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Lenguaje Ritual Chol
Con Terrence Lee Folmar, Heidi Altman, Ausencio Cruz Guzmán, y Bernardo Pérez Martínez
©1996 J. Kathryn Josserand y Nicholas A. Hopkins
Los Contextos de Uso del Lenguaje Ritual
Tila ha sido un importante centro poblacional de los chol desde el período Colonial hasta nuestros días. De los 35,000 residentes de Tila (Valdez y Menéndez 1987), la gran mayoría habla chol en su vida cotidiana (Attinasi 1973: 3-4). El área de Tila tiene una vida social en la que predomina el chol, y donde se preservan las instituciones que se formaron poco después de la conquista y el reasentamiento. El componente ladino o no-indígena de la población de Tila es bastante escaso, una élite urbana de provincia de comerciantes y terratenientes, además de un cura católico residente y varias monjas. Inclusive casi todos los ladinos hablan chol con bastante fluidez, y mientras que casi todos los choles que habitan en el pueblo también hablan español, su principal idioma de uso es el chol, y los choles que viven en las colonias y ejidos suelen no tener un buen dominio del español. Este extraño entorno urbano para una lengua indígena ofrece posibilidades de estudio que no tienen paralelo en otros lugares.
Aparte de tratarse de un centro urbano, Tila cuenta con un repertorio extenso de vida ceremonial que proporciona contextos para el uso del chol que no se dan en otras comunidades. El aislamiento de esta comunidad está a punto de llegar a un abrupto fin, debido al proyecto de un importante camino que muy pronto unirá Tila directamente con las tierras bajas del golfo donde se habla español, un desarrollo que seguramente habrá de tener consecuencias significativas para la sociolingüística en lo que una vez fuera una comunidad muy conservadora, tradicional, hablante de chol.
La importancia moderna y quizás también precolombina de Tila radica en su ciclo anual de peregrinación, que culmina con los eventos de la semana de Corpus Christi cada primavera. Muchos miles de peregrinos, indios y ladinos, se apretujan en el pueblo sobre la cima de la montaña, y duermen en espacios para peregrinos al estilo medieval, patrocinando la gran feria comercial que llena las calles del centro por varias manzanas cuadradas, y celebrando misas católicas con mariachis después de hacer la ardua ascensión hacia la montaña que tienen enfrente, hasta llegar a una imagen de estalagmita antropomórfica asociada con la deidad precolombina del Dueño del Cerro, y con el Cristo católico.
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