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Investigaciones en Piedras Negras, Guatemala: Temporada de Campo 1998
Entre las Montañas y El Mar: Investigaciones en Piedras Negras, Guatemala
Stephen D. Houston, Héctor Escobedo, Perry Hardin, Richard Terry, David Webster, Mark Child, Charles Golden, Kitty Emery, y David Stuart
Calendario de la Temporada de Campo 1998
En marzo de 1998, un reducido equipo dirigido por Charles Golden penetró en el apartado y seriamente saqueado sitio de La Pasadita, en la parte sur de la concesión de la BYU/del Valle. La ruina, famosa entre los epigrafistas por sus murales, sus dinteles, y sus conexiones con el señorío dinástico de Yaxchilán, fue mencionada por primera vez por Ian Graham en 1971. Fue extremadamente difícil de reubicar. Más difícil todavía resultó la logística para trabajar en el sitio, que implicaba el transporte por río hasta una ruta terrestre, accesible únicamente a pie o a lomo de mula. Contrariamente a los mapas publicados, el área alrededor de La Pasadita consistía en un terreno extremadamente quebrado y en ocasiones pantanoso (además de probadamente propicio para la malaria). Los antiguos asentamientos estaban concentrados en lo alto de las colinas, con pequeñas terrazas y pequeños montículos escasamente dispersos sobre las laderas inferiores, unos 20-50 m más abajo. Los restos descartados de raciones militares y los informes sobre intensas batallas durante lo más álgido de los conflictos civiles en Guatemala, dieron sustento a los rumores persistentes sobre la presencia de minas terrestres en el área. La muy tenue logística y el peligro probable de que se produjera alguna explosión, hizo que el trabajo sostenido fuera impracticable, aunque Golden y su equipo permanecieron dos semanas en el lugar para mapear estructuras, recuperar y registrar porciones adicionales de los murales, y documentar las cuevas con los materiales culturales que abundaban en el área. Trágicamente, el edificio que albergaba los murales, la Estructura 1, se había derrumbado pocos años antes de la visita de Golden. Casi todos los edificios y plataformas del área daban testimonio de un saqueo salvaje y pertinaz. Al menos diez tumbas, incluyendo tres criptas que se encontraban en un edificio adyacente a la Estructura 1, habían quedado perfectamente a la vista cuando el grupo de Golden visitó La Pasadita.
Hacia fines de marzo, comenzó nuevamente la construcción del campamento de Piedras Negras, llegaron por el río setenta y cinco trabajadores y cocineros, y las operaciones comenzaron en diversos lugares. Escobedo despejó la base y el lado norte de la gran escalera de la Pirámide O-13 -o en todo caso, lo que quedaba de ella, puesto que J. Alden Mason había destruído buena parte de la escalinata y del núcleo central del edificio durante sus excavaciones a principios de la década de 1930. Allí donde las excavaciones del University Museum no habían provocado perturbaciones, O-13 demostró estar en un extraordinario estado de preservación (Figura 1). Child continuó con las excavaciones en el baño de vapor abriendo una trinchera axial en P-7, S-19, S-4, y S-2, en tanto que Christian Wells excavó una trinchera en la Estructura F-2, un edificio de forma muy inusual, en punta, en un grupo de terrazas y arquitectura parcialmente en pie, a orillas del lado norte de la Plaza del Grupo Noroeste. A fin de proporcionar una imagen más completa del área próxima a las excavaciones de Child en el baño de vapor, Mónica Urquizú supervisó las aperturas de trincheras en un grupo doble de patio focalizado en la Estructura S-11, que Escobedo había excavado en parte en 1997. Nancy Monterroso dirigió los trabajos en la pequeña plaza cercana a la Estructura R-20, donde rápidamente descubrió una densa concentración de entierros con una orientación norte-sur. Los mismos eran de tal complejidad y abundancia de enterramientos que ocuparon su atención durante todo el resto de la temporada. Lilian Garrido, Isabel Aguirre, y Ernesto Arredondo abrieron pozos de prueba en áreas que no habían sido estudiadas completamente en la temporada de campo de 1997. El trabajo de ellos se concentró respectivamente en la Plaza del Grupo Oeste, el "barrio" N/O de pequeños edificios apretujado entre el río y la Plaza del Grupo Oeste, y el sector G/K de la colina, detrás de la Pirámide K-5.
