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Un Nuevo Estudio de la Gruta de Chac, Yucatán, México
Exploración y Excavación de la Cueva
Antes de poder comenzar con la investigación de la cueva, hubo que reparar 9 escaleras de madera que descendían por el pozo vertical de 50 m. Llevó más de una semana conseguir, transportar, y reemplazar muchas de los peldaños de maderas duras de estas escaleras, para que se pudiera ascender y descender por ellas sin peligro de accidentes. Al principio surgieron dificultades para ubicar el pasadizo horizontal que conducía hasta el agua. Encontramos que el pasadizo había quedado cubierto, en forma intencional, o más probablemente natural, por el agua de lluvia que entraba a la cueva y los depósitos de tierra a una profundidad de más de 1 metro. Obviamente, el retiro de la acumulación de tierra insumió un tiempo considerable, una tarea que se hizo aún más complicada por el oxígeno enrarecido y las partículas de polvo que se levantaban durante el proceso de excavación subterránea.
Una vez que la entrada quedó abierta, comenzamos el trayecto largo y arduo hacia el agua. Como ya ha sido detalladamente descrito por Stephens, Mercer y Andrews IV, el pasadizo se ensancha y se estrecha, tuerce y se da la vuelta, se abre y se cierra obligándolo a uno a arrastrarse sobre las manos y las rodillas para después nuevamente caminar en forma normal por cavernas más espaciosas, que una vez más se estrechan antes de alcanzar el pequeño estanque de agua permanente (Figura 2 y Figura 3a). Nuestras mediciones de la distancia desde la superficie hasta el agua (428.7 m o 1.415 pies) se aproximan a la media legua (ca. 1.500 pies) que Stephens midió en 1841, y resultan considerablemente menores a los 2.700 pies que midió Mercer. Al igual que sucediera con Stephens, no logré medir con precisión la profundidad vertical hasta el agua, pero puedo hacer un estimado que se aproximaría a los 100 m por debajo de la superficie. La dirección general hacia la fuente de agua es N-NO, o más o menos 345 grados magnéticos. A lo largo del trayecto, se puede ver una buena cantidad de tinajas de agua y de calabazas rotas, lo cual indica accidentes ocasionales ocurridos durante el acarreo del agua hacia el exterior de la cueva. Aproximadamente a 165 m de la entrada hay importantes manchas negras de carbón sobre la parte superior del bajo techo rocoso, que muestran el lugar por donde pasaron incontables personas portando antorchas a lo largo de los 1700+ años de utilización conocida de la cueva. A 10 m y 30 cm del agua, notamos una lente de arcilla marrón-anaranjada, de grano fino, que erosionaba de las paredes de la cueva. De hecho, también pudimos observar unas raspaduras verticales angostas que mostraban con claridad que estas arcillas eran extraídas en el pasado. Sospechamos que dichas arcillas finas se usaban para producir el engobe naranja brillante tan característico de las tinajas para agua Chac polícromas. Los análisis de composición muy pronto resolverán esta cuestión (véase más abajo).
Hacia el final de una cámara pequeña, se encuentra un estanque de agua de forma ovalada, de aproximadamente 3 m de diámetro y más o menos 1 m de profundidad. El hecho de que siempre haya agua sugiere que este estanque se alimenta del nivel freático subterráneo, y no de un escurrimiento de agua de lluvia. Además, la presencia de peces albinos y cangrejos en el estanque indica una conexión con la extensa hidrología subterránea de la península. El estanque de agua y su entorno inmediato, contienen miles de fragmentos cerámicos de tinajas de agua rotas del enigmático Chac Polícromo (Chac Polychrome) del Clásico Temprano, así como numerosas cerámicas Chemax, una pizarra temprana decorada con cerámica negra chorreada y pintada en negativo, que se encontró en grandes cantidades en Chac II (Figura 3b y Figura 3c). Uno también puede observar numerosas calabazas rotas y haces de ramas secas, junto con viejas baterías y graffiti provenientes de visitas más recientes a la cueva.
Cerca de la fuente permanente de agua de la cueva, se realizaron recolecciones de superficie y una excavación de prueba estratificada. Debido a la gran humedad y a los niveles tenues de oxígeno, se hizo difícil trabajar en la cueva por períodos demasiado prolongados. Las cerámicas recuperadas de la fuente de agua en sí misma y de la cercana unidad de prueba, totalizaron 887 fragmentos de tiestos, o un equivalente superior a las 180 libras de alfarería. Debido a las difíciles condiciones de trabajo, la falta de otros depósitos estratificados cerca del agua, y al gran muestreo de alfarería ya recuperado, nos pareció que nuestra muestra era adecuada y no se estimó necesario cavar otros pozos de prueba. De todas maneras se tomaron tres muestras de barro, que serán sometidas a un análisis por activación neutrónica, junto con fragmentos de Chac Polícroma (Chac Polychrome) y de Chemax de Pizarra (Chemax Slateware). El hallazgo de grandes cantidades de alfarería rota cerca del manantial de agua, entre la que se encontraba parte de una tinaja de agua con una perforación circular en su base, plantea la posibilidad de que muchas vasijas fueran ofrecidas en forma ritual, o que fueran "matadas" ceremonialmente, y no que se hubieran roto por accidente, como sugiere Andrews IV.
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