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Entendiendo las Transformaciones Arquitectónicas del Clásico y Postclásico en las Unidades de Vivienda y las Comunidades Rurales de las Cuencas de Quexil-Petenxil en El Petén, Guatemala
Discusion y Conclusiones
El proyecto representa un avance en la arqueología mesoamericana y en la maya, específicamente, porque investiga la época menos conocida en la historia cultural del Petén tardío (P. Rice 1986), de un modo que permite desplegar una descripción histórica directa (Kremer 1994; Rice et al. 1998). Este es un trabajo importante porque mejora una cronología poco comprendida (Rice 1987:235-239; Rice et al. 1996:304) que permitirá tratar los procesos de la transformación cultural del diseño arquitectónico a través de la inmigración y el cambio social interno. El proyecto se centra en los procesos dinámico-culturales en una comunidad rural durante su interacción con estados del período Clásico, durante la posterior declinación de esas relaciones, y durante su reincorporación al estado itzá en el Postclásico. En este estudio, utilizo el análisis cronológico para informar sobre mi reconstrucción histórico-cultural. En última instancia, el objetivo del estudio es entender cómo la forma y la organización de la casa arquitectónica y de los patrones de asentamiento rural se transformaron entre los períodos Clásico y Postclásico, una transformación que alternativamente puede haberse debido a una reorganización interna en la sociedad del Clásico Maya Terminal (Haviland 1968), o tal vez a la inmigración o contacto con forasteros mayas y no-mayas (Thompson 1970; Fox 1987; Rice 1988; Tourtellot 1988; Webster 2002). De esta forma, los resultados de los análisis radiocarbónicos por AMS (Cuadro 1) son importantes puntos de partida en esta reconstrucción, y dan lugar a un replanteo del proceso cultural.
Ciertamente, este informe presenta sólo una parte del análisis abarcativo que he desarrollado en su totalidad en otros trabajos, entre ellos mi tesis de doctorado (Schwarz 2001, 2003, 2004). Como tal, en la discusión que sigue sólo se resumirá brevemente dicho análisis, especialmente en lo que tiene que ver con los análisis cronológicos e histórico-culturales.
Las islas Quexil ya tenían asentamientos importantes en el período Clásico Terminal Temprano, como está documentado en los análisis de un basural estratificado y de enterratorios, y en un análisis radiocarbónico por AMS que demuestra la ocupación del grupo de la acrópolis en el islote oriental para el 810 ± 43 d.C. (Cuadro 1). Es probable que el lugar de la isla haya sido ocupado como resultado de la inestabilidad política que acarreó el colapso, para el Clásico Terminal, de los estados cercanos y las áreas urbanas. El medio ambiente de la isla y los muros externos que se identificaron en sitios de regiones lacustres cercanas, como Zacpetén (Pugh 2001) y Muralla de León (Rice 1986), demuestran la naturaleza defensiva y defendida de estos sitios, y era ésta sin duda una época de guerras y conflictos en Petén (Demarest et al. 1997; Webster 2002).
La arquitectura cívico-ceremonial en el islote oriental de Quexil exhibe una disposición estructural demostrativa de un plano de plaza 2, una alineación este-oeste de estructuras del período Clásico que predomina en Tikal (Becker 1971, 1982, 1999). Esto, conjuntamente con las evidencias provistas por los artefactos (Schwarz 2004), sugiere una continuidad local cultural y poblacional en el período temporal que va del Clásico al Postclásico. Al contrario de lo que opinan muchos investigadores (Thompson 1970; Fox 1987; Rice 1988; Tourtellot 1988), no considero que los cambios arquitectónicos o de artefactos en las regiones lacustres del Petén estén sugiriendo la inmigración de mayas o no-mayas ni desde Seibal ni desde ningún otro lugar. En todo caso, pienso que la transformación cultural tuvo lugar a medida que los habitantes de las aldeas fueron transformando sus asentamientos y su arquitectura doméstica como parte de una reorganización de la sociedad, necesaria a raíz de los cambios políticos de gran envergadura que tuvieron lugar durate el colapso político maya. Yo infiero que el uso de formas de plataforma en forma de C está relacionado de cerca con cambios en la expresión arquitectónica de la veneración de los ancestros, como el uso de plataformas como altares (Gillespie 1999). Dado este caso, las similitudes con las formas de las plataformas de Seibal y de otros lados, más probablemente se deban a la adopción de un conjunto común de símbolos religiosos arquitectónicos en esta región de Mesoamérica por parte de los habitantes del lugar (por ejemplo, según Ringle et al. 1998), que a la inmigración de un número importante de forasteros en la región de los lagos del Petén (contra Fox 1987; Rice 1988; Tourtellot 1988; Webster 2002). Más tarde, las islas Quexil se transformaron en una aldea bien integrada dentro del estado itzá, muy probablemente hacia el período del Postclásico Tardío (1250-1450 d.C.), cuando tuvieron lugar los rituales del culto religioso que involucraban el uso y la quema de incensarios cerámicos en forma de efigies (fechados para este período) y las ofrendas de animales. Como ya se ha informado anteriormente, la ocupación Histórica Temprana de las islas Quexil ha sido bien confirmada por mis excavaciones y análisis radiocarbónicos, y también ha sido corroborada por los textos españoles del siglo diecisiete.
De esta manera contamos hoy con un registro excepcional del asentamiento maya en una pequeña isla lacustre, que comenzó en el período Clásico Terminal Temprano, con un prolongado período de ocupación, y que finalmente fue abandonado aproximadamente nueve siglos más tarde, después de la conquista española. El problema más inmediato radica en entender de qué manera los mayas de las cuencas del Quexil y el Petenxil sobrevivieron al período de crisis política en el período Clásico Terminal, y lograron reorganizar su sociedad rural, a la luz de las nuevas condiciones del Postclásico, una reorganización que se me hace mayormente evidente a través de la lente de la arquitectura. Imagino la transformación como un proceso de permanente estructuración de la sociedad (Giddens 1979, 1984) a través de la creación de espacios sociales tanto de arquitectura doméstica como cívico-ceremonial. Mi estudio documenta cómo los cambios macropolíticos ocurridos durante y después del colapso del Clásico Maya, emanados de regiones centrales, le dieron forma a las comunidades locales, y cómo esas comunidades locales se adaptaron y se transformaron activamente, junto con su arquitectura doméstica, para promover su propia reproducción social en una época de grandes conflictos políticos que incluían factores de guerra, migración y cambios políticos. Mi conclusión es que los mayas rurales de la cuenca del Quexil y el Petenxil sobrevivieron a los cambios políticos del Colapso Maya a través de la combinación de una acción intencional política y práctica, y que transformaron su organización social y familiar a través de la eficaz reestructuración de sus unidades de vivienda y de sus comunidades, incluyendo su arquitectura doméstica y las prácticas religiosas en espacios especiales, para adaptarse a las realidades sociales y políticas de la sociedad maya post-colapso.
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