Imagen - Vasija de Cacao - K6706 © Justin Kerr FAMSI © 2006:
J. Kathryn Josserand y Nicholas A. Hopkins
 

Lenguaje Ritual Chol
Con Terrence Lee Folmar, Heidi Altman, Ausencio Cruz Guzmán, y Bernardo Pérez Martínez
©1996 J. Kathryn Josserand y Nicholas A. Hopkins

Evaluación de la Situación en el Terreno, 1995

La actual situación en Tila y en otras partes de México tiene implicaciones de importancia para la productividad e incluso para la conveniencia de llevar adelante investigaciones sobre el terreno en esta zona y por el momento. La opresión económica ha tensado el tejido social en México, y hay una atmósfera general de incertidumbre y de conflicto no controlado. A nivel nacional, una serie de eventos en el ámbito de la política, entre ellos el asesinato de políticos de alto nivel y funcionarios de gobierno, ha llevado a acusaciones ampliamente aceptadas de asesinato, robo y traición contra el ex presidente, cuyo sucesor, elegido por él mismo, continúa gobernando.

Los cargos de corrupción y fraude electoral han desacreditado prácticamente a la totalidad de la autoridad política, y hay un sentimiento generalizado de que son pocos, si es que hay alguno, los funcionarios de gobierno que ejercen el poder en forma legítima, o al menos firme. Las violentas respuestas oficiales ante la acción política y el desasosiego han exacerbado esta atmósfera general. Nuestra impresión de conjunto a lo largo del verano de 1995, fue que en treinta años de trabajo de campo en México, aproximadamente –incluyendo los finales de la turbulenta década de 1960– nunca percibimos que el país estuviera tan inestable.

En el Estado de Chiapas, el estado general de las cosas se manifiesta de una manera particular. Desde el invierno de 1993 se ha venido dando una insurrección armada, que se desencadenó en parte por cambios ocurridos en las leyes federales de la reforma agraria que protejen a los ejidos. Fuerzas zapatistas rebeldes, compuestas en su mayor parte por indios mayas de los ejidos, apoyados ampliamente por las comunidades indígenas, han estado ocupando periódicamente numerosos centros municipales, y de vez en cuando han depuesto a funcionares locales y destruído registros de tierras e impuestos. Como respuesta, tropas federales han ocupado posiciones estratégicas por todo el estado, controlando el flujo de gente y mercaderías de región en región. Después de dos años, la resolución de este conflicto va quedando estancada en una larga serie de conversaciones.

La falta de una autoridad reconocida y el precedente de una oposición al gobierno establecido han producido continuas maniobras en pos del poder prácticamente por parte de todos los grupos interesados. En la política, las facciones internas del partido gobernante, el PRI (Partido Revolucionario Institucional) están enfrentadas entre sí, mientras que el partido mismo debe hacer frente a la oposición de varios poderosos partidos opositores —entre ellos uno, el PRD (Partido Revolucionario Democrático), que con mucha frecuencia se muestra abiertamente aliado con los rebeldes zapatistas.

El líder de la Iglesia Católica en Chiapas, el Obispo Samuel Ruiz, es un campeón de la causa zapatista, y es vilipendiado por las poderosas asociaciones de hombres de negocios católicos (y ladinos) de San Cristóbal de Las Casas, sede de su obispado. En buena parte del estado, los conflictos locales han vuelto a los agricultores de subsistencia contra los ganaderos y otros industriales agrícolas. Para muchos, toda esta situación revive el conflicto étnico entre indios y ladinos (no indios, o hispanos).

En Tila, de acuerdo con lo que nos fuimos enterando durante el trabajo de campo, el actual conflicto opera en el contexto de divisiones sociales ya existentes dentro de la comunidad. La ciudad está dividida en barrios, cada uno asociado con una prominente y numerosa familia, por ejemplo el Barrio San Sebastián, asociado con la familia Pérez (la que a su vez tiene una asociación con una colonia exterior al este de Tila). Hay rivalidades entre los barrios, y dentro de éstos pueden haber feudos de larga data entre segmentos de un mismo grupo familiar.

