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Lenguaje Ritual Chol
Con Terrence Lee Folmar, Heidi Altman, Ausencio Cruz Guzmán, y Bernardo Pérez Martínez
©1996 J. Kathryn Josserand y Nicholas A. Hopkins
Religión y Actividad Ritual
Hay una gran diversidad en las prácticas y creencias religiosas actuales entre la etnia chol, que van del tradicional sincretismo maya-cristiano en diversos grados, a la corriente principal del catolicismo, o al protestantismo evangélico fundamentalista. En términos amplios, los centros urbanos de las tierras altas (Tila en particular) y los ejidos más antiguos, están en el extremo tradicional de estas variantes, mientras que los ejidos más nuevos están en el extremo evangélico, donde predominan la Iglesia Presbiteriana, los Adventistas del Séptimo Día, y los Pentecostales.
Las creencias sincréticas tradicionales mayas-católicas, según se manifiestan en el área chol, han fusionado al Sol con Cristo, y a la Luna con la Virgen María, de acuerdo con la mitología precolombina donde la Luna es la madre del Sol (y un hermano mayor que es muerto por su hermano y se transforma en los animales). Este mito también aparece reflejado en las inscripciones del período Clásico (como por ejemplo en los textos del Grupo de la Cruz, en Palenque).
En las comunidades chol, las artes verbales se respetan, y los choles tienen un rico cuerpo de historias populares tradicionales y mitos sagrados, al igual que una hábil manera de hacer chanzas y de narrar eventos ordinarios (Whitaker y Warkentin 1965, Alejos García 1988). Las historias de la creación involucran a la Luna y a sus hijos, quienes dan cuenta del origen de los animales como así también de las prácticas agrícolas (y simbolizan el conflicto entre los hermanos varones). Los cuentos populares incluyen muchas variantes de la historia de la creación (véase también el Popol Vuj, libro sagrado de los mayas quichés de Guatemala, partes del cual aparecen replicadas en las cuentos chol). Otros temas habituales son las persecuciones por seres del inframundo, las transformaciones (personas que se transforman en animales, y viceversa), y encuentros con el Dueño del Cerro, quien a veces aparece bajo la apariencia de un hombre llamado Don Juan (y de ahí el nombre de la cadena montañosa que se encuentra entre Palenque y Tila). En la mitología chol, las cuevas son los dominios de la deidad terrenal principal (el Dueño del Cerro de los tzotzil y otros grupos mayas), el dueño de todos los bienes terrenales a quien se le debe rogar para que permita el uso razonable de sus plantas y animales. La filosofía subyacente es que los regalos deben ser retribuídos, y que el mal habrá de volverse contra quienes lo practiquen. Continúan realizándose ofrendas en el interior de cuevas para tener éxito en la cacería y en algunos otros menesteres (Cruz, Josserand y Hopkins 1980).
Aparte de los curas y pastores al servicio de la corriente principal de las iglesias cristianas, los curanderos chamánicos son los principales practicantes religiosos. Convocados para tal responsabilidad a través de sus sueños, los curanderos visitan las cuevas para fortalecer sus poderes. Las prácticas curativas involucran la invocación a los poderes sobrenaturales, tanto benéficos como maléficos (éstos últimos deben ser controlados por el chamán para que actúen positivamente). Las rogativas a los seres sobrenaturales van acompañadas con ofrendas de velas, incienso, y licor, y un elemento esencial es la promesa hecha por el interlocutor, de hecho, una especie de contrato en el que se prometen ofrendas y un buen comportamiento a cambio de la ayuda divina. La mayoría de los chamanes son hombres, pero las comadronas mujeres disfrutan de una posición similar, y también derivan sus poderes de lo sobrenatural y están destinadas a servir desde su nacimiento. Los hombres que han tenido una serie de puestos ceremoniales y han pasado a ser ancianos respetados, o tatuches antepasados, también hacen las veces de intercesores entre los peticionantes y los santos.
Hay graves enfermedades causadas por almas que han quedado aprisionadas por los poderes terrenales (cuevas, ríos, etc.). Los chamanes las curan con una combinación de tratamientos espirituales y herbarios: los curanderos hacen tratos para liberarlas por medio de plegarias, ofrendas y amenazas, y tratan a sus pacientes con hierbas. Algunas enfermedades pueden haber sido causadas por brujerías, llevadas a cabo por medio de pactos con el señor terrenal. Las enfermedades principales son causadas por el miedo, la envidia, y los pensamientos equivocados, todo lo cual implica una desarmonía con el mundo de los espíritus. Las técnicas para curar abarcan desde baños rituales, que incluyen rociaduras (con la boca) o salpicaduras con preparaciones herbáceas, remedios herbolarios y dietas, plegarias y ofrendas, utilizando la relación especial del chamán con el bien, o con los poderes malignos bajo control. Las comadronas se ocupan de las mujeres embarazadas y las ayudan en los partos.
A la muerte se la considera un proceso natural; la gente debe morir para dejarle su lugar a otro, y tal cosa forma parte del plan dividno. Los entierros se llevan a cabo dentro de las 24 horas, en ataúdes de madera, en cementerios, y con ritos cristianos. En el velatorio hay plegarias y ofrendas a favor del alma del difunto. Los regalos de alimentos y velas son recibidos por un miembro designado de la familia, que debe ser del mismo sexo que el fallecido, y al cadáver se le presenta, en forma ritual, dinero, velas, e incienso. A los muertos se los recuerda en el Día de Todos Santos (30 de octubre-3 de noviembre), y los altares domésticos son abastecidos con alimentos para los muertos, mientras que en los camposantos se llevan a cabo servicios religiosos.
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