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Análisis por activación neutrónica de la alfarería olmeca: un panorama de La Venta
El Problema
Como parte de la temporada de 1997 dedicada al análisis de la alfarería de La Venta, se llevaron a cabo investigaciones para poner a prueba el intercambio entre zonas de recursos cerámicos para La Venta, desde San Lorenzo. Obviamente, los dos sitios contaban con abundantes recursos de arcilla a la mano, pero las calidades más finas de éstas que se observaron en San Lorenzo, que incluían tipos de bentonita y caolín, no existían en La Venta. Hipotéticamente, si las zonas olmecas se complementaban unas a otras con recursos abundantes para cubrir los recursos insuficientes, entonces el intercambio de materiales cerámicos que se observa hacia La Venta, desde San Lorenzo apoyaría un modelo de complementación entre zonas. Más aún, si en La Venta se encontraran materiales cerámicos foráneos, entonces también se podría plantear que los abundantes recursos de La Venta eran intercambiados en forma cooperativa para paliar las deficiencias de San Lorenzo. A lo largo de esta investigación, deberemos ocuparnos de tres supuestas complementaciones entre zonas.
Primero, los tipos específicos de materiales que eran intercambiados por otros materiales en la complementación entre zonas, no aparecen mencionados en el modelo de Grove. Sin embargo, parecería lógico suponer que si un sistema cooperativo de esas características estaba funcionando entre esas cuatro zonas, entonces el basalto no se intercambiaría sólo por brea, o la arcilla no se intercambiaría sólo por sal. En otras palabras, las zonas que contenían recursos múltiples probablemente realizaran intercambios por otros múltiples recursos, y no simplemente un único recurso por otro único recurso.
Segundo, existía una posibilidad de que otras zonas fuera del área olmeca también participaran de un intercambio cooperativo para suplir su deficiencia de recursos. Un problema inmediato del presente modelo radicaba en explicar la presencia de mercaderías exóticas, ajenas a todas las zonas. El modelo de Grove sí justificaba el aprovechamiento compartido de los recursos disponibles entre las cuatro zonas olmecas, pero no explicaba la importación de mercaderías exóticas tales como el jade y la obsidiana, que provenían de fuera del área olmeca. Al tenerse ejemplos en el registro arqueológico de fuentes no locales para todas las zonas olmecas, surge la pregunta de si la complementación entre zonas realmente constituye un modelo apropiado cuando se lo restringe al área olmeca. De esta forma, cuando se intenta explicar la presencia de mercaderías no locales y exóticas, uno se vería en la necesidad de reformar el modelo de Grove para ver qué ocurre con los recursos ajenos a estas zonas y explicar qué interacciones tuvieron lugar para la obtención de los mismos. Sin embargo, para esta investigación, la complementación entre zonas sigue siendo un modelo válido de prueba, porque permite verificar el intercambio de recursos cerámicos entre La Venta y San Lorenzo.
Para finalizar, se requería de ocupaciones contemporáneas para que hubiera una participación activa en un sistema de intercambio de ese tipo. Por lo general, se sostiene que San Lorenzo tuvo su éxito más notable durante la fase San Lorenzo del Formativo Temprano (1200-900 a.C.). Sin embargo, generalmente se considera que La Venta vivió sus mejores momentos durante el período Formativo Medio (800-400 a.C.). Para que la complementación entre zonas pueda ofrecer una explicación al ordenamiento espacial de los sitios olmecas, las ocupaciones de La Venta deberían estar alineadas con las de San Lorenzo. Para ser más específicos, las arcillas de bentonita y caolín de San Lorenzo no pudieron haber sido intercambiadas en forma cooperativa por otros recursos de La Venta, cuando ese sitio todavía no estaba ocupado. Coe y Diehl (1980) han planteado que como consecuencia de que los tipos cerámicos diagnósticos de la fase San Lorenzo (Calzadas Labrado, Limón Inciso y Xochiltepec Blanco -Calzadas Carved, Limon Incised y Xochiltepec White-) no fueron encontrados entre los conjuntos de La Venta, que la ocupación de La Venta se dio más adelante en el tiempo. Además, en Coe y Diehl (1980), Cyphers planteaba que nada de lo que se encontró en La Venta parecía ser anterior a la fase Nacaste (ca. 900-700 a.C.) de San Lorenzo. Sin lugar a dudas, la presente evidencia sí sugiere una ubicación en el tiempo, para el apogeo de La Venta, posterior al Formativo Medio. Sin embargo, los trabajos recientes de Rust y Sharer (1988) y de González Lauck (1988) en La Venta, han identificado una serie de ocupaciones ribereñas ubicadas a lo largo de un antiguo brazo de río, llamado Río Bari. En cuanto al Formativo Temprano, se han detectado ocupaciones en La Venta y en tres de sus sitios ribereños periféricos. Isla Alor, Isla Yucateca y San Andrés (Figura 2). Los fechados por radiometría confirman el alineamiento temporal con la fase San Lorenzo de San Lorenzo, pero hasta hoy no se ha hallado ninguno de los marcadores diagnósticos. Sin embargo, la falta de evidencia cerámica de La Venta para confirmar ocupaciones contemporáneas, no es en sí misma una prueba de que no hayan habido ocupaciones concurrentes. Más aún, decir que La Venta no tuvo una ocupación en el Formativo Temprano por no disponer de marcadores diagnósticos de conjuntos de otros sitios, no necesariamente presenta a La Venta como un sitio que haya tenido una identidad independiente, que haya existido por sí sola o interactuado con otras regiones en ese momento. Finalmente, si la escala de la ocupación emergente de La Venta durante el Formativo Temprano no es directamente dependiente de la participación en una complementación entre zonas, entonces una prueba de este tipo, a nivel cerámico, es posible.
Sin embargo, un rasgo único de la alfarería olmeca de La Venta es su estado general de deterioro. Con frecuencia, los restos cerámicos son excavados sin que habitualmente la superficie haya sido demasiado erosionada por los efectos post deposicionales de los altos niveles de ácido en el suelo de la región (Drucker, 1952). Sin embargo, parecía lógico suponer que, en razón de que dos de los tres disgnósticos de la alfarería de la fase San Lorenzo deben presentar un elemento decorativo en la superficie del tiesto o del recipiente (Calzadas Labrado y Limón Inciso), si estos tipos estaban mal conservados podían no haber sido debidamente reconocidos en intentos previos por identificarlos en las distintas colecciones de La Venta. El objetivo más importante de esta investigación era ver si La Venta y San Lorenzo estaban interactuando durante el Formativo Temprano, verificando el movimiento de recipientes y poniendo a prueba el modelo de Grove en lo que a la cerámica se refiere.
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