalarse y fundar la nueva capital en una región más favorable al control del comercio. El enlace entre el altiplano y el centro del Petén fue entonces arrebatado a Tikal (Fahsen 2001a, 2001b; Fahsen y Jackson 2001; Guenter 2002; Demarest y Fahsen 2002).

Aunque BALAJ CHAN K’AWIIL fue un leal hermano menor durante cerca de treinta años la presión ejercida por Calakmul sobre Dos Pilas y el hecho de que Tikal ya nos estaba en una posición de ayudar a su hermano, fue un factor importante en el cambio que ocurrió y que resultó en volver al Petexbatún un firme aliado del reino de la Serpiente (Kan) como se identifica al gran rival de Tikal.

Durante los cuarenta años entre la derrota de Tikal por Calakmul y más tarde por Dos Pilas, el control de las rutas comerciales fluviales estuvo bajo el dominio del reino de la Serpiente utilizando a Dos Pilas y otros reinos vasallos en su nombre. Sin embargo en el año 695 YUKNOOM YICH’AAK K’AHK’ de Calakmul fue derrotado por el nuevo gobernante de Tikal JASAW CHAN K’AWIIL, el hijo y heredero de NUUN U JOL CHAAK. Esta derrota de Calakmul restaura la preeminencia de Tikal en el área central Maya pero ya nunca en el sudoeste donde Dos Pilas mantiene su presencia hasta su caída final en 761 cuando K’AWIIL CHAN K’INICH es sacrificado, significando así la destrucción y quema del sitio y la fragmentación del control de la cuenca entre varios pequeños reinos como Aguateca, Ceibal, La Amelia, etc., (Martin y Grube 2002).

Aquí vemos otra vez que es obvio que los eventos en la Cuenca del Pasión no fueron motivados localmente ni fueron una guerra civil entre facciones rivales tikaleñas, como se había pensado con anterioridad. En lugar de eso, la fundación y guerras de Dos Pilas en el siglo siete y la hegemonía de Petexbatún fueron parte de una guerra internacional que tuvo como uno de sus objetivos (y motivos) el control la ruta comercial del río La Pasión.

Estos pequeños estados no pudieron dominar la cuenca, es más la derrota de Calakmul tiene como consecuencia conflictos entre Yaxchilán entre Piedras Negras en el Usumacinta inferior obstruyendo también así el libre flujo de bienes por el río. Al final del siglo octavo muchas de las capitales fluviales y sus reinos habían sido abandonadas o estaban en franca decadencia y por ello el comercio entre el Petén, el Pasión superior y el altiplano cesa y se provoca un cambio en la producción e intercambio de la cerámica, por ejemplo, hacia el interior (Foias y Bishop 1997; Foias 1996). Al mismo tiempo el jade, la pirita, las plumas de Quetzal y la obsidiana y otros bienes exóticos del altiplano se tornan difíciles o imposibles de obtener.

Como se ha detallado en otras oportunidades, la intensidad de la guerra en el siglo octavo pudo haber sido estimulada por las "guerras internacionales de poder" del siglo anterior entre las crecientes hegemonías de Calakmul y Tikal (O’Mansky y Demarest 2001; Demarest en prensa; Demarest, Rice y Rice en prensa.) La guerra también fue causada por la intensificación de pugnas dinásticas y rivalidades entre elites que se debieron a la proliferación de la clase elite a través de la poligamia y las políticas de patrocinio y promoción (Demarest 2001, en prensa; Demarest, Rice y Rice en prensa.) La hegemonía de Petexbatún colapsó en guerra endémica intensiva, lo que llevó a la destrucción de Dos Pilas y Aguateca, y posteriormente al abandono casi total de la región.

Mientras el colapso de Petexbatún fue el "primer dominio en caer" en el largo proceso de la decadencia de las Tierras Bajas del sur, su impacto en la ruta de comercio occidental fue más inmediato. Entre 760 d.C. y poco después de 800 d.C. Todos los centros de Petexbatún colapsaron. Poblaciones de refugiados de diferentes tipos se movieron a río arriba y río abajo, causando un impacto inmediato en los reinos ribereños. Grupos fortificados sobrevivieron después de 830 d.C. en Punta de Chimino y Ceibal (Demarest, Escobedo, y O’Mansky, 1997), y algunas poblaciones pequeñas se asentaron en estructuras perecederas alrededor de la Laguna de las Pozas hacia el sur (Johnston et al. 2001; Castellanos et al.).

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