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Sobreviviendo en la Selva:
Las Realidades del Saqueo en las Aldeas Rurales de El Petén, Guatemala
Productos de la Selva y Lugares Para Acampar Durante la Temporada
El Petén tiene un área de 35.850 kilómetros cuadrados, y es el departamento más norteño de Guatemala. Su topografía está formada por sabanas, formaciones de cuarzo, colinas bajas y dos importantes cadenas montañosas: las Montañas Mayas al este (1000 metros sobre el nivel del mar), y la Sierra del Lacandón al oeste (600 metros sobre el nivel del mar). A lo largo y ancho del territorio hay distribuidos lagos y lagunas, que fueron de importancia fundamental para las poblaciones de seres humanos y de vida salvaje desde los tiempos precolombinos. Los ríos han sido también una fuente importante de alimentos y transporte, sobre todo en las tierras bajas, donde la mayoría de ellos son navegables.
Las secciones norte y oeste de El Petén están clasificadas como Selvas Subtropicales Húmedas. La topografía es escarpada y entre la vegetación hay árboles de peralejo (Byrsonima crassifolia), pimienta de Jamaica (Pimenta dioica), botán (Sabal morrisiana) y chicozapote (Manilkara zapota). En las partes sur y sudeste, la vegetación está clasificada como de Selva Subtropical Muy Húmeda, e incluye el área de Poptún -adyacente a la frontera con Belice-, Sayaxché y el río La Pasión, hacia el oeste. Entre los árboles habituales en esta zona se encuentra el árbol de ramón (Brosynum alicastrum), el corozo (Orbignya cohune), y la ceiba o árbol de la lana vegetal (Ceiba penthandra). Las temperaturas en todo El Petén varían entre los 19° C y los 35° C (67° a 91° F).
Mi base para este estudio estuvo centrada en el norte de Carmelita y Uaxactún, los asentamientos más norteños de El Petén, justo antes de penetrar en la Reserva Biósfera Maya. Estas dos comunidades comenzaron, en la década de 1890, como campamentos para recoletar chicle o campamentos chicleros, y gradualmente se transformaron en aldeas con una población estable, una escuela, iglesias, y autoridades de gobierno bajo la jurisdicción de los gobiernos locales o Municipalidades de San Andrés y Flores, respectivamente. Sus patrones de asentamiento seguían la orientación de las pistas de aterrizaje que se construyeron alrededor de los años de 1930, para facilitar el transporte del chicle y de otros productos, debido a la falta de caminos por esos tiempos. Tanto Carmelita como Uaxactún se encuentran en la Zona Multiuso, y sus poblaciones se dedican sobre todo a la extracción de productos no madereros. Sin embargo, sólo los habitantes de Uaxactún están asentados, concretamente, en el medio de un sitio arqueológico.
El Chicle es el producto más importante, seguido por la palma de xate, que se usa como planta seca ornamental, y la pimienta de Jamaica. La caza es limitada y se practica mayormente para consumo local, puesto que hay varias prohibiciones relacionadas con las especies en peligro de extinción. Las maderas preciosas como la caoba (Swietenia macrophylla) y el cedro (Cedrela mexicana) han sido por demás explotadas y comercializadas en forma ilegal, lo que llevó a reforzar las leyes de protección. Sin embargo, la recolección de goma o chicle, es la actividad legendaria que está íntimamente relacionada con la historia moderna de El Petén, con la que los habitantes del lugar identifican sus antecedentes socioculturales. Efectivamente, aún cuando Yucatán, México, ya estaba en el negocio desde 1866, El Petén comenzó a exportar chicle alrededor de 1890, de modo que no es raro escuchar, entre las abundantes anécdotas referidas a casi todos los abuelos y padres de la generación actual, que ellos fueron intrépidos chicleros. Dugelby (1995:34) tomó debida nota de lo anterior debido a su importancia, porque el chicle no sólo "dominó la economía política de El Petén", sino también "la imaginación de los peteneros desde 1890 hasta 1970".
