Investigaciones Arqueológicas en Medias Aguas, Veracruz, México
Los Entierros
La excavación de los cinco primeros entierros prehispánicos hallados en el sitio de Medias Aguas, fue un proceso minucioso y detallado, para lo cual se empleó instrumental odontológico-quirúrgico y las mejores condiciones estériles posibles como el empleo de guantes y tapa-bocas desechables para evitar la contaminación de los restos óseos. Todo esto con el objetivo de poder aplicar a los entierros diversos análisis como pruebas de colágeno y RC14 para datación y pruebas de ADN para comparaciones étnicas con otros sitios y regiones, así como la obtención de muestras para análisis paleo-etnobotánico.
Entierro 1
El Pozo 1 en donde se encontró el Entierro 1, se ubica al norte del montículo mayor del sitioNúmero 1 (Figura 6), las medidas iniciales de esta unidad de excavación fueron de 1×1 m, ampliándose poco tiempo después dadas las circunstancias del hallazgo.
La excavación se llevó a cabo identificando capas naturales controladas por niveles métricos de 20 cm de profundidad. En el Nivel 4-Capa III, se localizó una vasija en posición vertical, dado que se encontró en la esquina del pozo fue necesario hacer una ampliación al este con dimensiones de 1×1 m.
En el proceso de liberación de la vasija, debido a sus grandes dimensiones fue necesario el trazo de ejes para tener un mayor control del contenido, en el cuadrante noroeste de la vasija se encontraron fragmentos de huesos humanos, con posibles características de un entierro secundario.
Debido a la acidez de la tierra propia de la región del sur de Veracruz, los huesos se encontraron en mal estado de conservación.
Por el estado fragmentado de la vasija y la condición de los restos óseos, se decidió banquear la vasija y trasladarla en un bloque dentro de la matriz de tierra en la que se depositó para su mejor protección y conservación debido a los materiales que contiene y para posteriormente excavar el interior de la vasija en el laboratorio.
El Entierro 1 es de tipo secundario directo, en posición flexionada en decúbito lateral derecho, con dirección norte-sur y posiblemente de edad infantil. Está compuesto por restos de cráneo, huesos de extremidades superiores (brazos) e inferiores (piernas) y fragmentos de clavícula. Fue depositado dentro de una vasija grande acompañado de una vasija vertedera, un cajete de fondo plano y una figurilla tipo busto con evidencia de articulaciones móviles a manera de ofrenda (Figura 12, abajo).

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Entierro 2
(por Mitsuru Kurosaki, Xóchitl León y Nelly Núñez)
Aproximadamente 37 metros hacia el oeste del Pozo 1 en donde se ubicó el Entierro 1, se trazó una unidad con dimensiones de 1×1 m denominada Pozo 4 (Figura 6). El Pozo 4 se ubicó sobre un pequeño montículo también al norte del montículo mayor del sitio (Número 1).
Al iniciar la excavación del Nivel 3 se descubrió un fragmento de hueso, se limpió con instrumental pequeño y se fue revelando que formaba parte de un cráneo humano, al seguir excavando se notó mayor concentración de material óseo, por lo que se decidió hacer una extensión hacia el norte para poder tener una mayor perspectiva del entierro, con dicha extensión, las dimensiones del pozo pasaron de 1×1 m a 2×1 m. Conforme la excavación avanzaba se iba revelando un cambio en el color y consistencia de la tierra, se trataba de tierra más oscura de consistencia muy suelta como si hubiera sido removida. Dentro de esta intrusión se hallaron más restos óseos, por lo que se piensa es parte de la fosa de inhumación (Figura 13, abajo).

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Este hallazgo fue denominado Entierro 2, de tipo primario directo en posición flexionada sedente con dirección al norte, los restos óseos se encuentran en un grado de conservación relativamente satisfactorio a pesar de las condiciones de humedad y acidez de los suelos de la región.
Dentro de la unidad hacia la esquina suroeste a una profundidad de entre 79 y 85 cm, se encontraron fragmentos de tres vasijas.
Después de haber sido excavado in situ, se extrajo en un bloque de tierra para su traslado al laboratorio para su mejor manejo y cuidado.
Son visibles restos de cráneo, fémur, rótula, tibia y peroné, posiblemente de un adolescente. Dentro de la fosa de inhumación se encontraron abundantes materiales carbonizados. Todavía no tenemos la certeza si las tres vasijas: un cajete trípode con soportes de botón (Figura 14, abajo), un vaso y una olla grande decorada con pintura roja fueron depositadas como ofrenda. Muy cerca de este conjunto, en la pared sur de la misma unidad de excavación (Pozo 4) se aprecia un fémur humano que corresponde al Entierro 3.

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Entierro 3
(por Xóchitl León y Nelly Núñez)
Se localizó en la pared sur de la unidad de excavación o Pozo 4 por lo que fue necesario el trazo y excavación de una ampliación de 1 m×50 cm. Se trata de un entierro directo en posición sedente completo, localizado a su mayor profundidad a 80 cm aproximadamente. Por el tamaño y grosor de los huesos largos (posiblemente correspondientes a extremidades inferiores-brazos y superiores-piernas) podría tratarse de un individuo adulto. Al igual que los Entierros 4 y 5, el cráneo y los maxilares se encuentran en buen estado de conservación. Por debajo de este entierro y sobre la esquina SW se encontró un cajete de 20 cm de diámetro con paredes cortas y planas y de pasta naranja fina dispuesto a manera de ofrenda al individuo (Figura 15, abajo).

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Entierro 4
(por Xóchitl León y Nelly Núñez)
Fue encontrado en la unidad de excavación Pozo 4-ampliación W, ubicada al norte del montículo mayor (Número 1) a aproximadamente a 58 cm de profundidad, según datum-estaca en superficie por estación total. Se trata de un entierro secundario depositado de forma sedente dentro de una vasija globular. El entierro consta de huesos largos (posibles fémures, tibias, peronés, radios y cúbitos), cráneo, maxilar y dientes. La ofrenda que se observa consta de por lo menos 3 cajetes trípodes y un jarro miniatura, además de una broca y una punta de proyectil elaborados en obsidiana negra y gris veteada respectivamente. También se identificaron un malacate, una cuenta de barro y restos de pigmento rojo en asociación a los restos óseos (Figura 16, abajo).

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Entierro 5
(por Xóchitl León y Nelly Núñez)
Al inicio de la excavación del IV nivel en la ampliación W de la unidad-Pozo 4 se localizó el Entierro 5. Es de tipo secundario, encontrándose depositado en el interior de una gran vasija de aproximadamente 56 cm de diámetro. Este entierro consta de huesos largos (posiblemente extremidades superiores-brazos y extremidades inferiores-piernas), costillas, falanges, cráneo, maxilar inferior (mandíbula) y maxilar superior con su respectiva dentadura. Cabe destacar que el material óseo se encuentra en condiciones favorables de conservación. El cráneo se localizó a 64 cm de profundidad, siendo una rótula y un fémur los restos que se encontraron más superficialmente a 49 cm. Los fragmentos de la gran vasija iniciaron a los 79 cm y continuaron hasta los 84 cm de profundidad. Esta vasija se acompaña de varias vasijas pequeñas y una vasija globular dispuestas como ofrenda al individuo (Figura 17, abajo), destacándose en el perfil Norte la aparición de un entierro (Entierro 6) todavía no excavado por falta de tiempo.

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