Muchos conflictos locales en algún momento fueron mitigados por medio de actividades simbólicas o ceremoniales, entre ellas el combate ritual en la "danza" anual del Toro-Jaguar. En épocas recientes, la autoridad civil apoyada por el gobierno federal ha ido ganando poder con respecto a los líderes de la sociedad tradicional, los encargados pasados y presentes. Los símbolos de la comunidad tradicional han ido disminuyendo —la autoridad civil ha ido retirando gradualmente las "danzas" del centro del pueblo hacia alguna colonia alejada. A su vez, la autoridad civil fue debilitada; no hace mucho, un poderoso Presidente Municipal (alcalde) fue cesanteado en su cargo después de haber matado a un ciudadano durante una manifestación pacífica. Ante la ausencia de un ámbito claro de control social, los conflictos pequeños se han ido exacerbando más que en otras épocas. Hay más conflictos en el aire, ya no son tan fáciles de resolver, y tienden a transformarse en algo más serio. Los partidos políticos y otros grupos de presión se sirven de pandillas de jóvenes para molestar a sus oponentes.

Nosotros pudimos realizar las actividades que habíamos planeado para la investigación, y muy rara vez los conflictos locales llegaron a afectar nuestro trabajo de campo de manera sensible. No obstante, el potencial para cualquier conflicto estaba presente. Inevitablemente, a medida que fuimos estableciendo relaciones con algunos elementos locales, nos vimos arrastrados a conflictos potenciales con otros. Las tensiones de la feria anual provocaron algunos problemas, que se vivieron en una serie de peleas callejeras en el barrio donde vivíamos, de manera que retiramos nuestro equipo de campo de esa zona antes de lo que originalmente habíamos planeado.

A una semana de nuestra partida, agentes del gobierno apresaron a los curas de las parroquias de dos pueblos próximos a Tila y los deportaron de inmediato, con mínimos procedimientos judiciales, a Miami. Uno de ellos era un argentino que había sido cura en Sabanilla por varios años; el otro era un cura mexicano-estadounidense que había servido 30 años en Yajalón. Aunque los dos curas eran queridos en el lugar, ambos fueron acusados por el gobierno de influenciar indebidamente a los indios y los deportaron, junto con otro cura extranjero que servía en la diócesis del obispo Ruiz, en una maniobra del gobierno para apaciguar a los católicos conservadores de San Cristóbal, quienes querían poner en aprietos al obispo (en ese momento de viaje por Europa en apoyo a su candidatura como Premio Nobel de la Paz). El cura con el cual nosotros tratamos en Tila, acusado como sus amigos deportados de ser un teólogo de la liberación, no pudo ser sumariamente expulsado del país por ser un ciudadano mexicano. Pero según las opiniones locales, con la deportación de sus compañeros sacerdotes, al cura de Tila le habían hecho una advertencia.

Nuestra evaluación de la situación que prevalece en Tila y en forma más abarcativa, en todo México, no resulta propicia para organizar una vuelta inmediata al campo. Aunque las circunstancias pueden cambiar momentáneamente, la combinación de un conflicto potencial en el campo y la merma de dólares federales para la investigación en los Estados Unidos, indicarían la conveniencia de dedicar un período de tiempo para el análisis de los materiales de que ya disponemos en lugar de una vuelta al campo. El National Endowment for the Humanities, en el pasado una importante fuente de financiación para nuestros estudios, suspendió en 1995 la revisión de subvenciones por falta de fondos, y la National Science Foundation, a la que habíamos solicitado apoyo, también estaba escasa de fondos, y se encuentra actualmente en proceso de reorganización.

En tanto que las perspectivas para la continuación de este estudio piloto no están claras para el futuro inmediato, deseamos y esperamos que la situación mejore en el futuro, para que podamos continuar, a partir de los resultados de este proyecto piloto, con una más amplia elicitación directa y la documentación de las representaciones rituales a través de grabaciones de audio y video.

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