La recolección de Chicle está circunscrita a la estación de lluvias, por lo general de agosto a febrero, aunque las condiciones del tiempo determinan en realidad los períodos de trabajo. Los campamentos dependen del tiempo durante el cual será necesario quedarse en la selva. Los campamentos de temporada son necesarios sobre todo para los recolectores de chicle, y pueden variar de simples refugios de madera y palma a estructuras más formales con techumbres. Cada campamento incluye uno o más complejos ubicados en un área que ha sido despejada cerca de alguna aguada (manantial estacional de agua) o de un sibal (una laguna rodeada por vegetación tipo carrizal, o sibales). Los árboles de Ramón (árbol de pan) también han de estar cerca, puesto que sus hojas se usan para alimentar a las mulas.

En resumen, la chiclera (o método de recolección) consiste en hacer un corte en la corteza de los árboles de chicozapote, de arriba hacia abajo, siguiendo un diseño tipo espina de pescado, que permite que la savia o el látex de chicle comience a chorrear y caiga en una bolsa especial sujeta a la base. Esta acción se denomina picar, y se realiza con un machete o con una hoja de acero larga y curvada. A cada árbol se lo trabaja una sola vez, y luego se lo deja descansar de tres a ocho años, o hasta que sus cicatrices hayan desaparecido. Cada chiclero debe buscar en el bosque los árboles que habrá de picar. El picado (hacer los cortes en los árboles) se realiza con la ayuda de un par de clavos o espolones sujetos a los tobillos, y con una cuerda gruesa o ropo, que se usa para trepar. Luego de haber hecho el corte y de haber recolectado el contenido de las bolsas en otra bolsa de hule de mayor tamaño, llamada ahulado, el chiclero regresa al campamento con una carga que puede llegar a las cincuenta libras de savia. Tradicionalmente, el domingo es el día en que los chiclero cocinan el látex en grandes tinas de aluminio o hierro llamadas pailas, en las cuales la goma se calienta hasta que todo su líquido se evapora y se la puede manipular con facilidad para colocarla en moldes de madera, mientras todavía conserva su calor. Sin embargo, los días de cocción pueden variar dependiendo de la cantidad que cada persona haya extraído.
Los moldes se lavan con agua jabonosa para evitar que la goma se pegue. Una vez fríos, los moldes o marquetas se desmoldan y se les estampan las iniciales del chiclero, las del capataz del campamento, y la del contratista (Figura 4, abajo). Cada bloque debe pesar aproximadamente veinticinco libras. Por cada quintal (100 libras), el chiclero recibe un precio fijo; pero si exceden del peso requerido, las onzas adicionales no se tienen en cuenta a la hora de pagar. La lluvia ayuda a que el látex fluya, de manera que toda la industria depende del agua que caiga durante la temporada. Si el chiclero no llega a producir suficiente goma para cubrir sus gastos, sufre pérdidas considerables.
El Xate (hoja de palma), por el contrario, se trabaja durante todo el año, con una cosecha pico en abril y una demanda menor de junio a septiembre (Dugelby, 1995:30; xateros del lugar, comunicación personal). Los hombres, mujeres y niños, que participan por igual en el negocio del xate, pueden tener otras ocupaciones simultáneamente, y todavía mantener un tiempo libre para adentrarse en la jungla. Mientras que la recolección de chicle implica vivir en la selva durante varios meses, los cortadores de xate o xateros pueden vivir en una aldea permanente y hacer viajes cortos a la selva, acampando allí cuando es necesario. Los campamentos que usan pueden ser compartidos con los chicleros, o pueden ocuparlos fuera de la estación de recolección del chicle. El proceso consiste en cortar las palmas más altas de la planta (el tallo y sus hojas), pero no la planta misma. El tiempo para que ésta se recupere es sólo de unas pocas semanas, de manera que una misma planta puede ser usada varias veces. Otra ventaja es que el xate puede cultivarse en jardines. Sin embargo, debido a las grandes cantidades que se necesitan, la producción doméstica requeriría de extensas plantaciones.

