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La Escalinata Número 2 de Dos Pilas, Petén, Los Nuevos Escalones
Conclusiones
Aun cuando al final de la civilización Clásica Maya en tierras bajas ha sido motivo de mucho estudio y controversia, se torna claro que en la opinión del autor de este artículo, que junto a otros que han estudiado el sudoeste del Petén y el conflicto TikalCalakmul a fondo, uno de los principales factores para ese final fue la interrupción de las rutas de comercio y el flujo del mismo desde el altiplano, en especial de las arcas centrales y del norte que suministraban los bienes exóticos necesarios para el intercambio entre las elites dominantes.
Podemos especular que entre 760 y 800 d.C. las guerras y la desintegración de la cultura de la zona Pasión Medio pudieron haber tenido un efecto interregional devastador a través del rompimiento del comercio y transporte. Este rompimiento posiblemente explica la decadencia y abandono de la mayoría de centros principales del sistema Pasión/Usumacinta entre 800 y 810 d.C. entre cuarenta y cien años antes que muchas ciudades importantes de las Tierras Bajas Centrales localizadas hacia el este. En ocasiones anteriores, la mayoría de expertos habían interpretado el colapso occidental por medio de eventos locales o por procesos globales generales de las Tierras Bajas. Las causas locales, como las derrotas militares de Palenque por Tonina o Piedras Negras por Yaxchilán, no explican porqué esas dinastías fracasaron en resurgir. Las causas globales, como el cambio climático, sobrepoblación o el deterioro ecológico no explican porqué el colapso empezó en el occidente, donde las poblaciones fueron más pequeñas y el abastecimiento de agua estuvo lejos de ser un problema. Además, los resultados de seis temporadas de investigaciones en el Proyecto Petexbatún han negado claramente estos factores ecológicos o demográficos (p.e. Demarest 1997; Dunning et al. 1997; Wright 1997; Dunning y Beach en prensa; Emery 1997).
Estas explicaciones locales-globales de la decadencia de estos reinos en el siglo octavo también fallan en explicar el porqué de la cronología temprana y simultánea del decline y abandono de los centros ribereños. La razón de las decadencias correlacionadas es obvia. La ruta de comercio fluvial se había roto en su parte media por la guerra endémica que había encerrado a la región de Petexbatún y el Pasión Medio, incluyendo Ceibal. La ruta de comercio de más de mil años de antigüedad que unió las Tierras Altas y Bajas, y la Verapaz con el Golfo de México se rompió a la mitad por las guerras endémicas de Petexbatún y Ceibal. El resultado fue la bien documentada regionalización occidental en la producción e intercambio de cerámica (Foias y Bishop 1997; Foias 1995). Con el comercio y el transporte interrumpidos hacia el este y el sur (Petén, Alto Pasión, y Tierras Altas del Norte), estos reinos dirigieron sus afiliaciones económicas y cerámicas hacia adentro o al oeste (con su cerámica de pasta fina).
Sin embargo, el sur había sido siempre la fuente de jade, pirita, plumas de quetzal, la mayoría de la obsidiana y muchos otros bienes exóticos que mantuvieron las redes de patrocinio de los reinos ribereños. Con el colapso de estas redes, los reinos occidentales enfrentaron problemas para obtener estos lujos y bienes exóticos, y por consiguiente sufrieron un debilitamiento de sus redes de patrocinio, además del impacto destructivo de los asedios, la concentración de asentamientos y el desplazamiento y dispersión de poblaciones en Petexbatún fue seguido entre 800 y 815 d.C. por decadencias y migraciones de poblaciones similares en centros como Piedras Negras, Yaxchilán, Aguateca, Palenque, Cancuén, y los otros grandes reinos ribereños (Figura 6, Figura 7, Figura 8).
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