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Un Nuevo Estudio de la Gruta de Chac, Yucatán, México
Conclusiones
La excavación, el estudio, y los análisis relacionados efectuados en Chac, brindan actualmente información suficiente como para esbozar algunas conclusiones preliminares respecto de la importancia relativa de la cueva y de su asentamiento circundante, a fin de entender la prehistoria de la región Puuc. En primer lugar, queda claro, a partir de nuestros datos sobre el asentamiento, que los sitios de Chac I y Chac II constituyen un solo y único sitio. Chac II fue uno de los sitios tempranos de mayor importancia en la subregión este del Puuc, y data de los períodos Clásico Temprano y Medio. La cerámica y los fechamientos radiocarbónicos indican que la Gruta de Chac era contemporánea de Chac II, y que la cueva era parte integral, tanto substantiva como simbólicamente, del crecimiento del asentamiento y del aumento de la complejidad en la región Puuc.
Muchos de los primeros asentamientos dentro de la región Puuc están asociados con recursos acuíferos permanentes. En esta región, muchos de estos recursos son cuevas profundas que llegan a las napas freáticas subterráneas, las cuales, en algunos casos, superan los 100 m por debajo del lecho rocoso de piedra caliza sólida. Es interesante encontrar que otros sitios de la zona Puuc y más allá, han arrojado Chac Polícroma y en menor grado Chemax de Pizarra. Además de la Gruta de Chac, las cuevas de Kiuic y X-Kukican y el sitio de Oxkintoc de la zona Puuc, al igual que la cueva-cenote de Maní y el cenote Xlacah de Dzibilchaltún, en el noroeste de Yucatán, han producido, todos ellos, alfarería Chac Polícroma. Estos lugares parecen haber sido el centro de un poderoso culto al agua para la adoración de los antiguos dioses mayas de la lluvia (Chacs), culto que debe haber evolucionado tempranamente en la historia de los asentamientos de la región Puuc. En realidad, durante el período Clásico Temprano, la Gruta de Chac puede haber sido uno de los lugares más sagrados del norte de Yucatán, morada de los poderosos dioses de las aguas de lluvia, sustentadoras de la vida.
Esto es lo que señala Eric Thompson en su introducción a Hill Caves of Yucatán (1975:xli):, de Mercer:
"
.en los tiempos antiguos, esta cueva estaba dedicada principalmente a la adoración de los dioses de la lluvia (Chacs), según lo que implica su nombre: que fue elegido para dicho culto porque las dificultades para acceder a ella mantendrían a distancia a las mujeres y demás intrusos; que estas tinajas polícromas tan hermosas y probablemente importadas, tenían como fin ser usadas en el culto, y que en fecha más tardía fueron reemplazadas por otras tinajas menos ostentosas; que al finalizar determinados períodos, las tinajas se quebraban ritualmente y los fragmentos se apilaban; y que si del estanque se sacaba agua para la cotidiana rutina de beberla, lo más probable es que se la subiera, como en los tiempos de Stephens, en calabazas, y no en tinajas."
Thompson ponía en tela de juicio el argumento de Andrews IV según el cual la formación de las pilas de desechos en la cueva, se había producido como consecuencia de la rotura accidental de las tinajas polícromas con las que se transportaba el agua hacia el exterior de la cueva. Esta situación, plantea Andrews IV (1965) cambió, cuando alguien, aproximadamente mil años atrás, tuvo la brillante idea de sustituir la alfarería pesada y quebradiza por calabazas más livianas y fáciles de acarrear. La conclusión por nuestra parte concuerda con la interpretación de Thompson, quien plantea que estas hermosas vasijas polícromas se rompían intencionalmente dentro de la cueva de agua como parte de rituales relacionados con la adoración de los dioses mayas de la lluvia. El hecho de que no haya aparecido cerámica Chac Polícroma en las cercanías de la cueva puede ser producto de un muestreo limitado. Sin embargo, el escenario más probable es que estas vasijas fueran producidas exclusivamente para las ceremonias que se realizaban en las cuevas, y que estas tinajas de agua elaboradamente pintadas que en algún momento fueron introducidas en la cueva, raramente eran retiradas del lugar; en otras palabras, eran ofrendadas ceremonialmente o se las quebraba, en forma ritual. Este comportamiento explica mejor por qué hay tanta alfarería rota cerca del manantial de agua y por qué los mayas nada hicieron para evitar la acumulación de montañas de desechos en un lugar que era, claramente, uno de los lugares más sagrados y benditos. Por otro lado, la presencia de una cantidad substancial de arquitectura no residencial, como por ejemplo los grupos de plaza, las estelas de piedra, y una posible plataforma de danza ubicada en las adyacencias mismas a la entrada de la cueva, apoyan firmemente la naturaleza sacralizada de la Gruta.
La arquitectura especializada en torno a la cueva entre la cual se incluye la gran plataforma desnuda y el área de plaza abierta, indican que allí se reunía un gran número de personas. Estas observaciones apoyan la idea de que el sitio de la cueva era un lugar donde se efectuaban reuniones de carácter religioso, y que puede haber sido un sitio de peregrinaje, que tal vez no funcionara de manera muy distinta al Cenote Sagrado de Chichén Itzá durante el período Postclásico. En realidad, la Gruta de Chac debe haber contribuído significativamente a la acumulación inicial de pobladores en esta parte de la región Puuc, al proporcionar una provisión segura de agua para los colonos pioneros. Durante los períodos Clásico Temprano y Medio, aparecieron grandes asentamientos en Chac II, y aproximadamente para la misma época, surge la arquitectura ceremonial en torno a la Gruta misma. Estos patrones sugieren que el acceso al manantial de agua de la cueva se hizo mucho más restringido y que era celosamente controlado. El uso de chultunes en Chac II a partir del 4o siglo d.C. (Cuadro 1, Beta-98319), sin embargo, posibilitó extensos asentamientos lejos de las fuentes permanentes de aprovisionamiento de agua, lo que hizo posible la explotación de los ricos suelos agrícolas de las inmediaciones. Fue entonces, según nuestro punto de vista, cuando la Gruta pasó a estar altamente sacralizada y a ser asociada con un culto al agua para adorar a los Chacs. Dicho culto proporcionó una poderosa herramienta simbólica y tal vez institucional para atraer colonos a las regiones montañosas del Puuc, ricas para la agricultura aunque pobres, en lo que al agua se refiere.
Algunos de estos primeros colonos deben haberse transformado en los fundadores de una clase elitista emergente, cuyo control substantivo y simbólico de un recurso crítico como el agua dio lugar a la base político-económica para la estratificación social. Claro está, los colonos menos afortunados con el tiempo pasaron a estar sujetos a los vaivenes políticos de una clase elitista. Ésta y otras condiciones y circunstancias tales como las influencias extranjeras de regiones tan alejadas como el México Central, pusieron en movimiento un complejo proceso que con el tiempo desembocaría en el crecimiento explosivo del Clásico Tardío-Terminal, para producir, en la región, el famoso florecimiento cultural de los mayas. Evidentemente, que el escenario que presentamos siga considerándose el acertado en el futuro, requerirá de ulteriores investigaciones y análisis en la Gruta de Chac, en Chac II y en sus alrededores.
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