Las selvas, por lo tanto, continúan siendo fuente de materiales vendibles. Una diferencia evidente entre las dos actividades es la disponibilidad del recurso. Debido a la deforestación, los árboles de chicozapote no son tan abundantes como lo eran hace 80, 30 o incluso 10 años, según los relatos de varios testigos presénciales. 7 Los ancianos incluso recuerdan que se podía trabajar todo el día sin moverse demasiado para llegar de un árbol a otro. Hoy en día, sólo el trabajo de localizar los árboles puede requerir de largas caminatas. Las palmas de Xate, por el contrario, son más fáciles de encontrar porque se regeneran con facilidad y crecen muy próximas las unas a las otras, ocupando el nivel inferior de la selva. El Xate no depende de una estación en particular, aunque su almacenamiento debe realizarse en depósitos con habitaciones refrigeradas.
Las características en común de ambas actividades son los numerosos niveles de participación, que incluyen al recolector o picador, al comprador o contratista, y finalmente a las compañías exportadoras. Hay también distintas categorías de contratistas, quienes, dependiendo de su capacidad para pagar trabajadores, pueden ir de simples intermediarios a grandes hombres o mujeres de negocios. En ambos casos las mujeres también pueden ser contratistas. Hoy en día, dos de ellas han llegado a ser contratistas de renombre en el negocio del chicle, aunque ya no hay mujeres que trepen a los árboles. Al norte de Carmelita, camino al sitio arqueológico de El Mirador, algunos de los campamentos chiclero más importantes son El Tintal y El Arroyón, el primero de ellos junto al sitio del mismo nombre, y el último junto a un arroyo que lo hace un buen campamento al cual volver cada año. Hay campamentos como El Sibalito, Los Pichos, La Florida, La Muerta, entre otros, que no se ocupan siempre sino que dependen de la movilidad de los grupos durante la temporada, que a su vez está sujeta a la disponibilidad de agua y árboles. Al norte de Uaxactún, camino a Río Azul, se encuentran El Corozal, el Manantial, Ixcán Río y otros; camino a Naactún están El Suspiro, El Zacatal, El Cartucho y La Toronja, que estuvieron ocupados durante la temporada de agosto de 1996. Otros campamentos importantes que pertenecen al área de Uaxactún-Dos Lagunas son La Vitrola, Ponte Chango, El Centinela, Los Loros, Pitoreal, Los Monifatos, El Hule y otros. Se sabe que hay alrededor de 800 o más campamentos chicleroen el territorio de El Petén. 8
Las áreas más importantes para la recolección de chicle en El Petén se encuentran en el norte, el sudeste (en el área del río Chiquibul), y en el oeste (llamada el Lacandón). 9 El chicle blando de primera clase, (chicle de primera), es el que se produce en el norte y el que tiene mayor demanda, mientras que las otras son gomas de segunda y tercera clase. Aunque tienen una cierta demanda, la calidad no es muy buena porque presenta una coloración rosada. Los chicleros se refieren al hecho de ir a la región del sudeste, chiquibulear, que quiere decir hacer dinero extra durante la temporada de lluvias para completar su producción de goma. Debido a la presencia de explosivos y minas, los chicleros ya no extraen en el área de Lacandón, que históricamente había sido propicia para esconder a grupos guerrilleros, debido a la selva primitiva y a su difícil acceso. Ganar un dinero extra, para todos aquellos que trabajan en la selva, puede complementarse con la caza y el saqueo.
Nota Finales
- En la década de 1970, el 70-80% de El Petén todavía estaba cubierto por bosques tropicales. La población también era reducida (25.000, en 1964), aún cuando la colonización la aumentó marcadamente desde los años de 1800 (momento en el que eran alrededor de 9000 individuos). Hoy, la cubierta boscosa ha disminuido peligrosamente, mientras que la población ha sobrepasado los 400.000 habitantes (Dugelby, 1995:35; Schwartz, 1990:26).
- Dugelby (1995:201) estimaba que había 120 campamentos ocupados a comienzos de la temporada 1992-1993, y que había 200 campamentos en uso por parte de grupos que por distintos motivos se trasladaban de un lugar a otro.
- Los lugares reconocidos por la industria del chicle son Carmelita, Uaxactún, Dos Lagunas, Melchor de Mencos, Yaxhá y La Libertad.
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