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Proyecto de Restauración de un Códice de Baking Pot, Belice
Interpretación Preliminar de los Artefactos
El depósito principal (Artefacto R) ocupaba un área de aproximadamente 30cm × 40cm en el piso de la tumba cerca de la cabeza del individuo enterrado. La hipótesis inicial fue que los fragmentos de pintura constituían los restos de un códice (término usado para describir la forma de los antiguos libros mesoamericanos). La misma se basó en al menos una extensión relativamente continua y plana de pintura, que aparecía fracturada pero que mantenía una orientación relativa. En varias áreas se observó la presencia de fragmentos apilados, sugiriendo que pueden haber habido múltiples capas de pintura. No está claro de qué manera este depósito guardaba una relación con los otros dos pequeños grupos distintos de escamas pintadas uno dentro de una vasija de cerámica cerca de la cabeza del individuo enterrado (Artefacto S), el otro cerca de los pies del individuo (Artefacto T).
Tipos de Objetos
En base a la excavación realizada por Beaubien de la porción B del Artefacto R, y a los estudios técnicos realizados por Chemello sobre las escamas de pintura disociadas (provenientes del Artefacto R, al igual que las que se recolectaron como los Artefactos S y T), ofrecemos las siguientes interpretaciones preliminares.
Asumiendo un enfoque pictórico, en el cual una superficie decorada en particular y posiblemente un objeto completo decorado comparte un tipo común de fondo o capa de preparación, las diferencias de mayor importancia en el color del fondo, la textura, el espesor y la morfología, ofrecen una evidencia persuasiva que apunta a más de un objeto orgánico pintado. Ni la propuesta decorativa ni la disposición de las escamas pintadas dentro del depósito, sugieren que las escamas de pintura representen los restos de un códice, en base a los ejemplos que se conocen hasta la fecha.
El esquema decorativo, extrapolado sobre la base de las pocas "islas" de pintura excavadas del Artefacto R/B, y los fragmentos disociados seleccionados, incluye uno en el cual se observan áreas curvilíneas en forma de salpicaduras de color que aparecen dispersas sobre un fondo verde, y otro con una versión más delicada de formas coloreadas por medio del uso de finas líneas negras. Al combinarse con superficies monocromas verdes, estos esquemas decorativos recuerdan a aquellos de las calabazas pintadas que se excavaron en el sitio de Cerén (El Salvador) [Beaubien y Beaudry-Corbett 2002], o de los accesorios de madera pintada presentes en la tumba del Gobernante 12 de Copán (Honduras) [Fash et al. 2001].
En combinación con los numerosos fragmentos disociados, las "islas" excavadas parecerían representar porciones todavía intactas de capas más extensas de pintura. Sin embargo, la orientación de la pintura, sobre el lado de arriba o sobre el lado de abajo, y su distribución en el depósito, no son compatibles en cuanto a su relación entre sí, lo que sugiere que el depósito fue roto en algún momento del pasado, o tal vez en el momento mismo de su descubrimiento. Como alternativa, pueden representar muchos objetos pequeños o parcialmente decorados.
Con respecto al gran grupo de fragmentos, por lejos el Artefacto R se caracteriza por presentar una variedad completa de pinturas y colores y tipos de fondos. En general, los tres diferentes colores del fondo hacen pensar que fueron aplicados sobre al menos tres objetos diferentes. Las diferencias de textura en fondos de un mismo color, como los dos fondos color crema, pueden estar reflejando su uso sobre un objeto cuyas superficies interna y externa tuvieran características distintivas. Las calabazas son un ejemplo, puesto que la cáscara de la fruta tiene un exterior liso y un interior fibroso. Los patrones de estrías observados en al menos uno de los tipos de fondos sugieren el uso de madera, particularmente en combinación con residuos orgánicos identificados como gomas vegetales (como en el fondo blanco con vetas rojas). Las escamas sobre un fondo marrón pueden haber decorado una cáscara marcadamente texturada, en base a sus características y a la concentración, en una capa delgada, de fragmentos que se asemejan a una corteza degradada, excavados en esa área de los depósitos (Porción B). Con análisis adicionales, tal vez la capa delgada y compacta de marrón oscuro indique también un substrato de material orgánico.
El segundo grupo de fragmentos pintados, en lo que a tamaño se refiere, designado como Artefacto S, fue recolectado del interior de una vasija cerámica, ubicada en la zona del Artefacto R. El depósito sólo está formado por escamas de pintura con un fondo blanco con hoyuelos, un tipo que también ha sido documentado para el Artefacto R. Este depósito puede representar un objeto que se extendía desde el área del Artefacto R a través de la vasija cerámica, de forma tal que porciones del mismo podrían haber caído, subsecuentemente, en su interior.
El grupo más pequeño de los tres grupos de fragmentos de pintura, el Artefacto T, fue recolectado en el piso de la tumba cerca de los pies del individuo enterrado. Las escamas del Artefacto T representan tres diferentes tipos de fondos y diversos colores, también presentes en el Artefacto R; sólo están ausentes los fondos de los tipos crema burda y blanco con vetas rojas. La cantidad es lo suficientemente exigua como para pensar que más probablemente fueron desplazados del depósito del Artefacto R, en algún evento de perturbación de la tumba, y que no se trata de objetos separados.
Contribuciones a los Estudios Técnicos de las Tradiciones Pictóricas Mayas
La información técnica derivada de este estudio sobre la pintura y el fondo, al igual que de los esquemas decorativos, resulta un importante agregado a la información disponible sobre las antiguas tradiciones pictóricas mesoamericanas. Mientras que la paleta de colores incluye colorantes minerales cuyo uso ya ha sido documentado en las pinturas murales, en las pinturas post-cocción de las cerámicas, y en la decoración de artefactos orgánicos ya desintegrados [por ejemplo, Magaloni et al. 1995; Fletcher 2002; Beaubien y Beaudry-Corbett 2002], el descubrimiento sorprendente fue el uso de un fosfato de cobre poco conocido, la pseudomalaquita, como el verde que predomina en los objetos de Baking Pot. Hay pocos estudios publicados del uso de este mineral en otros lugares [Scott 2002; Naumova y Pisareva 1990; Newman y Derrick 2002]. Sin embargo, su uso en Mesoamérica hasta el momento no había sido registrado, si bien su presencia fue identificada en análisis realizados a escamas de pintura de artefactos orgánicos desintegrados que fueron excavados en Santa Rita Corozal, Belice [análisis inéditos realizados en 1990 por Beaubien, SCMRE #5168]. Es posible que la pseudomalaquita tenga una presencia más frecuente de la que ha sido reportada hasta ahora. Su similitud visual con la malaquita, mucho más común, plantea la perspectiva de una identificación errónea de las pinturas verdes, basada en suposiciones y no en análisis mineralógicos. Como alternativa, su identificación en Baking Pot puede representar un uso localizado o especializado. Cualquiera de estos escenarios ponen de manifiesto la necesidad de continuar con las investigaciones técnicas.
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