Jennifer Kirker y Amy Kovak hicieron un reconocimiento sistemático de una región de 3-4 km cuadrados compuesta por tres cuadrángulos de estudio hacia el este, sur y noroeste de Piedras Negras propiamente dicha. El objetivo principal que se plantearon era documentar los modelos de forma de asentamiento, densidad y distribución, tanto en la periferia cercana al sitio principal como en las zonas rurales más alejadas. Otras dos metas consistían en ubicar elementos visibles de ingeniería agrícola, y poner a prueba la utilidad de sistemas de GPS en una topografía escarpada y de bosques de altura. Se localizaron y mapearon ochenta y cinco sitios, que incluyeron desde un precinto ceremonial justo al sur de Piedras Negras, hasta montículos pequeños y simples. La mayoría eran sitios casi periféricos a una distancia aproximada de 1 km de Piedras Negras, pero se registraron otros a una distancia de hasta 3.2 km hacia el noreste alrededor del centro subsidiario distante de El Porvenir. Se encontró que era posible obtener puntos de GPS en casi todos los casos, a pesar de la cubierta de vegetación. Kirker, junto con Timothy Murtha, completaron luego 27 excavaciones de prueba en 19 sitios, o un 22% del total encontrado este año. Las pequeñas terrazas residenciales son comunes, pero no se hallaron rastros de grandes terrazas de cultivo u otros elementos de ingeniería agrícola.
Perry Harin y Jacob Parnell suplementaron dicho reconocimiento con exploraciones de los valles situados en el noroeste de Piedras Negras. También tomaron numerosas muestras de suelos para que fueran procesadas por Terry en la Universidad Brigham Young. En el corazón del sitio, Christian Wells se trasladó con su equipo hasta un conjunto de montículos bajos e inexplorados, apretujados entre la Plaza del Grupo Sur y el arroyo que termina en la playa que hoy utilizan (como indudablemente hacían en el pasado), los barcos que visitan Piedras Negras. Esta investigación tenía varios objetivos: determinar si el área contenía depósitos preclásicos como los de la Plaza cercana (no los había); y lo que era aún más importante, comenzar el desmonte extensivo de la arquitectura doméstica, un elemento apenas estudiado en Piedras Negras, o para el caso, en ningún otro lugar de las tierras bajas mayas del oeste. Por medio de una estación total, Nate Currit mapeó todas las excavaciones de las temporadas de 1997 y 1998. Para nuestra consternación, él demostró que el mapa del University Museum, excelente en algunos aspectos, evidenciaba grandes errores horizontales en algún lugar a lo largo de la Plaza del Grupo Este, un error que ya sospechaban los investigadores del University Museum (Satterthwaite, 1943: 21). La arquitectura en el área de la Acrópolis debía ser movida 20 m hacia al noreste; según las mediciones de Currit, los edificios cercanos a la Plaza del Grupo Sur se encontraban unos 20 m hacia el sudeste.
