Excavaciones de dos Panteones del Formativo Medio en el Valle de Mascota, Jalisco, México
Conclusiones
Los artefactos encontrados en este sitio que se puedan relacionar con el sitio de El Opeño en Michoacán (Oliveros 2004), los sitios de la fase Capacha en Colima (Kelly 1980), así como el material Capacha saqueado del sitio de Apulco, Jalisco (Greengo y Meighan 1976), incluyen: las ollas con decoración incisa, aristada o picuda; vasijas en forma de tecomate; el pebetero de cerámica; un bruñidor en forma de trapecio; los dijes de cristal de roca en forma de trompeta; las figurillas no horneadas; ornamentos de pirita de hierro; y placas de piedra fina indican una contemporaneidad por lo menos parcial con el material arqueológico de estos tres lugares.
La única fecha de radiocarbono de material Capacha en Colima no es de confianza, y el promedio de las fechas centrales de la tumbas recientemente excavadas en El Opeño es de aproximadamente 1200 a.C. (Mountjoy 1998). La fecha central de 990 a.C. que tenemos de carbón derivado directamente de huesos incinerados encontrados en la Unidad #2 de Los Coamajales en asociación con una olla de forma y decoración tipo Capacha parece ser una fecha totalmente aceptable para la subfase más temprana de la tradición Capacha que es anterior a la subfase Capacha más tardía representada en el sitio de El Pantano (MA-9). El Pantano contiene algunos artefactos de otros tipos atribuidos a la fase Capacha en Colima (Mountjoy y Mountjoy 2005), y está fechado por cinco fechas de radiocarbono a aproximadamente 800 a.C. (Mountjoy 2001). Entonces, la fase más temprana de Capacha debe fechar a aproximadamente 1200 a.C. a 900 a.C.
Hay otros hallazgos de mucha importancia procedentes de las excavaciones en Los Coamajales. Uno de ellos es el descubrimiento de una tumba de tiro y bóveda que sin duda se puede atribuir a la tradición Capacha, una inquietud que ha existido por más de 30 años (Mountjoy 1994; 1998), y que forma un eslabón entre las tumbas de escalera y bóveda de El Opeño (Oliveros 2004) y las tumbas de tiro y bóveda bien conocidas en Colima, Jalisco y Nayarit durante el Formativo Tardío y el Clásico Temprano (ca. 300 a.C. a 300 d.C.) (Pickering y Cabrero 1998).
Otros hallazgos de mucha importancia en Los Coamajales para el conocimiento sobre el Formativo Medio en el Occidente incluyen: la primera evidencia de incineración de cuerpos; evidencia temprana y amplia de una lapidaría sofisticada en cristal de roca (cuarzo); unos de los adornos de pirita más tempranas en el Occidente, así como en Mesoamérica; y una vasija de cerámica sensacional en la forma de un jaguar gruñendo que debe tener alguna relación con el culto al jaguar ampliamente conocido entre los olmecas del sureste de México.
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