Hacia la mitad de la temporada las excavaciones se intensificaron en la Acrópolis, particularmente en los patios. Este intento requería que la mampostería en pie no hubiera sufrido tantas perturbaciones, y auguraba sondeos más profundos en áreas sque no presentaran una sobrecarga demasiado pesada. Golden profundizó y amplió las trincheras en la Plaza 3, dejando a la vista niveles de edificación más antigua y estableciendo articulaciones entre la arquitectura que rodeaba y se encontraba por debajo de la plaza. En La Plaza 2, Houston y Urquizú despejaron una trinchera orientada de norte a sur que había dejado el University Museum, haciendo simultáneamente sondeos en una abertura practicada por saqueadores a través de la parte posterior de la Estructura J-10. Ya a finales de la temporada, el equipo se había trasladado a la Plaza 1, atraído por una plataforma masiva y nivelada (J-7) que el University Museum había dejado sin perturbar. Esta plataforma tenía dos atracciones adicionales: permitía el estudio de las juntas entre la Plaza 1, los cuartos del palacio que lo definen, y la Pirámide J-4; y simétricamente tenía correspondencia con J-5, donde el Museo había hallado el Entierro 5 en los años de 1930. En 1998, la Pirámide O-13 concentró casi toda la atención de Escobedo. Con Carlos Álvarez, desmontó la parte posterior de la estructura, despejó los cuartos de la cima, abrió una trinchera en el pozo de 5 m de profundidad que había dejado J. Alden Mason, de la expedición del University Museum, y terminó abriendo un túnel a través de su eje. El núcleo de escombro suelto de la pirámide había hecho fracasar la anterior apertura de un túnel por parte de Escobedo a un costado de la escalera de O-13. Decidido a mejorar las condiciones de seguridad, Escobedo buscó y encontró una capa de arcilla estéril y estable desde el punto de vista estructural, en el que sus trabajadores comenzaron a trabajar después de haber insertado soportes para el techo. Inmediatamente por encima había una arcilla color chocolate con esporádicos tepalcates del Clásico Temprano. Después de 13 m, esta arcilla se tornó inestable, secándose y luego formando escamas en los muros. Escobedo, una vez que dio fin a esta operación por razones de seguridad, despejó el resto del Entierro 13 y estableció su relación con un poco común pavimento revestido de piedra que había sido penetrado por los mayas para quemar este entierro pocos años después de su enterramiento (Houston et al., 1998:19). La totalidad de las excavaciones de monumentos en Piedras Negras estuvieron sujetas a la dificultad, a menudo insuperable, de tener que cavar en escombro suelto.
Una obligación contractual de nuestro permiso era la consolidación de los edificios en riesgo. Luego de haber considerado diferentes alternativas, el proyecto pasó a ocuparse del baño de vapor de P-7 (Child, 1997). Doce albañiles, trabajando en equipos de a dos, maestro y aprendiz lado a lado, seleccionaron y acomodaron las delgadas lajas que marcaban la albañilería tardía del sitio, retiraron profundas raíces de árboles que se habían infiltrado en el cuerpo de la estructura, excavaron los desechos que quedaban en el cuarto, tamizaron y separaron la tierra del yeso descompuesto del edificio, y experimentaron con varias graduaciones de cemento para reproducir el punto denso del original. Una bomba industrial y ½ km de una manguera reforzada sirvieron para llevar agua hasta el baño de vapor, puesto que los albañiles del proyecto necesitaban al menos 150 galones por día. Después de un mes de trabajo, los albañiles lograron consolidar el cuarto central del baño de vapor, los pilares del techo, la puerta noreste, las banquetas del cuarto, y el (desagüe) que salía del baño de vapor interno. Nuestra política consistía en consolidar la mampostería todavía en pie o recientemente caída, y no emprender una reconstrucción plausible, aunque de todos modos especulativa. Los albañiles también le brindaron a Child una oportunidad poco común para calibrar el gasto energético de la construcción en Piedras Negras. Se usaron ejes de acero, sin que se desbastara con una azuela de horsteno, para dar forma a las piedras, pero esto no pudo haber sido demasiado diferente de los resultados antiguos, puesto que las lajas adquirieron su forma mayormente asentando planos en la roca del lugar. Una vez que el agua, la piedra y el cemento quedaron en su lugar, a los albañiles les llevó aproximadamente un día construir 1 m cúbico de muro, y dos días 1 m2 de bóvedas. Notaron que buena parte de la piedra había provenido de la margen del río, a unos 500 m de distancia, el mismo lugar de donde los artesanos locales habían extraído el cuarzo blando, de mala calidad, que se empleó para hacer herramientas en Piedras Negras. Nuestros albañiles también fueron de gran ayuda en la preparación de un sepulcro en la Estructura J-23 que albergara las cenizas de Tatiana Proskouriakoff. El Domingo de Pascua (según el calendario no Ortodoxo), los miembros del proyecto, respetuosamente, enterramos sus restos. Cuando finalizó la temporada, no sólo Proskouriakoff había sido enterrada, sino que todos los pozos y trincheras, incluídos algunos que el University Museum dejó al descubierto, fueron vueltos a tapar de acuerdo con los requerimientos de nuestro permiso.
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